Para los habitantes de aquella pequeña ciudad de Israel (Abel-bet-maaca) estaba en juego la vida o la muerte. Se necesitaba en aquel momento a alguien que se levantara a luchar por la vida de todos. Era aquella una situación muy difícil, pues el fiero general Joab venía a acabar con toda la ciudad porque tenían escondido a Seba, el hombre atrevido que se opuso al rey David (2 Samuel 20:1, 2). Joab era un hombre muy violento a la hora de la guerra, un hombre rudo que desconocía las consideraciones y no temía a las autoridades; Joab se iba por encima del mismo rey David. Además, Joab tenía en aquel momento a todos los valientes a su favor. Aquella cuidad que era una ciudad de paz la destruiría como si nada. ¡Nadie podía con la autoridad de Joab y con lo que estaba dispuesto a hacer! Su pasión hacia su nación era mayor que cualquiera que se le fuera de frente. Joab venía de asesinar a Absalón (el hijo de David) y luego se uniría a Adonías, otro hijo de David, para rebelarse contra la autoridad de su rey. Era Joab un hombre agresivo y de mucha furia. Así era él, pero aquí ¡SE ENCONTRÓ FRENTE A FRENTE CON LA SABIDURÍA!
Joab tenía toda la fuerza del ejército a su mando. Cuando llegó a la ciudad comenzó de inmediato a destruir los muros de la cuidad (2 Samuel 20:15). Llegó con toda su agresividad. De ese modo les hizo ver a los habitantes de la ciudad la gravedad del asunto a que venía. Entonces, UNA MUJER SABIA se expuso al peligro, no importándole lo que se dijera de ella, dejó ver SU PASIÓN POR SU GENTE (2 Samuel 20:17). ¡ELLA QUIERE SALVAR LA CIUDAD DE LA DESTRUCCIÓN! Parece que ninguno de los hombres se atrevía a hablar con Joab. Ninguno era el llamado para hacerle frente a aquel feroz Joab y librar a la cuidad del peligro del momento, ¡FUE ELLA!
En las afueras había una multitud de hombres con Joab dispuestos para que le entregaran al cruel Seba como fuera. Seba tenía que ser alguien influyente porque logró dividir al pueblo de David, aquel hombre al parecer tenía fuerzas y seguidores. Pero, ¡qué matanza vendría para aquella cuidad que deseaba la paz! No parecía que aquellos que vivían en ella la podrían librar. Pero, al pedido de aquella mujer Joab cedió a hablar con ella (vs. 17). Ella demostró ser una mujer astuta, experta para hablar y enfrentarse a la terrible situación. ¡LA SABIDURÍA ESTABA EN EL VASO MAS FRÁGIL! ¡No es menos valioso el tesoro de la sabiduría por hallarse alojado en un vaso más frágil! Ella consiguió ser escuchada y atendida por Joab. No era nada de fácil razonar con un hombre que solo pensaba en guerras y peor, ¡que las ganaba!
Aquella mujer tenía gran ingenio; le hizo saber a Joab que la ciudad era famosa por su sabiduría, esto es lo que quiere decir el versículo 18. Le dijo que sus habitantes eran de antiguo pacíficos y fieles en Israel (2 Samuel 20:19). Que la ciudad era como una madre en Israel, eso era muy importante dentro de la heredad de Jehová; era la ciudad como una guía y nodriza de las ciudades y aldeas vecinas. Joab quedó claro y dijo que nunca haría algo así. (Vs. 20) Esas fueron las palabras de un hombre que destrozaba todo lo que estaba de frente contra él, alguien que no le temía a nada ni a nadie; quien le hizo frente aún a David su rey como si fuera nada.
La sabiduría, la fuerza y la pasión de aquella mujer llevó al gran Joab a doblegarse y a retractarse de todo el mal que quería hacerle a la cuidad que ya tenía sitiada. Había que tomar una decisión a favor del pueblo de Israel; se lo dejó ver claro ella, el asunto no era ni por Joab ni por Seba, sería por el beneficio de la nación. Era trágico lo que podía suceder, la decisión de Joab era decisiva luego que ella terminara de hablar con él. Pero, el pago fue la cabeza de Seba, era lo justo (2 Samuel 20:21). ¿Por qué pagar todos, si quien se reveló fue Seba? ¡Nadie más tendría que morir! El pueblo no tenía culpa de que Seba se hubiera rebelado cuando vio la fragilidad del rey en el evento de la rebelión de Absalón. Ahora, la cuidad sería preservada a cambio de la cabeza de Seba. De Judá no tenía que morir nadie al tener que defenderse. Desde el muro la cabeza sería arrojada, así no sería necesario que entraran a la ciudad.
