El mensajero habla de parte de Dios, le dice el desagrado de Dios por la idolatría de Jeroboam. El ejército de Judá tramaba la ruina de Jeroboam, recibía ahora la orden de no pelear contra él (12:24). Dios quiere hablarle directamente; Él, por la voz del profeta de Judá, para que se aparte del mal camino, él estaba dedicando su altar. Era evitarle que su corazón no se endureciera más.
El mensaje que Dios envía no es en voz baja.
Es gritado en público, con la bravura del profeta y el celo.
(2) Altar, altar, así ha dicho Jehová: ese altar quedó bajo la maldición de dolor del pueblo.
Si Dios amenaza ese altar inerte (carece de vida), ¿Cómo escapará el hombre?
Más adelante (2 Reyes 21:24) saldrá de la casa de David un rey, por nombre Josías que profanará, sacrificará a los sacerdotes idólatras y quemará sobre él huesos humanos.
Esta predicción se hizo unos 356 años antes de que se cumpliese.
El profeta da una señal: "El altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará, lo cual aconteció de inmediato (1 Reyes 13:5).
Lo que había de ocurrir cuando se cumpliese la profecía por manos de Josías: el quebrantamiento de ahora era señal de la total ruina posterior (lo que sigue en el tiempo, siguiente).
Jeroboam extiende la mano para ordenar prendimiento del profeta, se le secó (1 Reyes 13:4).
(6) La palabra de Dios que debería haber tocado la conciencia de Jeroboam no le humilló, pero la que le tocó en la carne y el hueso abatió su espíritu soberbio (se cree superior a los que la rodean).
No buscó socorro en sus becerros de oro, sino al favor de Dios.
No echa mano de sacrificio o incienso, sino de la intercesión del profeta, a quien había mandado a prender.
No era perdón por sus pecados, sino "para que le fuese restaurada la mano."
El profeta oró por él, y Dios añadió un nuevo honor al profeta, escuchó su oración y retiró, por medio de un nuevo milagro, el juicio que se había llevado a cabo por medio del otro milagro, a fin de que, movido por la bondad de Dios, Jeroboam pueda ser conducido al arrepentimiento, de forma que, si no fue quebrantado por el castigo, sea derretido por medio de la misericordia.
Estas vivencias le trastocaron (cambie) ahora, pero pronto se esfumaron estas impresiones.
Ofrece comida y regalo, pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo.
Dios había prohibido: ni pan, ni beber agua, "ni que regreses por el camino que fueres."
Para dejar ver el desagrado de Dios con la idolatría del pueblo de Israel.
Obedeció al mandato de Dios, y no obtuvo nada del rey.
Cuidado del engañador: Un viejo profeta.
No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.
El ángel (11), era su hijo que le dijo del profeta.
La perversidad del viejo profeta.
Tal vez quiso simpatizar con Jeroboam.
Le conquistó y lo llevó de regreso a Betel, a comer y a beber.
"Entonces volvió con él."
El que había tenido suficiente resolución para rehusar la invitación del rey quien le prometía recompensa, no la tuvo para resistir a la sugerencia de alguien que pretendía engañosamente hablarle de parte de Dios.
(1 Reyes 13:20) Ahora había venido "verdadera" palabra "de Dios" al propio profeta que le había hecho volver.
Pero estando ellos en la mesa (20), vino "verdadera" palabra de Dios al propio profeta que le había hecho volver, con el anuncio de la muerte inminente del verdadero, "pero desobediente", profeta.
Parece extraño, a primera vista, que este mensaje llegase por medio del perverso viejo, pero era conveniente, (1) A fin de que la verdad fuese declarada por el mismo que había inventado el engaño y el varón de Dios se percatase de su tremendo error, (2) A fin de que el viejo fuese afectado por el mensaje, como lo muestra el clamor.
Pensó que la casa del viejo profeta engañoso era más segura para comer.
Eso era temerario, por más sabio que Dios.
No hay nada que provoque a Dios tanto como la desobediencia a una orden expresa Suya.
Nadie debe sentirse protegido en su desobediencia "por la santidad de su profesión", la dignidad (decencia) de su ministerio, su cercanía a las cosas de Dios o por los buenos servicios que le haya prestado en el pasado.
¡Hay que cuidarse, y obedecer a Dios! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Altar, Altar
1 Reyes 13:1-20
“Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.”
Dios mandó a un varón de Judá a clamar contra el altar de Jeroboam, y le dio una orden clara: ni pan, ni agua, ni volver por el mismo camino. Resistió al rey, pero cayó ante un viejo profeta que le mintió en nombre de Dios. Estos son los puntos para la semana.
- El mensaje de Dios contra la idolatría de Jeroboam no fue en voz baja: fue gritado en público, con celo. Dios quería apartarlo de su mal camino antes de que su corazón se endureciera más.
- «Altar, altar»: Dios anunció que Josías sacrificaría sobre él a los sacerdotes idólatras, unos 356 años antes. Si Dios amenaza un altar sin vida, ¿cómo escapará el hombre? Como señal, el altar se quebró ese día.
- Jeroboam extendió la mano para prender al profeta y se le secó. La palabra no le tocó la conciencia, pero lo que le tocó la carne abatió su soberbia; no pidió perdón, sino que le restauraran la mano.
- El profeta oró y Dios le restauró la mano al rey, para que, si el castigo no lo quebrantó, lo derritiera la misericordia. Pero esas impresiones pronto se le esfumaron.
- El varón de Dios rechazó la mesa y el regalo del rey: aunque le diera la mitad de su casa, no iría. Obedeció el mandato de Dios y no obtuvo nada del rey.
- El que resistió al rey no resistió al viejo profeta que le mintió diciendo que un ángel le habló. Volvió, comió y bebió, y estando a la mesa vino verdadera palabra de Dios anunciando su muerte.
- Nada provoca tanto a Dios como la desobediencia a una orden expresa Suya. Nadie está protegido en su desobediencia por su profesión, su ministerio, su cercanía a las cosas de Dios o sus servicios pasados.
Si Dios ya te habló claro en algo, no lo cambies esta semana porque otro te diga que Dios le dijo lo contrario: obedece lo que Él te mandó.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Profeta Bajo la Encina
1 Reyes 13:1-20
Para leer en voz alta con los niños
“Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: un viejo profeta le dijo una mentira al varón de Dios, y él le creyó y desobedeció. Dios le había mandado regresar sin comer ni beber, pero mientras descansaba debajo de un árbol grande, el viejo lo alcanzó.
- El rey Jeroboam adoraba ídolos en un altar. Dios mandó a un profeta a gritar: «¡Altar, altar!», para que el rey se diera cuenta de lo malo que hacía.
- El rey se enojó y extendió la mano para que lo agarraran. ¡Y la mano se le secó y no la podía doblar! El altar se rompió en pedazos.
- El profeta oró y Dios le sanó la mano al rey. Dios fue bueno con él para que se arrepintiera, pero el rey siguió igual.
- El rey lo invitó a comer y le ofreció un regalo, pero el profeta dijo que no. Dios le había dicho: no comas, no bebas y regresa por otro camino.
- Después vino el viejo y le dijo: «Un ángel me mandó a llevarte a comer a mi casa». Era mentira, y el profeta le creyó. Desobedecer a Dios le costó muy caro.
- Si Dios ya te dijo algo claro, no lo cambies porque otro te diga lo contrario, aunque suene bonito. Obedece siempre lo que Dios te dijo.
¿Qué harías si un amigo te dice que algo malo está bien?
Esta semana, cuando alguien te invite a hacer algo que Dios o tus papás te dijeron que no, di que no.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
