Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no continúa pecando, esto es una verdad bíblica, el que conoce a Dios y su evangelio de salvación no sigue en sus antiguos pecados. No. No es poco a poco que se aborrece el pecado; el pecado se aborrece de una vez por todas porque el pecado fue lo que nos sacó del lado del Padre. Si ya una vez estuvimos sacados del lado de Dios, por qué volver otra vez a ser sacados de su compañía y comunión, es imposible querer que eso nos vuelva a suceder. 2 Pedro 2: 21, 22 Esta es la fe nuestra, esto creemos, que si nací en Él no quiero pecar más para que no me venga algo peor. Juan 5: 14 De esto podemos estar seguros, que el que posee la naturaleza divina no persiste en la práctica del pecado, ya la persona no quiere pecar más.
El maligno no toca al que ha nacido de nuevo, tiene una nueva conciencia y está cubierto con la sangre de Jesús. Ese es el verdadero creyente que persevera y se guarda por medio de la naturaleza divina. Si uno vive así queda inmune al pecado y al maligno. Sabemos que somos de Dios y el mundo entero está bajo el maligno. Juan puede ver aquí dos esferas; primero, estar en Él, o sea en Dios y segundo, bajo el poder del maligno. Así de claro y sencillo lo ve Juan, no son muchas palabras ni grandes justificaciones al pecado; somos o no somos. Se buscan lindas palabras para justificarse con el pecado, tales como: "Cuando chiquito mis padres me enseñaron tal o cual cosa…", "Fui convertido, sé de lo que me hablan…", etc. Pero, Juan lo ve claro, y tú y yo, así también lo debemos ver con la misma claridad. Las personas están, o bien salvadas o bien perdidas. Aquí no hay términos medios. Y cual sea uno de estos dos estados o posiciones dependerá de la relación que la persona tenga con Jesús. ¿Cuál es tu posición ante Dios?
Juan 1:13 Experimentar el nuevo nacimiento en Cristo es nacer de nuevo del espíritu. Hay tres formas en las cuales no se puede pretender conseguir el nuevo nacimiento. Primero, no es de sangre que se nace de nuevo. Es decir, no es porque se nació cristiano si se tenían padres cristianos. La salvación no se transmite de padres a hijos por medio del torrente de la sangre. Segundo, no es tampoco por voluntad de carne. O sea, uno no tiene en su propia carne el poder o voluntad de producir el nuevo nacimiento. Nuestra propia voluntad no es suficiente para salvarnos a nosotros mismos. Tercero, no es de voluntad de varón. Ningún hombre puede salvar a otro hombre. Uno predica y hace el llamado, pero no se tiene el poder para producir este maravilloso nacimiento; esa capacidad espiritual solo está en Dios. El único que puede producir el nuevo nacimiento es Dios.
2 Corintios 5:17 Al estar en Cristo, eres una nueva criatura; eres salvo por la fe en tu Salvador. Ésta es nuestra nueva posición, estamos en Cristo. A partir del nuevo nacimiento todas las cosas han de comenzar nuevas. Ya viví anteriormente demasiado tiempo bajo la carne y el cuerpo quedó muy lacerado de tanto desorden. Ahora hay que empezar de nuevo porque tenemos nuestra nueva posición ante Dios. Ahora debo pararme firme sabiendo que todo debe ser nuevo, dejo lo viejo. "En Cristo…las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas." La clave es Cristo. Es decir, que en mí como persona esto de ser perfecto aún no es todo cierto, pero la verdad es que sí estoy posicionado en Cristo. Por lo tanto, ahora iré creciendo en la vida cristiana con mi mejor deseo de ser justo y santo para Dios. Entonces, con la ayuda del Espíritu Santo mi vida en la práctica corresponderá más y más a mi nueva posición. Cuando Jesús vuelva, ambas cosas irán en perfecto acuerdo.
Siendo renacidos por la Palabra de Dios, así dice I Pedro 1:23. La semilla de la Palabra fue lo que llegó a nosotros para que naciéramos de nuevo. Esto no es como el nacimiento natural donde la semilla que trae la vida ha de obedecer a las leyes físicas de deterioro y de la muerte. El nuevo nacimiento es producido por medio de la Palabra de Dios que permanece para siempre, pues es eterna. Y lo que produce es eterno también. Al oír o leer la Palabra de Dios uno queda convicto de sus pecados y convencido de que Cristo es el único y suficiente Salvador. Entonces, uno se convierte al Señor. Todo en este mundo pasa menos su Palabra. La Palabra vive y permanece para siempre. Aunque el cielo y la tierra pasen ella nunca pasará, eso está establecido para siempre en el cielo. Así que la vida que produce la Palabra en nosotros también es eternal. Porque hemos nacido de nuevo por la Palabra asumimos el carácter eterno de la Palabra. Para que seamos limpios para siempre esa semilla de la Palabra es la que debe estar en nuestras vidas.
I Juan 5:1 El nacimiento nuestro es en Dios por medio de Cristo. El nacimiento divino es así, "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios." Esto no es algo intelectual o por herencia, es divino. Si verdaderamente hemos nacido de Dios entonces le amaremos. Naciste de nuevo, por lo tanto amas al hermano. No puedes ser tú viviendo solo en la tierra, tienes que amar a los demás. En eso se deja ver que nos convertimos. ¿Te has convertido? ¿Has nacido de nuevo? Si es así alegrémonos. Si no es así, pues hazlo hoy mismo y conviértete a Cristo y nacerás de nuevo para salvación y vida eterna. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