Luego de la mujer tener la conversación con Joab ahora tenía que llevarle también su sabiduría al pueblo, que tal vez eran simpatizantes de Seba pues ellos lo habían dejado entrar. Quizás lo habían dejado entrar bajo amenaza del mismo Seba o porque estuvieran de acuerdo con él ya que David pareciera débil en aquellos momentos. Los de Israel siguieron a Seba e Israel era mayor en número que Judá. Pero, ella también convenció al pueblo y ellos le cortaron la cabeza a Seba y como ella le prometió a Joab le arrojó su cabeza (2 Samuel 20:22). Allí les llegó la paz en vez de una destrucción.
Valiente es el que hace frente; el que es experto y tiene astucia, el que tiene prudencia, eran éstas cosas muy conocidas por ella; así persuadió a Joab y también a los de su ciudad. ¡Hay que conocer la SABIDURÍA para saber cómo es que se hace la lucha pensando en todos los puntos! No puedes dejar ninguno de los puntos importantes ni tener temor, ni tener preferencias, ¡SINO SABIDURÍA! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Sabiduría Se Manifiesta En La Ciudad
2 Samuel 20:14-22
“Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hable con él.”
Abel-bet-maaca estaba a punto de ser destruida por el fiero general Joab, porque tenía escondido a Seba, el que se rebeló contra David. Ningún hombre se atrevió a hacerle frente; fue una mujer sabia la que se expuso al peligro y salvó la ciudad. Estos son los puntos para esta semana.
- Joab era violento en la guerra, rudo, sin temor a las autoridades, y se iba por encima del mismo rey David. Llegó derribando los muros, pero allí se encontró frente a frente con la sabiduría.
- Una mujer sabia se expuso al peligro sin importarle lo que se dijera de ella, movida por su pasión por su gente. Parece que ningún hombre se atrevía; ¡fue ella!
- La sabiduría estaba en el vaso más frágil, y no es menos valioso el tesoro por eso. Ella logró que Joab, un hombre que solo pensaba en guerras y las ganaba, la escuchara.
- Con ingenio le recordó que la ciudad era famosa por su sabiduría, pacífica y fiel, una madre en Israel y parte de la heredad de Jehová. Y Joab dijo: «Nunca tal me acontezca».
- Ella le hizo ver que el asunto era por el bien de la nación. El pago justo era la cabeza de Seba: ¿por qué pagar todos, si el que se rebeló fue él? Nadie más tenía que morir.
- Después llevó su sabiduría al pueblo, que quizás simpatizaba con Seba, y lo convenció. En vez de destrucción, les llegó la paz.
- Valiente es el que hace frente con astucia y prudencia. Hay que conocer la sabiduría para luchar pensando en todos los puntos, sin temor y sin preferencias.
Ante el conflicto que tengas delante, no respondas con furia: pídele a Dios sabiduría, piensa en el bien de todos y habla con prudencia para traer paz.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Voz Desde la Muralla
2 Samuel 20:14-22
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hable con él.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: una mujer muy sabia gritó desde la ciudad pidiendo hablar con el jefe del ejército. Imagina un ejército enorme rompiendo la muralla, y a una mujer asomada arriba llamando: «¡Oigan, oigan!».
- Un hombre llamado Seba se rebeló contra el rey David y se escondió en una ciudad. El general Joab llegó con su ejército a destruirla toda.
- Joab era fuerte y furioso, y todos le tenían miedo. Ningún hombre de la ciudad se atrevió a hablarle. Pero una mujer sabia sí se atrevió.
- Ella le habló con calma y con respeto. Le recordó que esa ciudad era de gente buena y fiel a Dios, y Joab la escuchó.
- Lo malo sí trae consecuencias: Seba, el único culpable, recibió su castigo. Pero gracias a la sabiduría de ella, nadie más tuvo que morir.
- Luego la mujer habló con su pueblo y los convenció. En vez de guerra, hubo paz en la ciudad.
- Tú también puedes pedirle a Dios sabiduría. Cuando haya peleas, puedes hablar con calma y ayudar a que haya paz.
¿Qué hacemos cuando alguien está bien enojado con nosotros?
Esta semana, cuando haya una pelea, respira, habla con calma y busca la paz.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
