Cuando se va a edificar algo hay que depender de Dios. Se cree que este salmo fuera escrito para Salomón, a quien David le había encomendado edificar el templo de Jerusalén. Salmos 127:2 "…Pues que a su amado dará Dios el sueño." Al que es alguien "amado del Señor" se le demanda depender de Dios. El hombre que quiere edificar sabe que tendrá que trabajar y en consecuencia poner en ello toda su habilidad y fuerza; pero recordemos que si Jehová no está con ese hombre sus planes terminarán en fracaso. Después del diluvio se unieron los hombres y en rebeldía decidieron edificar la torre Babel, pero el Señor les hizo tragar sus palabras. Génesis 11:7-9 "Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel." Si la mano de Dios no está sobre nosotros no podemos edificar de modo próspero una casa de adoración para su nombre. A menos que tengamos su bendición no es posible levantar una casa confortable para habitar en ella.
El Espíritu Santo no es un amo que dirige a hombres perezosos e indolentes (son los hombres que no se afectan ni se conmueven, que son flojos, ociosos y que siempre están cansados, que no tienen voluntad, energía, ni ánimo). El Espíritu Santo sí dirige la mente de aquellos que trabajan para la providencia y poder de Dios. HAY QUE CONSIDERAR QUE ES Dios QUIEN GOBIERNA EN LOS ASUNTOS DEL HOMBRE. ¿Lo has podido ver a través de los años? Salmos 127:1 "Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia."
El salmista no está diciendo aquí en el salmo que el edificador cese de trabajar, ni tampoco está sugiriendo que el guarda descuide su deber. Tampoco dice que los hombres deben mostrar su confianza en Dios no haciendo nada; ¡no! Lo que se supone aquí es que los que los que edifican hagan todo lo que puedan, pero prohibiéndoles que pongan su confianza en lo que hayan hecho. Sí se les asegura que todo esfuerzo les será en vano a menos que el Creador sea quien les aporte de su poder para hacer efectivo el trabajo que hagan. HAY QUE EDIFICAR CREYENDO EN Dios DE MODO QUE SE TRABAJE SIN TEMOR.
2 Crónicas 20:2 El rey Josafat se enfrentó a un grande peligro. "Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar y de Siria..." Le llegó la mala noticia al oído y por eso el temor. "Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová e hizo pregonar ayuno a todo Judá." 2 Crónicas 20:3 Entonces hizo oración y ayuno junto con todo Judá. "Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? 2 Crónicas 20:6 En todo esto vemos que el anhelo de Josafat era obtener el favor de Dios. Estuvieron todos los hombres de Judá en ayuno e hicieron oración a fin de confesar unidos sus pecados y pedir socorro a Jehová. Confesaron su entera "dependencia" de Dios. Decía Josafat en su oración a Dios: "¿No eres tú Dios en los cielos y dominas todo los reinos?" Aunque Josafat tenía disponible un gran ejército y bien disciplinado dice: "…porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: NO SABEMOS QUÉ HACER Y A TI VOLVEMOS NUESTROS OJOS." 2 Crónicas 20:12
Jeremías 10:23 "Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos." Jeremías reconoce la soberanía y el dominio de la providencia divina. No estamos a nuestra propia disposición sino bajo la dirección de Dios; los acontecimientos se desarrollan con mucha frecuencia de forma extraña para nosotros, contraria a todas nuestras expectativas. Es cierto que somos responsables de nuestros actos, pero también somos muchas veces empujados por las circunstancias. El hombre es moralmente débil y no siempre posee la fuerza necesaria para vencer la tentación y dirigir sus pasos rectamente. ¡Depende enteramente de Dios!
Juan 3:27 "Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo." Dependes de Dios para lo que Él tiene para ti; pero no te pares donde no eres llamado ni capacitado, pues te harás daño. Juan el Bautista está totalmente de acuerdo con los planes divinos al decir que un hombre no puede recibir nada si no se le es dado del cielo. Eso es humildad, nobleza y sinceridad. Juan el Bautista se conoce bien a sí mismo y sabe mantenerse dentro de los límites del don que Dios le ha otorgado. Seamos nosotros igual con lo recibido de Dios. ¡Dios, Dios, Dios, LE ASIGNA A CADA SER HUMANO SU DON, SU SERVICIO, SU PUESTO EN EL MUNDO Y ES UNA GRAN LOCURA QUERER ATRIBUIRSE MÁS DE LO QUE Dios TE HA ASIGNADO! Dios "ha dado", esto indica la permanencia del don asignado a cada uno. Jesús iba a ser guiado en su ministerio terrenal, no haría más de lo que el Padre le permitiría hacer, por tal razón Él dijo: "Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla…" Juan 3:34
Dios es el que tiene dominio de todo y Él es el que edifica y guarda porque en la vida todos pasamos, Él es Dios y no tiene fin. Dependamos de Él en todo si queremos que nos vaya bien. Si Jehová no edifica la casa en vano uno trabaja. Y no queremos trabajar en vano, pues queremos agradar al que nos amó y nos salvó llevando mucho fruto en toda buena obra. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
