Mega Zoé
Estudio #0806Iglesia en las casas

Su Gran Amor Parecía Fragilidad

Su Gran Amor Parecía Fragilidad enseña a vivir con la mirada puesta en la vida eterna y recuperar el primer amor.

Nuevo TestamentoJuan5 min lectura

Dice en Juan 15:13 "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos." El amor que hemos hallado departe de Jesús es el que tenemos que vivir nosotros. Pareciera que cuando Jesús llegó a la tierra fue en debilidad. Pero no fue así, Jesús llegó a la tierra en amor. Juan 3:16 "Porque de tal manera amo Dios al mundo que dio a su único Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda más tenga vida eterna." Ahí no hay debilidad, ahí ¡HAY AMOR! Es burla de algunos a los que les parece debilidad, pero es ¡SUMO AMOR!

En Mateo 27:28-31 se deja ver cuando llevaron a Jesús al pretorio romano para juzgarle. Lo maltrataron golpeándole y humillándolo. Lo llevaron a aquel lugar donde se enjuiciaba a la gente; allí llevaron al Amador del mundo. Desnudándole le pusieron un manto de escarlata (rojo) de burla, un manto de rey. En su cabeza le pusieron una corona de espinas y una caña (vara) en su derecha para darle la sensación de ponerle en la mano un cetro, pero lo hacían en burlas. Mofándose se inclinaban a Él como si fuera un rey. Jesús permanecía en silencio en medio del total desconocimiento de aquellos romanos despiadados quienes desconocían el amor del Hijo de Dios manifiesto en la tierra. No vieron ni entendieron su grande y maravilloso amor. Le escupían mientras con la caña le golpeaban la cabeza.

En nuestro tiempo y en los días tan comunes en que vivimos debiendo nosotros amar así de intensamente parece que solo nos preocupan las cosas cotidianas. Vivimos preocupándonos por la situación económica, nos preocupamos de si ocurrirán temblores de tierra o si se irá la luz. Ponemos cara de disgusto o de temor por estas cosas que nos parecen tan grandes y nos olvidamos de lo más importante. Antes de quejarnos y estar pendientes a cosas tan comunes, debemos primero considerar el amor con que nos amó el Señor, lo que padeció por nosotros para darnos salvación y vida eterna. Vivamos nuestra vida diaria amando como Jesús y totalmente agradecidos y satisfechos por tan grande amor de Dios para nosotros.

Después de los soldados romanos burlarse de una forma cruel y humillante le pusieron al Señor sus vestidos y lo llevaron a crucificar. Todo esto no les lució nada de lindo a aquellos judíos que buscaban que lo mataran por la envidia que le tenían. Pilato entendió que esa fue la razón por la que lo llevaron para condenarlo (Mateo 27:17, 18) "Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado." La fragilidad humana nuestra la asumió Jesús por amor. La fragilidad de Él era como mi fragilidad, su debilidad era nuestra debilidad y su falta de fuerzas era igual como en uno de nosotros, solo que era el amor lo que lo movía. Si yo hubiera muerto allí no pasaría nada, pero Él era el Hijo de Dios. Dios, que se había encarnado haciéndose débil como uno de nosotros ¡para morir y pagar el precio de sangre por nosotros! En mí hay fragilidad y Él se colocó ahí en esa posición de igual debilidad PARA QUE YO CONOCIERA EL VERDADERO AMOR DE ÉL POR MÍ, SU GRANDIOSO AMOR POR TODA LA HUMANIDAD.

Los burladores envidiosos desconocían tal amor. Le decían "Tú que derribas el templo", y Él se refería a su cuerpo. Mateo 27:40 "y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz." ¿Qué importancia podrían tener aquellas piedras en aquel momento cuando aquella nación amada por Él tenía la visitación de Dios? "Sálvate a ti mismo", le decían. ¡Qué débil lo estaban viendo! No podían creer o no querían creer que en amor fue que llegó y no en odio. No vino en odio como el que le estaban manifestando ellos con tanta crueldad y envidia. Jesús estaba envuelto en una pesada nube de amor, tanta que no veía el odio de ellos. Él sentía su amor por ellos y no le afectó el odio; su Gloria lo cubría, era la excelencia de su amor.

Jesús se sometió al imperio de Roma al ser crucificado. Aunque lo acusaron los religiosos judíos, lo mataba: Roma. Para los judíos el que iba a ser el Mesías tendría que ser uno que estaría cubierto con manto rojo, con espada y caballos y con una corona de oro; no aquel que ahora veían que estaba en una cruz y que parecía débil y frágil. Pero, aquel cuerpo sufría y era por mí para que yo conociera la excelencia de Su gran amor.

Somos sus discípulos y no mayores que el Maestro. ¿Qué se espera de nosotros en lo que se refiere al amor? Que como Él nosotros también vivamos y esperemos en amor, que a nosotros nos cubra también tan excelente Gloria de amor como la de Jesús.

Juan 15:13 "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por la de sus amigos." ¡Ay! ¡Qué mucho exigimos para nosotros en vez de entregarnos a amar como Jesús amó! Jesús tenía compasión por la multitud y le daba de comer cada vez que lo podía hacer. ¡Qué mucho se dice que las personas vienen a la iglesia por los panes y los peces! Pero no hay problema con eso, ¡hay que amar! No podemos aguantarles lo que nos toca darles con amor. Este versículo de la repartición de los panes y los peces se ha usado como burla para aquellos que tendríamos que haber amado; hay que darles conforme a la necesidad que tienen. Uno no puede manifestar mayor estima por los seres queridos que entregando su vida por ellos y este es el amor grandioso de Jesús. Si ese amor está en Jesús hay que tenerlo también en uno. Hay que dejar de preguntarse, "¿Me aman a mí?" y ponerse a amar a los demás dando hasta la vida. Fíjate, ¿cuánto has dado de tu vida? ¿Cuánto has dado realmente? ¿Cuánto darás de hoy en adelante? Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz