En el versículo 14 se nos deja ver la santidad de Dios. La santidad de Dios es absoluta y maravillosa; nuestra porción es vestirnos de la santidad de Él, volviéndonos santos como Él es santo en el proceso de la santificación mediante la ayuda del Espíritu Santo. Lo que es la santificación es un proceso; una obra operada en el ser interno por el Espíritu Santo después de la regeneración (la regeneración viene cuando después de un período de deterioro por causa del pecado nos convertimos y Dios con su poder nos mejora haciendo su obra en nuestro cuerpo para que éste sea más efectivo.) Sin santidad nadie verá al Señor, nadie que no se santifique lo podrá ver como hijo en la gloria celestial. El Señor por ser puro y santo solo los puros y santos lo verán. Sin la santidad en ti no podrías gozar de Él quien es la santidad misma.
Cuando Moisés subía al Monte Sinaí y allá en el tope del monte se encontraba con Dios mismo, al pueblo se le mandaba a no acercarse siquiera al monte. Había una prohibición de parte de Dios; era un severo mandato de prohibición (Hebreos 12:20 "…lo que se ordenaba: Si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo.") Tan serio y tan estricto era el mandato que si una bestia tocaba el monte la tenían que apedrear o atravesarla con un dardo para darle muerte; cuánto más entonces era esa prohibición para un hombre si tocare el monte santo donde Dios se le manifestaba a Moisés para que guiara a aquel pueblo. Mediante este acto de prohibición Dios estaba llevando al pueblo para hacerle producir el conocimiento de lo que era el pecado. Sabrían que si violar el mandato significaría la muerte para una bestia bruta, un animal que no podía comprender, cuánto más significaría la muerte para los que sí comprendían la advertencia. Aquella bestia quedaría muerta si se acercaba donde estaba Dios. Si un animal sin querer y sin saber ya tenía una sentencia de muerte al violar el mandato, entonces aquellos hombres y mujeres tenían que cuidarse todos de no pecar, ¡ERA EL TIEMPO DE LA LEY PARA SUS VIDAS!
Tan terrible era lo que se veía. (Hebreos 12:21 "…tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando.") Era la visión de la majestad de Dios. Era una revelación de las justas demandas de Dios y de su ira contra el pecado. El propósito de la ley no era proveer el conocimiento de la salvación sino el conocimiento del pecado. Donde Dios está no puede haber pecado. Todo esto habla de la distancia entre Dios y el hombre a causa del pecado. Pablo por revelación e inspiración nos da este detalle de que a Moisés se le afectó la mente; temblaba su cuerpo. Moisés y el pueblo tuvieron aquella visión de la majestad de Dios. Por tal razón, vemos que para poder ver a Dios hace falta la santificación. Temblaba el cuerpo de Moisés. (Hebreos 12:22 "…sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,") Moisés y aquel pueblo vieron la majestad de Dios de aquella manera, pero nosotros en este tiempo, los que hemos creído, dice Pablo "Os habéis acercado…", es decir, ya habéis llegado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén la celestial, a los muchos millares de ángeles. Esta Jerusalén celestial es la Jerusalén de la iglesia espiritual, la Jerusalén invisible de la cual los primeros cimientos fueron echados en la Sion literal.
La ley tiene su "monte Sinaí", pero la fe tiene su "monte de Sion." Este monte de Sion es el celestial que simboliza las bendiciones juntas de la gracia, todo aquello que es nuestro mediante la obra redentora de Jesús. La ley tiene su "Jerusalén terrenal", pero la fe tiene su "capital celestial en las Alturas." Al entrar en la presencia de Dios somos rodeados de millares de ángeles que por no tener mancha de pecado no pueden unirse a nuestros mismos cánticos de agradecimiento porque no conocen el gozo que trae la salvación.
"Los espíritus de los justos hechos perfectos" (Vs. 23) Esto sucederá a los que han muerto en Cristo y buscaron santificarse para Dios. Será en la resurrección cuando el Juez aparezca y la dicha de los creyentes sea consumada por la unión del cuerpo glorificado con el espíritu. Estos santos son los que han muerto desde el Pentecostés hasta hoy y que están ahora en el goce consciente de la presencia del Señor. Estos justos esperan la resurrección, el día en que sus cuerpos serán levantados del sepulcro en forma glorificada y se reunirán con sus espíritus. Ellos han amado la santificación, fueron justificados por la fe, están sin mancha, son puros debido al valor de la obra de Cristo. Esperan hasta recibir el cuerpo glorificado. Pero, para eso hay que vivir en santificación, en santidad. Esta es la enseñanza que se nos da aquí. Amemos la santidad y busquémosla de todo corazón, pues con la ayuda del Espíritu Santo la obtendremos y seremos perfeccionados y estaremos sin mancha, puros. Entonces, como estos justos que Pablo menciona aquí, también nosotros veremos a Dios y estaremos con Él en la gloria eterna. ¡Santifiquémonos para que podamos ver sus maravillas! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Santificaos Para Poder Ver y Obtener Sus Maravillas
Hebreos 12:14,18-25
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
La santidad de Dios es absoluta, y sin santidad nadie verá al Señor. La santificación es un proceso que el Espíritu Santo obra en nosotros después de convertidos, y nuestra porción es vestirnos de la santidad de Él. Estos son los puntos para llevarlos toda la semana.
- La santificación es una obra que el Espíritu Santo hace en el ser interno después de la regeneración. El Señor es puro y santo, y solo los puros y santos lo verán en la gloria.
- En el Sinaí, si aun una bestia tocaba el monte donde Dios se manifestaba a Moisés, tenía que morir apedreada. Cuánto más tenían que cuidarse de pecar los que sí comprendían la advertencia.
- Tan terrible era lo que se veía que Moisés dijo: «Estoy espantado y temblando». La ley no daba el conocimiento de la salvación sino el del pecado: donde Dios está no puede haber pecado.
- Nosotros no nos hemos acercado al Sinaí sino al monte de Sion, a la Jerusalén celestial. La ley tiene su monte Sinaí; la fe tiene su monte de Sion, con todas las bendiciones de la gracia.
- Los espíritus de los justos hechos perfectos son los que murieron en Cristo buscando santificarse. Fueron justificados por la fe y esperan la resurrección de sus cuerpos glorificados.
- Para llegar allá hay que vivir en santidad. Amemos la santidad y busquémosla de todo corazón; con la ayuda del Espíritu Santo la obtendremos, y también nosotros veremos a Dios.
Pídele esta semana al Espíritu Santo que te muestre una cosa en tu vida que no es santa, y déjala.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Nadie Toque el Monte
Hebreos 12:14,18-25
Para leer en voz alta con los niños
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: busca llevarte bien con todos y vivir limpio para Dios, porque sin eso nadie verá al Señor. El estudio nos lleva al monte Sinaí, donde Dios bajó en fuego y nadie, ni siquiera un animal, podía tocar el monte.
- Dios es santo: completamente limpio y puro, sin nada de maldad. Por eso, para estar con Él, nosotros también tenemos que ser limpios.
- Cuando Dios bajó al monte Sinaí para hablar con Moisés, el monte ardía en fuego y había oscuridad, tormenta y sonido de trompeta. El pueblo tenía que quedarse lejos.
- Si un animal tocaba el monte, aunque no supiera lo que hacía, tenía que morir. Así Dios enseñó que el pecado es muy serio y que donde Él está no puede haber pecado.
- Hasta Moisés temblaba de miedo. Pero a los que creemos en Jesús, Dios nos acercó a otro monte: el monte de Sion, la ciudad celestial llena de ángeles.
- Ser santo no pasa en un solo día. El Espíritu Santo te va limpiando poco a poco, cuando le obedeces y dejas lo malo que Él te muestra.
- Los que aman la santidad un día verán a Dios y estarán con Él para siempre. Por eso vale la pena vivir limpio aunque otros no lo hagan.
¿Qué cosa haces que no le agrada a Dios?
Esta semana pídele al Espíritu Santo que te ayude a dejarla, y cada noche cuéntale a Dios cómo te fue.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
