Mega Zoé
Estudio #0676Iglesia en las casas

Conoce Tu Sabiduría

Conoce Tu Sabiduría enseña a caminar con sabiduría espiritual y servir con humildad.

Nuevo TestamentoSantiago5 min lectura

La sabiduría de lo alto no es meramente un conocimiento que alguien tenga. Aunque alguna gente hable y hable demostrando saber mucho, no podemos decir que ellos estén llenos de Dios si sus vidas dicen lo contrario mediante sus actos. En estos versículos hemos de ver la diferencia entre la verdadera y la falsa sabiduría. La sabiduría verdadera es aquella que se deja ver en las buenas obras y en la buena conducta cada día. No es solo la posesión del conocimiento lo que cuenta sino la apropiada aplicación. El verdadero sabio es el cristiano que vive en el Señor (I Co 1:30). Cristo es la sabiduría encarnada. La persona que manifiesta a diario la vida de Cristo es el verdadero sabio. Es sabio quien hace evidente el fruto del Espíritu en su vida diaria. "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…" Ga 5:22,23 Si todo esto está en una persona allí también está el Señor y la sabiduría manifiesta.

Porque están los llamados creyentes pero que viven con una sabiduría mundana. Los tales actúan siguiendo los principios del mundo. Se llenan de todos los movimientos del impío. Mienten, roban, odian, contienden, etc. Su conducta no da evidencia alguna de vida divina en su interior. Igual que lo hace el impío ellos se presentan como grandes y es mucha la mentira que hay en ellos.

La sabiduría de Dios no es de este siglo. Nada nuestro puede ser de este siglo ni de los príncipes de este siglo que perecen. El que es sabio y entendido lo deja ver con su buena conducta junto con el espíritu humilde que proviene de la misma sabiduría. Jesús es la encarnación de la verdadera sabiduría. En Jesús no había orgullo, arrogancia, él era manso y humilde de corazón (Mateo 11:29). Todo lo contrario a los que se llaman los grandes de esta época pero que quedan en vergüenza. Es de saber que todos los que son verdaderamente sabios tendrán la marca de la humildad genuina. Todo aquel que ha nacido de nuevo se deja ver por su conducta, porque tiene sabia mansedumbre. Si algunos cristianos se dividen de aquí y de allá es porque en ellos no hay sabia mansedumbre.

"Celos amargos." Las características del hombre de sabiduría mundana son las siguientes: es un celoso, envidioso, amargado, es un egoísta y ambicioso en su corazón. Por eso quiere grandeza, poder y se hace llamar con títulos que nunca se le han dado (Hebreos 5:1-4). Desea ser pastor, líder, músico, etc. por ambición de su corazón y no para el servicio a Dios y a los hermanos. Las grandes pasiones en su vida son siempre favorecer sus propios intereses. Este cristiano de sabiduría humana tiene celos de todo aquel que él siente que es su competidor y por eso es cruel con ellos. Se siente bien pensando que para él su sabiduría le ha dado éxito. Pero, Santiago deja ver que no hay en estas personas tal sabiduría, sino jactancia vana. El verdadero sabio que ha creído en Cristo es una persona humilde.

Los de la sabiduría terrenal buscan puestos destacados para ellos mismos. Los sabios de este siglo buscan puestos en las iglesias, por eso cuando no los consiguen se molestan y se van. Estemos nosotros en guardia para que los principios mundanos no nos guíen en los asuntos espirituales. Esta falsa sabiduría es terrenal, natural, sensual y demoníaca. Es una sabiduría no del cielo sino de esta tierra. Lo natural o sensual no es fruto del Espíritu Santo sino de la naturaleza inferior del hombre.

Lo diabólico, lo demoníaco es lo que se rebaja a acciones que se parecen más a la conducta de los demonios que a la de los hombres. Allí hay celos y contención. Donde hay celos y rivalidad seguro que se va a encontrar perturbación, muchos desacuerdos y toda obra perversa. Miremos el mundo en la actualidad que está lleno de intranquilidad porque ha rechazado la verdadera sabiduría y los hombres actúan según su supuesta inteligencia. No han contado con Dios en sus vidas.

La Sabiduría de Dios es primeramente pura. Es pura en pensamiento, en palabra, en acciones, es limpia. En espíritu y cuerpo es incontaminada, en doctrina y práctica, en fe y moral, es pacífica y limpia. Un sabio ama la paz y hace todo lo que le está a la mano para mantener la paz sin sacrificar la pureza.

Es amable, es paciente, cortés. Un sabio es un caballero respetuoso para con los sentimientos de los demás. Alguien dijo: "Las maneras rudas, sarcásticas, las respuestas cortantes, el desaire hostil, todo eso nada tiene en común con la gentil enseñanza del Consolador".

Es benigna, es conciliadora, que está dispuesta a razonar, dispuesta a ceder cuando la verdad lo demanda. Llena de misericordia y de buenos frutos. Hay en el que la posee el deseo de ayudar a los que están mal para que encuentren el camino recto. Un cristiano sabio es compasivo, gentil, no vengativo. No hay favoritismo en él. Vive sin hipocresía; el que posee la verdadera sabiduría es amante de la paz. Nuestro clima es la paz, nuestra cosecha la justicia. No se puede vivir en un ambiente de altercados. La paz es una manifestación de nuestra sabiduría en nuestras vidas cotidianas.

¿A quien admiras más, al altivo o al humilde, ya sea famoso o desconocido? ¿Sirves a los demás sin que te importe quien recibe el premio o el crédito? ¿Empleas a veces medios dudosos para conseguir buenos resultados? ¿Te haces culpable haciéndote pasar de ser alguien grande para influir sobre la gente? ¿Abrigas celos y resentimientos en el corazón, recurres al sarcasmo y a la observación agria? ¿Serás puro en tu pensamiento, en tu forma de hablar, en tu moralidad? Son preguntas que nos debemos hacer si queremos conocer cómo es nuestra sabiduría, si es la terrenal y diabólica o es la sabiduría de lo alto, la que viene de Dios. Aprendamos de la Epístola de Santiago y escojamos vivir según la sabiduría correcta y viviremos. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz