La larga espera debilita la fe. Sara, al igual que Abraham, había recibido la visita de los ángeles como los mensajeros enviados del Cielo. Traían tanto para Abraham como para Sara un mensaje de parte de Dios para la bendición de sus vidas. Aunque la visita fuera mayormente para Abraham también había bendición para ella. Sara tendría su alegría en su vejez y la bendición de tener en su vientre un niño, promesa de una nación a levantarse en aquella tierra. Los ángeles no tan solo querían hablarle a Abraham y que éste ejerciera su fe, sino que Dios quería que Sara también le creyera y pudiera gozar de la bendición para ella. Así pasa; Dios quiere que escuchemos su voz para que sigamos obteniendo el bien que Él nos ha preparado.
El versículo 9 dice: "¿Donde está Sara…?" Los ángeles no estaban pasando por alto a la esposa de Abraham. Había un gran interés por parte del Señor de que Sara retomara en su vida la fe para así poder obtener la promesa de un hijo. Para aquel tiempo era la costumbre que las mujeres no podían sentarse a la mesa con los hombres y menos cuando había extraños. Así que mientras ellos hablaban con Abraham, Sara estaba en la tienda, no estaba lejos de ellos. Posiblemente, los ángeles la estaban mirando, pero de seguro tampoco iban a romper con la costumbre o regla que existía. Pero, Dios sí quería tocarle el corazón a Sara; quería contestarle y hacerle saber que ahora Él le cumpliría el deseo de su corazón de tener un hijo. Ellos sabían que desde donde Sara estaba podía escuchar lo que ellos querían que oyera. Aquel hijo que tanto ella esperaba y ansiaba ahora estaría por llegar. Sara pensó que esas noticias eran demasiado buenas como para ser verdad y por eso, de pronto, no pudo creerlas. Para aquella mujer el anuncio de tener un hijo en su vejez le era algo increíble.
Es bastante común que cuando pasa el tiempo y no llega lo que se espera se endurece el corazón. Pero, cada día de nuestro caminar hay que tener viva la confianza de que Dios es poderoso para hacer lo que falta en nuestras vidas. No podemos dejar que la fe muera. Hubo en Sara una sonrisa de medio lado y no era para los ángeles, tal vez era para Abraham. Pero, esa sonrisa de medio lado a donde llegó fue al tercer cielo, donde Dios mora. Dios vio tal sonrisa; algo que parecía decirle: "¿Ya para qué?, a esta edad no me hace falta aquel hijo que ansiaba tener." En verdad, ya a ella no le hacia falta lo que tanto había anhelado, pero ¡Dios PROMETIÓ! y por eso, ¡Dios DARÁ! Dios no había terminado lo que había empezado en Abraham y aquel hijo de la promesa era lo que haría a Dios grande en la tierra. Vemos que junto con Abraham también había una mujer llamada Sara, cuya fe haría que se cumplieran los propósitos de Dios para tener su hijo, eso permitiría que en lo sucesivo Dios moviera su mano poderosa para favorecer al pueblo que se levantaría de Isaac.
Sara tomó como increíble el anuncio del niño. Produjo en ella duda y por tal razón no lo podía aceptar. Pero, al no aceptar como creíble la voz de los ángeles, era como decirle a Dios: "Tu no podrás hacer esto de darme un hijo, porque ¡mi esterilidad es mayor que Tú!" Así lo recibió Dios y así le causó gran molestia. Claro, que lo de haberse sonreído fue solo para ella misma. Sara no tenía ninguna intención de que nadie más la viera. Nadie debía saber lo que había sentido en aquel momento, su gran miedo de que no iba a poder tener el hijo de que se hablaba. Entonces, para ella sería mejor dejar las cosas como habían estado hasta aquel momento.
Los ángeles le reprocharon a Sara el haberse sonreído, no eran carcajadas de burlas sino una media sonrisa, pero era un reflejo de incredulidad en su ser. Se le estaba reprochando sobre la sonrisa, y ella le añadió la mentira a su desconfianza. Toda incredulidad y desconfianza son una gran ofensa al Dios de los cielos. Porque entre más le crees al Señor, más obtienes. Sara tuvo tal miedo que la llevó a dudar en aquel momento. Dudó, pero aun así, Dios no dejó de hacer a favor de ella. Jehová hizo con Sara tal como había dicho. Sara aceptó en su corazón la veracidad del mensaje de los ángeles y entonces finalmente, cuando llegó a su vida su hijo prometido, dijo: "Dios me ha hecho reír…" Ahora no reía de burla sino con contentamiento, porque Dios hizo lo que era algo imposible para ella. Dios es puntual con "Su reloj", no lo es con "nuestro reloj." Risa fue lo que provocó la promesa cumplida a Sara y gozo a todo el que se enterare del milagro de Dios en ella. Este milagro, esta promesa cumplida es causa de gran admiración; el hecho era tan improbable, tan cercano a lo imposible que si lo hubiese dicho cualquier otro que no fuese Dios, nadie lo hubiera creído ni remotamente. Si tú esperas algo y no es en Dios que lo esperas, nada sucederá. Pero si tu espera es en Dios, de seguro llegará en el tiempo de Dios y lo obtendrás. A Dios nada se le hace difícil como se nos hace a nosotros. Para Él todo es posible. Por lo tanto, creamos y sostengamos nuestra creencia en sus promesas, que no se debilite nuestra fe mientras esperamos. ¡El que prometió cumplirá! Pues, ¡Él es Dios! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Esperar Debilita Procura Que Tu Fe Permanezca
Génesis 18:12-15
“¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.”
La larga espera debilita la fe. Sara oyó desde la tienda la promesa de un hijo y se rió por dentro, porque la noticia le pareció demasiado buena para ser verdad. Pero Dios prometió, y por eso Dios dará. Estos son los puntos para la semana.
- La visita de los ángeles era sobre todo para Abraham, pero también había bendición para Sara. Dios quiere que escuchemos su voz para que sigamos obteniendo el bien que Él nos ha preparado.
- «¿Dónde está Sara?» Dios no la pasaba por alto: quería tocarle el corazón y que retomara la fe para recibir el hijo. Ella estaba en la tienda, donde podía oír lo que tenía que oír.
- Cuando pasa el tiempo y no llega lo que se espera, se endurece el corazón. Cada día hay que tener viva la confianza de que Dios es poderoso para hacer lo que falta en nuestras vidas.
- La sonrisa de medio lado de Sara llegó al tercer cielo. No aceptar la palabra de los ángeles era como decirle a Dios: «Mi esterilidad es mayor que Tú», y eso le causó molestia.
- Cuando se le reprochó, Sara añadió la mentira a su desconfianza. Toda incredulidad es una gran ofensa a Dios, porque entre más le crees al Señor, más obtienes.
- Aun así, Jehová hizo con Sara como había dicho, y ella dijo: «Dios me ha hecho reír». Dios es puntual con su reloj, no con el nuestro.
- Si tu espera no es en Dios, nada sucederá; si es en Dios, llegará en su tiempo. Para Él todo es posible: el que prometió cumplirá.
Escribe una promesa de Dios que llevas tiempo esperando y, cada día de esta semana, dale gracias a Dios por ella como si ya la tuvieras.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Sara Ríe en la Tienda
Génesis 18:12-15
Para leer en voz alta con los niños
“¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: no hay nada difícil para Dios, y Él cumple lo que promete a su tiempo. Sara estaba escondida en su tienda cuando oyó que iba a tener un bebé, ya viejita, y se rió por dentro porque no lo creyó.
- Sara y Abraham esperaron muchos años por un hijo. Cuando uno espera mucho, a veces se cansa y deja de creer.
- Unos visitantes de Dios preguntaron: «¿Dónde está Sara?». Dios no se olvidó de ella; quería que ella también creyera.
- Sara se rió bajito, pensando que nadie la vería. Pero Dios ve hasta lo que pensamos y lo que hacemos a escondidas.
- Cuando le preguntaron por qué se rió, Sara tuvo miedo y dijo una mentira: «No me reí». No creerle a Dios y mentir le desagradan a Él.
- Aun así, Dios cumplió. Nació Isaac, y Sara dijo: «Dios me ha hecho reír». Ahora su risa era de alegría.
- Dios tiene su propio reloj. Si le pides algo y tarda, sigue confiando: el que prometió va a cumplir.
¿Qué le estás pidiendo a Dios y te cuesta esperar?
Esta semana, cada vez que te acuerdes de eso, di en voz alta: «Para Dios no hay nada difícil».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
