Mega Zoé
Estudio #0546Iglesia en las casas

Tendré Dominio Propio, Tendré Control De Mi Cuerpo

Tendré Dominio Propio, Tendré Control De Mi Cuerpo enseña a caminar con sabiduría espiritual y atender la Palabra de Dios.

Nuevo Testamento2 Timoteo6 min lectura

Si no tenemos control de nuestro cuerpo éste tendrá mucho para hacer. Dominio es control. No hay nada mejor que tener control. Si no somos personas conocedoras no habrá en nosotros un razonamiento para tener dominio de nuestra vida completa. Lo que no sepamos controlar nos destrozará. Hay personas mal intencionadas que están a nuestro alrededor y quieren hacer con nuestras vidas lo que se les antoja. Por eso, no hay nada mejor que tener dominio, control para que Cristo tenga lo mejor de nuestras vidas. Necesitamos tener dominio propio para que Cristo tenga lo mejor de nosotros. Si no lo tenemos le damos al Señor las migajas. Tener dominio no es difícil y mucho menos imposible. Mientras más conocemos la Palabra de Dios más vamos a entender cuan grande es Dios, le conoceremos más a Él y no seremos movidos por nada. Pero está en nosotros hacerlo así.

Debemos tener dominio propio, control de nuestro cuerpo las 24 horas del día. Conozcamos nuestro antojado cuerpo y tengamos dominio de todo. ¡Cuántas cosas se quieren hacer! Pero si se tiene dominio propio se pueden controlar nuestras acciones, nuestra forma de hablar, de pensar. El cuerpo tiende a lo que es desagradable cuando no se tiene dominio de él. Hay acciones bien peligrosas para nuestras vidas y para todo lo que nos rodea. Las malas acciones nos pueden causar vergüenza, tristeza y dolor. Muchas acciones personales han de marcar a un hombre para toda una vida. Es propio del ser humano echar la culpa a otros. Las malas acciones son por falta de no saber dominar nuestro cuerpo. Cuando logramos control, hay lugares que un verdadero creyente no debe visitar y no lo hacemos. Hay cosas que debemos dejar de nuestras vidas porque son vicios. Hay que tener dominio propio. El que tiene dominio propio nada ni nadie lo puede detener y la carne no se saldrá con la suya.

Según leemos en el versículo, sobre nosotros no hay espíritu de cobardía. Dios nos ha dado espíritu de poder, amor y dominio propio. Lo menos que nos ha dado es espíritu de cobardía. Para llegar a un dominio propio, lo primero que hay que entender es que Dios nos ha dado espíritu de poder. Debemos avivarlo porque se nos olvida que Dios nos lo ha dado. Tenemos a nuestra disposición un espíritu de poder sin límites. Dominemos nuestro cuerpo y vamos a saber cuanto poder tenemos de Dios. Dios no nos ha dado un espíritu de fracaso para sentirnos destruidos. Por medio de la capacidad dada por Dios podemos servir con valor, soportar con paciencia, sufrir con triunfo. Lo que nosotros sufrimos hoy es porque mañana vamos a tener una victoria. Pablo murió con mucha gloria porque ya había conocido al Jesús que se le reveló. El sabía a quien le servía.

Tenemos espíritu de poder para obrar muchos milagros, confundir a nuestros enemigos, soportar pruebas sin agrietarnos, porque tenemos dominio de nuestro cuerpo. Resistamos, tenemos que resistir, soportar nuestras pruebas. Pero, ¡qué mucho nos quejamos y lloramos en las pruebas! Si juntamos el alma con las pruebas, éstas nos acaban. En el día de la prueba las muchas lágrimas no nos dejan ver. Pero, en el día de la prueba Jehová nos va a sacar de ella. Seamos personas que aprendamos a soportar pruebas. Capacitémonos para lo que es legal y recto ante sus ojos. ¡A veces pensamos que este cuerpo no hay que disciplinarlo!

Es nuestro amor para con Dios lo que echa fuera el temor y nos hace estar dispuestos a darnos para Cristo sea cual sea el costo. A algunos se les hace fácil dejar de amar a Dios. Lo que hemos visto de parte de Él para nosotros es bien sobre bien. ¿Qué pide Dios de nosotros? Para conocer a Dios hay que amarlo. Hablaremos de Cristo bajo el conocimiento por la Palabra o hablaremos bajo nuestros argumentos. Es nuestro amor para con nuestros semejantes lo que nos hace estar dispuestos para soportar toda persecución. Esto nos prepara para que sepamos oír, crecer y esperar el tiempo de Dios. Dios tiene tiempos donde nos pasa por procesos para hacernos entender. Los tiempos de enseñanza de Dios para nuestras vidas no son los más cómodos. En los momentos difíciles es que dejamos ver si sabemos soportar las cosas. Pero, a veces vivimos opinando, resistiéndonos.

El amor es lo que nos impulsa a desear toda obediencia. Dios nos ha dado espíritu de amor, no sale de nuestra alma sino del espíritu, por eso es con fuerza, con poder. Por eso nos damos, pero hay que conocer este espíritu. Dios nos ha dado un espíritu de cordura, disciplina que es dominio propio, de auto control. Descubramos y conozcamos por el Espíritu lo que hay en nosotros. Usemos de discreción por el espíritu de dominio propio y no obremos de manera precipitada e insensata. No importa cuan adversas sean nuestras circunstancias, tengamos un espíritu de dominio propio y mantengamos un criterio, un equilibrio y actuemos con prudencia.

Nosotros como creyentes debemos mantener un buen criterio, ser personas equilibradas y actuar con prudencia. Debe ser propio en nosotros el actuar con prudencia en donde quiera que estemos. Mente sana entendimiento y juicio sano. Debemos tener dominio propio en todas las circunstancias. Tengamos una voluntad rectificada, enmendada, nada del mundo para nosotros sino el dominio propio. Debemos tener calma celestial porque tenemos dominio propio, cordura y Dios nos ha disciplinado. En el espíritu de dominio propio está envuelta la calma celestial. Nuestra alma la tenemos que poner a armonizar con todos los poderes y capacidades. Para que podamos pensar y hablar debemos estar armonizados. Si no tenemos ese dominio no vamos a poder hablar, actuar ni pensar. En una tentación nuestra alma es bien torpe y quiere actuar rápido, nos quiere llevar a actuar impulsivamente. No lo permitamos. Si hacemos de esa manera tendremos pérdidas.

I Pedro 1:6 Al conocimiento le debemos añadir dominio propio, que es el empleo conveniente, ilimitado de los goces de esta tierra conservando todos los sentidos. Cuidemos nuestras vidas, jamás permitiendo que el hombre animal sojuzgue aquello que es espiritual. Dios llama a los cristianos a una vida de disciplina, a un dominio propio. Hay cosas que para nosotros no están permitidas porque somos cristianos. Aprendamos a controlar nuestra voluntad. Hay que tener disciplina en la oración. Debemos primero, adquirir el conocimiento y luego añadir dominio propio. Tengamos cuidado del tiempo, eso es tener dominio propio. Tengamos cuidado con los apetitos de la carne. Hay mucho sacrificio que tenemos que hacer.

I Corintios 9:26, 27 Para no ser eliminados no correremos a la ventura, sino para lo que Dios quiere. No pelearemos contra el aire sino contra potestades. Golpeemos nuestro cuerpo y sometámoslo al dominio propio, a lo que Dios quiere. Severamente golpeemos nuestro cuerpo, tengamos dominio propio. Hay unas cosas que son de la carne y nosotros no las podemos probar. Debido al peligro personal de arruinar nuestro testimonio debemos disciplinarnos en todo para darle a Cristo lo mejor de nuestras vidas. Así lo haremos siempre. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz