Mega Zoé
Estudio #0983Iglesia en las casas

El Espíritu Crece En La Muerte De La Carne

El Espíritu Crece En La Muerte De La Carne llama a permanecer como discípulos de Jesús y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoGálatasSEMANA DEL 5 @ 11 DE JUNIO DE 20184 min lectura

Más si el Espíritu está en ti, da su fruto. No puede haber otra cosa en aquel que tiene al Espíritu. Porque en el Espíritu de Dios hay bien. Un fruto es, ejemplo, lo que sale de la unión de las plantas y de la tierra y que al brotar y crecer tiene una utilidad. El resultado de tener al Espíritu Santo en nuestras vidas es que, por obligación, Él en nosotros, dará frutos (Vs.22,23). Cuando llega el Espíritu a nuestras vidas el resultado se sabrá si está el fruto. Los frutos del Espíritu son nuestro provecho y son y están porque en nosotros está el Espíritu Santo.

I. No hay quien condene cualidades semejantes (Vs.23 "…contra tales cosas no hay ley.")

A. Aquellos que le pertenecen a Jesucristo han crucificado sus "personalidades" no regeneradas (Vs.24).

Han crucificado la carne a todo lo que fueron las pasiones y deseos.

Si vivimos en el Espíritu, guardemos el paso "con el Espíritu."

En Dios no hay mitades.

Pablo habló claro sobre las malas cualidades que permiten identificar alguien no convertido, cualidades que son de esa naturaleza humana sin Cristo.

Aquí, en estos versículos, deja ver las cualidades humanas que son fruto del Espíritu.

Veamos cada palabra por separado:

Amor: según las Escrituras, en griego es Ágape = es de benevolencia, bueno de voluntad hacia las personas. Es de bondad, es la tendencia a hacer el bien sin límites. No es a quien nos convenga. Aunque nos hagan mal, nunca procuremos sino lo mejor para esa persona (inclinación, disposición natural que la persona tiene). Es un sentimiento de la mente tanto como del corazón. Implica la voluntad tanto como las emociones. Describe el esfuerzo deliberado, que solamente podemos hacer con la ayuda de Dios, de buscar nada más que lo mejor hasta para los que procuran hacernos todo el daño que puedan.

Gozo: (en griego es jara) Es el gozo que procede de una experiencia espiritual (1 Pedro 1:8,9). "…con gozo inefable y glorioso … salvación de vuestras almas." Nada de vivir entrompados y molestos. No es la alegría que producen las cosas materiales, ni el triunfo sobre otros en una competición. Es el gozo cuyo fundamento está en Dios, porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, gozo, paz en el Espíritu Santo (Ro. 14:17). Porque es fruto del Espíritu. Es la unión de tu vida con el Espíritu. Cuando el Espíritu vence tu carne el fruto es gozo. La amargura, molestia, es obra de la carne.

Paz: El reino de Dios es paz; la tranquilidad de corazón que se deriva de la fe en que "todo" está en las manos de Dios. Salmos 4:8 "En paz me acostaré, y así mismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado."

Paciencia: Paciencia para con otros, con nuestros semejantes. La paciencia es amable, doliente, perdonadora y paciente. Es largura de ánimo, es un ánimo que no se va.

Benignidad: es gentileza y bondad que se hace de forma voluntaria, con toda intención (Lucas 10:34,35). Que se puede notar, como cuando el buen samaritano vendó las heridas echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuido de él … y cuando regrese, etc. Hay una dulzura, una bondad que es amable. Se define como "la virtud totalmente equipada." Los cristianos necesitamos esa bondad que es al mismo tiempo amable y fuerte.

Fe: es ser digno de confianza; con fidelidad a Dios. Es la característica de la persona que es de fiar.

Mansedumbre: que obedece y es fácil de dominar para su amo. Esta palabra refleja el dominio propio que solo Cristo puede dar. El que tiene mansedumbre tiene consideración, respeto, amabilidad, atención en el trato hacia una persona; es asumir un puesto subordinado (sometido a la orden), como lo hizo Jesús cuando lavó los pies de Sus discípulos (Juan. 13:1 - 17); no tiene que ver con debilidad.

Templanza: es dominio propio; disciplina; autocontrol. Es el espíritu que ha dominado sus deseos y la búsqueda de placer. Es la virtud de la persona que la hace tan dueña de sí que la capacita para servir a los demás. El adulterio, el fornicar no lo destrozan.

Si decimos que vivimos en el Espíritu estos frutos lo confirman, el mismo Espíritu es el que habla.

Muere con Cristo y resucitas con Cristo a una "vida nueva" y "limpia", las cosas del viejo hombre habrán desaparecido, y las preciosas cualidades del Espíritu habrán empezado a "desarrollarse." (Cita de W. B.) Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz