Si no tenemos control de nuestro cuerpo éste tendrá mucho para hacer y no será para bien. Dominio es control. No hay nada mejor que tener control. Si no somos personas conocedoras no habrá en nosotros un razonamiento para tener dominio de nuestra vida. Lo que no sepamos controlar nos destrozará. También hay personas mal intencionadas que están a nuestro alrededor y quieren hacer con nosotros lo que se les antoja. Por eso, no hay nada mejor que tener dominio, control para que Cristo obtenga lo mejor de nosotros. Si no tenemos dominio propio le daremos al Señor las migajas. Tener dominio no es lo más difícil. Mientras más conocemos la Palabra de Dios más vamos a entender cuán grande es Dios, le conoceremos más a Él y no seremos movidos por nada. Pero está en nosotros si lo hacemos o no.
Debemos tener dominio propio, control de nuestro cuerpo las 24 horas del día. Conozcamos nuestro antojado cuerpo y tendremos dominio de todo. ¡Cuántas cosas se quieren hacer! Pero si se tiene el dominio propio se pueden controlar las acciones, la forma de hablar y de pensar. Cuando no se tiene dominio el cuerpo tiende a hacer lo que desagrada a Dios. Hay acciones bien peligrosas para nuestras vidas y para los que nos rodean. Esas malas acciones nos pueden causar vergüenza, tristeza y dolor. Muchas acciones personales han de marcar a un hombre para toda una vida. Luego, se les echa la culpa a otros. Las malas acciones son por la falta de no saber dominar el cuerpo. Hay lugares que un verdadero creyente no debe visitar y si tenemos control no lo haremos. Hay cosas que debemos dejar pues son vicios. Si se tiene dominio propio nada ni nadie nos puede detener y la carne no se saldrá con la suya.
Dice el versículo que sobre nosotros no hay espíritu de cobardía. Dios nos ha dado espíritu de poder, amor y dominio propio. Lo menos que nos ha dado es espíritu de cobardía. Para llegar a un dominio propio, lo primero que hay que entender es que Dios nos ha dado espíritu de poder. Debemos avivarlo porque se nos olvida que Dios nos lo ha dado. Tenemos a nuestra disposición un espíritu de poder sin límites. Dominemos nuestro cuerpo pues tenemos de Dios el poder. Dios NO nos ha dado un espíritu de fracaso para sentirnos destruidos. Por medio de la capacidad dada por Dios podemos SERVIR CON VALOR, SOPORTAR CON PACIENCIA y SUFRIR CON TRIUNFO. Lo que sufrimos hoy es porque mañana tendremos una victoria. Pablo murió con mucha gloria porque había conocido al Jesús que se le reveló. Él sabía a quién le servía.
Tenemos espíritu de poder para obrar muchos milagros, confundir a nuestros enemigos y soportar pruebas sin agrietarnos. Resistamos, tenemos que resistir y soportar nuestras pruebas. ¡Qué mucho nos quejamos y lloramos en las pruebas! ¡Cuidado, si juntamos el alma con las pruebas, éstas nos acaban! En el día de la prueba las muchas lágrimas no nos dejan ver. Jehová nos va a ayudar. Seamos personas que aprendamos a soportar pruebas. Capacitémonos para lo que es legal y recto ante sus ojos. ¡Se cree que este cuerpo no hay que disciplinarlo y es lo primero que hay que hacer!
Es nuestro amor para con Dios lo que echa fuera el temor y nos hace estar dispuestos a darnos para Cristo sea cual sea el costo. A algunos se les hace fácil dejar de amar a Dios. Lo que hemos visto de parte de Él para nosotros es bien sobre bien. ¿Qué pide Dios de nosotros? ¡Conocerlo y amarlo! Hablemos de Cristo en el conocimiento por medio de la Palabra y no por nuestros propios argumentos. Nuestro amor a nuestros semejantes nos hace estar dispuestos a soportar la persecución. Esto nos prepara para que sepamos oír, crecer y esperar el tiempo de Dios. Dios nos pasa por procesos para hacernos entender y no son los más cómodos. En los momentos difíciles es que dejamos ver si sabemos soportar las cosas. Pero, a veces vivimos opinando, resistiéndonos.
El amor a Dios es lo que nos impulsa a desear toda obediencia. Dios nos ha dado espíritu de amor, no sale de nuestra alma sino del espíritu, por eso es con fuerza, con poder. Por eso nos damos, pero hay que conocer este espíritu. Dios nos ha dado un espíritu de cordura, de disciplina que es dominio propio, de auto control. Descubramos y conozcamos por el Espíritu lo que hay en nosotros. Usemos de discreción por el dominio propio y no obremos de manera precipitada e insensata. No importa cuán adversas sean nuestras circunstancias, tengamos un espíritu de dominio propio y mantengamos un equilibrio y actuemos con prudencia. Mente sana, entendimiento y juicio sano. Tengamos una voluntad rectificada, enmendada, nada del mundo para nosotros. Debemos tener calma celestial porque tenemos dominio propio, cordura; Dios nos ha disciplinado. En el espíritu de dominio propio está envuelta la calma celestial. Nuestra alma la tenemos que poner a armonizar con todos los poderes y capacidades. Para que podamos pensar y hablar justamente tengamos ese dominio. En una tentación, nuestra alma es bien torpe y quiere actuar rápido, nos quiere llevar a actuar impulsivamente. ¡No lo permitamos! Si hacemos de esa manera tendremos pérdidas.
I Pedro 1:6 Al conocimiento le debemos añadir DOMINIO PROPIO, QUE ES EL EMPLEO CONVENIENTE DE LOS GOCES DE ESTA TIERRA CONSERVANDO TODOS LOS SENTIDOS. Cuidemos nuestras vidas, jamás permitiendo que el hombre animal sojuzgue al espiritual. Dios llama a los cristianos a una vida de disciplina. Hay cosas que NO nos están permitidas pues somos cristianos. Aprendamos a controlar nuestra voluntad. ¡Hay que tener disciplina en la oración! Primero hay que adquirir el conocimiento y luego añadir el dominio propio. ¡Tengamos cuidado DEL TIEMPO mediante el dominio propio! ¡Tengamos cuidado CON LOS APETITOS DE LA CARNE! ¡HAY MUCHO SACRIFICIO QUE HACER!
I Corintios 9:26, 27 Para no ser eliminados no correremos a la ventura, sino para lo que Dios quiere. No pelearemos contra el aire sino contra potestades. ¡Golpeemos nuestro cuerpo y sometámoslo al dominio propio, a lo que Dios quiere! ¡Severamente golpeémoslo! Hay cosas que son de la carne y nosotros no las podemos probar, pues somos del Espíritu y andamos en el Espíritu. Debido al peligro personal de arruinar nuestro testimonio y nuestra vida debemos disciplinarnos en todo para Cristo, para lo mejor. Lo haremos siempre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
