"Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, descendencia toda de Jacob." El estudio empieza por la razón de venir a la iglesia -una sola: glorificar a Dios- y de ahí desarrolla qué es hacerlo: honrarlo, exaltarlo y darle el lugar supremo, reflejando su carácter en las palabras, las acciones y las decisiones. La línea que lo gobierna todo es esta: no es lo que hablamos, es cómo vivimos. Recorre Mateo 5:16 -la luz que no se esconde-, Romanos 15:6 -la unidad que glorifica-, 1 Corintios 6:20 -comprados por precio- y Romanos 12:1 -el culto racional-.
I. A qué venimos
A. Cuando usted viene a la iglesia hay una sola razón: glorificar a Dios. Usted no viene a ver al hermano.
B. Y el asunto no es que el hermano le caiga bien o mal, porque ahí la lucecita se va poniendo más opaca.
C. Sobre las demás iglesias, nunca ha opinado: cada iglesia tiene su pastor, y su pastor es el que dará cuenta a Dios.
D. Y usted va a tener que dar cuenta a Dios de su vida.
E. Dios ha dotado a personas muy capaces, que trabajan horas para llevar la obra conforme a estos tiempos: corremos con el tiempo.
F. Pero lo que nos debe motivar es glorificar a Dios.
G. Opinamos de todo el mundo; pero que nos digan que opinaron de nosotros, y cómo pica.
H. Por eso lo que exigen las Escrituras es amar al prójimo. No que te lo lleves a tu casa: amar. Porque el que no ama no es de Dios.
I. Y tenemos conflictos por la mala costumbre de no leer. El que no lee las Escrituras no crece: se queda estancadito.
J. No se trata de hacerte maestro de las Escrituras, sino amador de las Escrituras; porque ella nos va educando.
K. Uno va distinguiendo lo bueno de lo malo y comienza una lucha consigo mismo. Tu vida es tu lucha; cada ser humano tiene la suya.
II. Qué es glorificar a Dios
A. Es un deber, una responsabilidad y una obligación que tenemos en la vida.
B. Significa honrarlo, exaltarlo, ponerlo en alto y darle el lugar supremo en nuestra vida.
C. Porque a veces nos damos un aire: "yo estoy espiritual; aquel es un carnal". Y en la tierra se vuelve más importante el diálogo que la verdad.
D. No le des tanto lugar a tu vieja criatura, porque te arruinas y nunca terminas los propósitos por los cuales naciste.
E. Y no te quejes: el que se queda atrás y dando tumbos es uno mismo. El único que te puede atravesar el camino eres tú.
F. Decimos "aquel me hizo", pero no decimos "yo hice". Y si hablamos de nosotros, nos halagamos y nos ponemos en los quintos cielos.
G. Se glorifica a Dios conociendo quién es Él y reflejando su carácter en nuestras palabras, acciones y decisiones.
H. Si tu carne no ha muerto en Dios, Dios no está en ti; y por eso no hay reflejo suyo en ti.
I. Tu vida no se compone de que pase un día malo. Si te tocó luchar más ese día: ¿qué hace el valiente? Lucha, batalla, guerrea.
J. En cómo vivimos los días se ve cada uno: si somos inertes, o si somos personas ardientes de fuego y de pasión.
K. Los ángeles supervisan y dan informe; todo lo escriben y lo llevan al Padre, y por eso en el cielo hay muchos libros.
L. Y el día que la persona parte se abre su libro: "en lo poco fuiste fiel", o bien "te tocaba hacer esto y no lo hiciste".
M. Serás salvo, pero por su misericordia y por su amor; no en plenitud.
III. "Así alumbre vuestra luz" (Mateo 5:16)
A. Jesús enseña que sus discípulos son la luz del mundo. Así que tú eres la luz del mundo.
B. "Tengo un problema, estoy atribulado." Ni el problema ni la tribulación hacen nada. "El día fue pésimo." Pues arréglalo.
C. Siempre hay una queja en la boca de los mortales; por eso ella no pregunta "¿cómo estás?", para que la gente no esté pensando qué contestar.
D. Los creyentes tienen que ser activos, vivos, en fuego; no en quejas ni en lamentos.
E. La luz no se esconde: ilumina para que otros vean el camino. Si la escondes, fracasas; y no solo tú: llevas a fracasar a los demás.
F. Y en muchas ocasiones nos escondemos: no hablamos una verdad, no rompemos las cadenas, no decimos "eso no es así".
G. Porque la shekiná de Jehová -la gloria de Dios- está sobre el justo.
H. Juan fue el último que quedó, e iluminó el camino hasta casi los cien años.
I. Un discípulo suyo, joven y llamado a predicar, se unió a una banda en los montes; y Juan, ya gastado y sin espada, hizo que lo montaran en un caballo y fue tras él.
J. Tenía un corazón tan fresco como cuando conoció al Maestro. Y el joven, al verlo, cayó al piso llorando y le agarró los pies.
K. Y a Juan se le reveló el Apocalipsis: se le quitó el manto de lo que iba a ser.
L. ¿Cuánto cosechamos nosotros para llegar a ver la gloria de Dios? ¿Por qué no cambiamos el lamento en baile?
M. Porque siempre se encuentran unas pobres orejas a las que les fascina escuchar quejas, y eso hace un pueblo esclavo. El que tiene la verdad hace libre al que se lamenta.
IV. Cómo se glorifica a Dios
A. No es lo que hablamos: es cómo vivimos.
B. Cuando vivimos con amor, integridad, bondad, misericordia y obediencia, las personas ven nuestras buenas obras.
C. Y el propósito no es recibir gloria para nosotros, sino que las personas glorifiquen a Dios.
D. Si una madre se levanta quejándose, los hijos se quejan. Tú decides cómo vives la vida, o ella te destruye.
E. Alumbrar la luz es, primero, mostrar el carácter de Cristo; no el tuyo, que pelea y le ve la falta a todo el mundo, cuando la peor falta la tienes tú.
F. Segundo, vivir una vida que refleje la verdad de Dios: tus hechos, tu moverte, tu estilo. "Yo no evalúo a una persona por lo que habla: la evalúo por sus movimientos."
G. Tercero, ayudar a los necesitados. Al compañero se le explotó una goma y no tiene con qué comprarla, ¿y tú le dices que llame a su papá?
H. ¿Qué cuesta caminar la segunda milla? ¿Y por qué no se hace? Por ausencia de servicio, porque no nos gusta servir.
I. Cuarto, ser ejemplo de fe, de amor y de servicio. Porque las buenas obras son evidencia de una fe genuina.
J. Y si uno va a la casa de otro, es para ayudar.
V. "Los que teméis a Jehová, alabadle" (Salmo 22:23)
A. Es una invitación a todos los que temen al Señor, para que le alaben por su bondad, su poder y su fidelidad.
B. Por eso los que cantan deben tener cuidados con su vida: voces podemos tener, pero ¿qué emana de usted cuando canta?
C. No es la letra ni la música. ¿Usted ama? ¿Se desvive por alguien? ¿Se enteró de que alguien está enfermo y fue a verlo?
D. El Padre vive pendiente de la tierra, los ángeles están pendientes, el cielo siempre está trabajando. ¿Cómo podemos vivir paralizados?
E. "Por su bondad": si uno le ora y le presenta peticiones, conoce la bondad de Dios; y cuando ves que Dios te escucha, le alabas.
F. "Por su fidelidad": a nosotros nos es fácil no ser fieles, pero en Dios la esencia es la fidelidad.
G. ¿Qué sostiene la tierra, un matrimonio, la relación de padres e hijos? La fidelidad. ¿Y qué destrozó el universo? La infidelidad de Satanás.
H. Y cuando viene a Adán y a Eva, ¿qué les provoca? Infidelidad hacia Dios. Vean cómo es la cadena.
I. Aquí "temor" no significa miedo, sino una profunda reverencia y respeto hacia Dios. Y no tenerlos es un gran problema.
J. Glorificamos a Dios cuando lo alabamos con sinceridad, vivimos en obediencia a su palabra, confiamos en Él en la prueba y reflejamos su carácter ante los demás.
VI. "Unánimes, a una voz" (Romanos 15:6)
A. Pablo exhorta a los creyentes a vivir en armonía, en amor y en unidad.
B. Y el propósito de esa unidad no es simplemente llevarse bien, sino glorificar a Dios juntos; porque donde hay armonía, allí Jehová envía bendición.
C. "Unánimes, a una voz" significa que los creyentes, aunque sean diferentes, deben estar unidos en la adoración, en la fe y en el propósito de honrar al Señor.
D. La unidad entre los creyentes glorifica a Dios.
E. La adoración colectiva agrada al Señor.
F. Cristo es el centro de nuestra comunión y de nuestro servicio: no hay nadie más grande que Él.
G. Cuando la iglesia vive en amor, en perdón y en unidad, da un poderoso testimonio al mundo. La meta no es que cada uno busque su propia gloria.
VII. "Comprados por precio" (1 Corintios 6:20)
A. No eres salvo porque leíste la Biblia y de ahí quisiste convertirte: eres salvo porque fuiste comprado por precio.
B. A usted no le salió de gratis venir al Señor. Nada de lo que tenemos es de gratis.
C. Y tu precio es la sangre de Cristo, vertida sobre tu cabeza. Por eso en Israel había que inmolar: se sacrificaba el cordero.
D. Glorificar a Dios en el cuerpo es vivir en santidad, porque sin santidad nadie verá al Señor.
E. "Pero la sangre de Cristo..." La sangre de Cristo te lava una vez; y si caes y pecas, tienes que volver a hacer confesión de pecado.
F. Venir a la iglesia puede ser meramente un espectáculo. Ella no lleva lista de quiénes son salvos: eso no la convence.
G. Es también cuidar el cuerpo como templo del Espíritu Santo. La broma, la mentira, el relajo, el profanar: ese es un hilo bien peligroso.
H. Cuando se toca al Espíritu Santo, la persona lo sabrá el día que muera. En la tierra todos dicen que van para el cielo.
I. Glorificar a Dios en el espíritu es mantener una relación cercana con Él, adorarle con sinceridad, pensar y actuar conforme a su voluntad, vivir por fe y en obediencia.
J. No hay que ser tercos ni desafiar, ni preguntarle a Dios "¿por qué?". Y si tienes que hacerle preguntas, es porque no conoces a Dios.
K. Ella ora el Padrenuestro conforme a sus puntos, y de ahí desarrolla su clamor. ¿Por qué? Porque le teme a Dios.
L. Porque nunca sabemos cuándo el cuerpo desaparece; y el alma tiene dos sitios donde ir. Cada uno decide adónde envía su alma.
VIII. "Presentad vuestros cuerpos" (Romanos 12:1)
A. "Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional."
B. ¿Y cómo es un sacrificio en tu cuerpo? Morir a tu carne. Porque quien te traiciona y te vende es tu propia carne.
C. El culto racional es una entrega consciente de toda nuestra vida al Señor. Pregúntate: ¿le has dado ese culto?
D. Cristo pagó un precio inmenso por nuestra redención; por eso toda nuestra vida -cuerpo, mente, corazón y espíritu- debe usarse para honrarlo.
E. Glorificar es el acto de alabar, ensalzar, enaltecer y reconocer su grandeza.
IX. Aplicación
A. Venga al culto por una sola razón, y revísela: glorificar a Dios.
B. Mida su vida por cómo vive, no por lo que habla.
C. No esconda la luz: hable la verdad, rompa la cadena, diga "eso no es así".
D. Camine la segunda milla con el que tiene una necesidad concreta delante de usted.
E. Cambie el lamento por alabanza, y no preste el oído a las quejas que esclavizan.
F. Y hágase la pregunta del culto racional: ¿ha entregado conscientemente toda su vida al Señor?
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
