El Espíritu Santo inspiró a los hombres dedicados a Dios. 2 Pedro 1: 21 Se sabe que la Escritura nos ha sido dada por la inspiración del Espíritu Santo. 2 Timoteo 3: 16 Todo hombre y mujer que se entregan a Dios tienen que saber quién les dirige, quién los lleva o los trae de aquí para allá. Todo hombre y mujer que vive para Dios se dejan guiar porque viven inspirados por el Espíritu de Dios. Porque no actuamos en conformidad con nuestras propias voluntades ni estamos expresando nuestros propios pensamientos sino siguiendo la mente de Dios en palabras dadas y ministradas por Él.
Fácil se les hace hablar a los hombres lo que quieren y lo que les place. Pero, ¿sabes de cuántas palabras hay que dar cuenta? Sobre todo cuando no vienen de Dios. Hay muchas palabras que vienen de lo que personalmente creemos, de lo que pensamos, de lo que te dijeron, por lo que te hicieron y te desquitas hablando, etc. Eso lo hace el carnal, el que no tiene la inspiración del Espíritu Santo en su vida. Aquí en 2 Samuel 23: 2 David decía: "El Espíritu de Jehová ha hablado por mí…" Si el Espíritu de Dios ha hablado, pues por tal razón la palabra que se tiene es segura, es clara, confiable. Esa palabra se recibe en paz, aunque provoque una gran guerra en nuestra vida interior o en nuestra relación con los otros seres humanos.
Números 11:25 Moisés necesitaba de ayuda espiritual para poder atender a la vasta multitud que era el pueblo de Dios, necesitaba hombres que hablaran al pueblo palabra de Dios y no de ellos mismos. Dios le concedió esto a Moisés quien se quejaba de que todo el peso estaba sobre él. Así pues, Dios le dio alivio. Moisés era un hombre de Dios esforzado y manso, pero eran demasiadas las personas que tenía a cargo para aconsejar y dirigir y por eso necesitaba de ayuda para dar palabras espirituales a aquel pueblo. Porque se hablaba mucho en aquel tiempo como también ahora, solo que se hablaba lo carnal; la murmuración, el chisme, la envidia, el enojo y la contienda, todo entre ellos era carnal y Moisés vio la necesidad de palabras espirituales. Así que Dios llegó a Moisés y lo hizo.
Los reyes de Israel y de Judá necesitaban oír palabra de Jehová para tomar una importante decisión según vemos en I Reyes 22:7, 14. Reunidos ambos reyes, Acab de Israel y Josafat de Judá quisieron consultar a Dios. Para ello buscaron 400 profetas (I Reyes 22: 5, 6), pero todos esos profetas se habían vendido al rey; habían vendido sus palabras a este mundo y no eran fieles a Dios, Dios no era primero en sus vidas. Pero, había un profeta fiel a Dios llamado Micaías. Acab el rey de Israel lo aborrecía porque era un verdadero profeta que hablaba según las palabras que le llegaban inspiradas por Dios. Decía Acab en I Reyes 22:8, "Yo lo aborrezco." Eso pasa con los que hablan por inspiración del Espíritu, son aborrecidos de muchos (Mateo 5: 11, 12). El hombre de Dios no actúa en conformidad con su propia voluntad. ¡Cuánto hay que resistirse a la voluntad mañosa y a las malas intenciones del corazón! Leemos en I Reyes 22: 13 que el mensajero le advierte al profeta Micaías que hablara la palabra conforme a la palabra de algunos de aquellos 400 profetas. Un profeta debe estar claro y entender que no está expresando su propio pensamiento, sino siguiendo la mente de Dios en las palabras dadas y ministradas por Él. No hablamos las palabras que quiere oír el hombre sino lo que Dios quiere hablar para bien del hombre. Micaías no temía al rey sino a Dios, iba a hablar lo que Dios le hablase, gustara o no gustara. El hombre de Dios, tal como lo entendió David, sabe "que la palabra ha estado en mi (su) lengua" Cuando se teme a Dios se sabe qué palabra es la que debe estar en la boca. No siempre habrá una buena recompensa cuando se habla de parte de Dios.
En 2 Crónicas 24:20-21 leemos que el profeta Zacarías habló de parte de Dios al rey Joás y al pueblo, quienes se habían apartado de Dios. ¡Lo aborrecieron y lo mataron! ¡Cuánto le duele al oído al que se ha separado de Dios y al impío las palabras de amonestación y corrección que les viene de Dios! Cuando sale la voz de Dios y llega a sus oídos los demonios hacen que se retuerzan y esos hombres no pueden disimular, la palabra les causa molestia, coraje, ira. Se les brotan por los ojos los demonios y no pueden disimular, están rabiando, se tuercen, pero el que vive en el Espíritu, el mismo Espíritu Santo lo respaldará. A Zacarías lo apedrearon hasta matarlo. Así era el coraje de los que estaban escuchando al profeta Zacarías, entonces el rey Joás lo mandó a matar. Hay mucho sacrificio cuando se quiere conservar pura e intacta la palabra que ha sido dada por Dios, hay que tener valentía, amor al Señor, entrega y un gran respeto a la voz de Dios que llega a nuestra vida por el Espíritu Santo.
Jeremías 1:9 "He aquí he puesto mis palabras en tu boca…" Así habló Jehová al profeta Jeremías. Ya no iba a vivir Jeremías hablando lo que quería sino que el Espíritu sellaría su boca con fuego. Ya no sería el pensamiento de Jeremías lo que dominaría en su vida. ¡Cuán torpe puede ser nuestro pensamiento el cual muchas veces nos traiciona! Jeremías sería llevado conforme a lo que el Espíritu Santo quería hablarle al pueblo. Jeremías tendría que seguir la mente de Dios en las palabras dadas y ministradas por Él. Ya no era lo que Jeremías pensara o como lo quisiera usar el rey, Jeremías le pertenecía a Dios. Su boca tenía que ser llena del Espíritu Santo; ahora él era un simple instrumento como lo somos tú y yo para Dios.
Cuando el Espíritu es el que ha hablado, lo próximo que sigue es que su palabra estará en tu lengua. Hay que cuidarla, tienes que celar cuando el Espíritu te quiere traer la voz de Dios. No te dejes llevar por sobornos, ni busques tener gente contenta, ni pienses que de esa manera consigues más. Acuérdate que la palabra de Dios es para ser cuidada y guardada fielmente y hablarla tal como es. Si no lo haces, entonces llegarán los días malos tal como lo vemos en este estudio. Seamos fieles a su palabra tal como Dios es fiel en todo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Vivir En La Inspiración Del Espíritu
2 Samuel 23:2
“El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.”
El que vive para Dios se deja guiar por el Espíritu Santo: no habla lo que quiere ni lo que le place, sino lo que Dios le da. Como David, puede decir que el Espíritu de Jehová ha hablado por él y que su palabra está en su lengua. Estos son los puntos para la semana.
- Toda la Escritura nos fue dada por inspiración del Espíritu Santo, y todo hombre y mujer que se entrega a Dios tiene que saber quién lo dirige, quién lo lleva y quién lo trae.
- Fácil es hablar lo que uno quiere: lo que cree, lo que le dijeron o lo que le hicieron, para desquitarse. Eso lo hace el carnal, y de cada palabra que no viene de Dios hay que dar cuenta.
- Moisés necesitó hombres que hablaran al pueblo palabra de Dios y no de ellos mismos, porque en el pueblo sobraban la murmuración, el chisme, la envidia, el enojo y la contienda.
- Cuatrocientos profetas le vendieron sus palabras al rey Acab, pero Micaías no temía al rey sino a Dios: iba a hablar lo que Dios le hablase, gustara o no gustara, aunque el rey lo aborreciera.
- Hablar de parte de Dios no siempre trae buena recompensa: a Zacarías lo apedrearon por amonestar al rey Joás. Conservar pura la palabra de Dios pide valentía, entrega, amor al Señor y respeto a su voz.
- Dios le dijo a Jeremías: «He aquí he puesto mis palabras en tu boca». Ya no dominaría su propio pensamiento, que tantas veces traiciona; sería un simple instrumento, como lo somos tú y yo.
- Cuando el Espíritu ha hablado, su palabra está en tu lengua y hay que celarla. No te dejes llevar por sobornos ni por tener a la gente contenta: háblala fielmente, tal como es.
Antes de responderle a alguien esta semana, detente y pregúntate si esa palabra viene de Dios o de tu propio coraje; si no viene de Dios, no la digas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Micaías y los 400 Profetas
2 Samuel 23:2
Para leer en voz alta con los niños
“El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David sabía que las palabras buenas que decía se las daba el Espíritu de Dios. El estudio cuenta de Micaías, un profeta que dijo la verdad de Dios aunque cuatrocientos profetas decían otra cosa.
- Todos los días hablas mucho: en la casa, en la escuela, jugando. Pero Dios quiere que tus palabras no salgan del coraje, sino de Él, que te guía.
- Cuando alguien te hace algo, dan ganas de desquitarse con palabras feas o de ir con el chisme. Eso no viene de Dios, y Dios oye cada palabra que dices.
- Un rey reunió cuatrocientos profetas que le decían solo lo que él quería oír. Pero Micaías dijo lo que Dios le mandó, aunque el rey lo odiaba por eso.
- Decir la verdad de Dios no siempre es fácil. A veces otros se molestan contigo. Pero el Espíritu Santo respalda al que habla con la verdad.
- Dios le dijo al profeta Jeremías: «He puesto mis palabras en tu boca». Tú también puedes pedirle a Dios que ponga palabras buenas en tu boca.
- No digas algo que no es verdad solo para que otros estén contentos contigo. Es mejor agradar a Dios, aunque tengas que ser el único.
¿Qué palabra dijiste esta semana que no venía de Dios?
Cada mañana, antes de salir, pídele a Dios que ponga palabras buenas en tu boca.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
