Veamos qué es la piedad. Es el temor por lo divino. Es una relación personal con Dios, implica santidad, hacer la obra de Dios y obedecer al evangelio de la verdad. El piadoso tiene una calidad de vida que corresponde a la verdad del evangelio frente a las enseñanzas erróneas y corruptas de la época. La vida del verdadero cristiano es conforme a la piedad. La doctrina de Cristo produce piedad en nuestras vidas. Naturalmente es así, entonces quienes carecen de piedad dejan ver que no tienen el evangelio, no lo han escuchado en sus corazones. La piedad cristiana es fidelidad y obediencia a Dios porque es una relación personal de los dos lados, por parte de Dios y del que le ama y le sirve. Esta piedad es caracterizada por una actitud de ir en pos de Dios y de hacer aquello que le es agradable a Él. Podemos decir con nuestra boca que le amamos pero si se está lejos de agradarle a Él entonces no hay piedad. Así que podemos decir y no hacer. La doctrina que es conforme a la piedad es ese temor a Dios que las falsas doctrinas omiten; ellos no enseñan sobre la piedad.
El misterio de la piedad (I Timoteo 3:16) se refiere a la piedad con respecto a Cristo en su incorporación a este mundo, en su llegada a esta tierra. El misterio de la piedad es comunicado mediante las verdades de la fe en Él. La verdad que la iglesia sostiene es toda la grandeza de Cristo. Cristo mismo es el misterio de la piedad. Tú y yo debemos saber que somos de la piedad pues nos convertimos a Cristo y vivimos por Él y para Él. La impiedad es lo contrario a lo que vivimos y enseñamos, es el alejamiento de la fe. Contrario a la piedad es la doctrina de los demonios y lo son las fábulas profanas. A todos estos hombres llamados cristianos que creen y predican estos grandes errores, Cristo no se les ha revelado.
Ellos se creen grandes, pero el grande es nuestro Jesús, Dios que ha sido manifestado en carne. La verdadera piedad fue manifestada en la carne por primera vez cuando el Salvador nació como un bebé en el pesebre de Belén. El Señor fue vindicado por el Espíritu Santo en todo. Fue justificado de todas las calumnias de los judíos que lo acusaron como un impostor. Con Él siempre estuvo la participación de los ángeles al ser vistos en su nacimiento. Los ángeles fueron vistos en su tentación, en la agonía del Señor en el huerto de Getsemaní. La aparición de ángeles también fue en su resurrección y en su ascensión al Cielo. Desde el tiempo de la fiesta de pentecostés Cristo ha sido predicado a los gentiles. El Señor ha sido creído por gentes de todo el mundo, tribus y naciones. Nuestro Salvador está arriba en Gloria y aquí en nuestra tierra el misterio de la piedad ha sido dejado para que tú y yo vivamos como piadosos al igual que Él.
El que enseña algo diferente a esto nada sabe. El que no tiene la doctrina de la piedad delira, está enfermo en su espíritu y en su ser. Piensa que sabe, pero en realidad nada entiende. Como no sabe lo que habla, por eso no me puedo detener a escucharlo; en su vida no hay seriedad, es un charlatán. No podemos ser santos si escuchamos sus palabras envanecidas; sus palabras son de contiendas y enferman a quien las oye. Los hombres así no están espiritualmente sanos. Producen entonces, un mal resultado mediante sus enseñanzas: provocan envidias, pleitos, blasfemias y malas sospechas. Sus discusiones y batallas sobre palabras traen cantidad de contradicciones, que de ellas surgen blasfemias sobre las palabras sagradas. Mentes enfermas es lo que tienen, en ellos lo que hay es una corrupción y desintegración de todo lo que es verdadero. Donde hay este tipo de enseñanzas torcidas las facultades mentales dejan de funcionar normalmente en el ámbito moral y el espiritual. Se les ha privado de la verdad aunque en un tiempo estuvieron familiarizados con ella, rechazan la luz divina, son ellos privados de aquella verdad. Toman la piedad como una fuente de ganancias. Por un mínimo de trabajo son muy bien pagados, se han hecho profesores religiosos que hacen de las más santas de las vocaciones un medio de ganancias. Fíjate, de ellos salen las rifas, la venta de indulgencias, la venta de hacer oración por los enfermos, etc. Apártate de los tales, sus enseñanzas son profanas.
Entendamos para nuestras vidas que la piedad debe ser acompañada de contentamiento con lo que tenemos. Vivir satisfechos con las circunstancias personales es más que lo que el dinero puede conseguir. El Señor, que vino personalmente ha traer el misterio de la piedad será el que traerá a tu vida las demás cosas que necesites. Él es la provisión de todas nuestras necesidades. Hay tres ocasiones en que tenemos las manos vacías: al nacer, cuando vamos a Jesús y en la muerte. Ya encontramos para nuestras vidas el misterio de la piedad, alegrémonos con tener techo, ropa y comida. Cuidado que no te turbes buscando casa, ropa y comida y eches a perder el misterio de la piedad. No quieras nada material que te lleve a negociar el misterio de la piedad. Aprende esto y enséñalo a otros. No seas como miles de cristianos que han negociado el misterio de la piedad por las riquezas. Total, luego las pierden porque las obtuvieron del Señor que les proveyó, pero era para que le sirvieran, le amaran y le fueran fieles a Él y no lo hicieron. Seamos nosotros fieles al que nos ha sido, es y será siempre fiel, a nuestro amado Salvador Jesucristo quien nos ha dado a conocer de sí mismo el misterio de la piedad. Seamos cristianos fieles a las Escrituras y guardémonos de los falsos maestros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Doctrina Conforme A La Piedad
1 Timoteo 6:3
“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad…”
La piedad es el temor por lo divino: una relación personal con Dios que se ve en santidad, en obediencia y en hacer lo que a Él le agrada. La doctrina de Cristo produce piedad, y las falsas doctrinas la omiten. Estos son los puntos para la semana.
- Podemos decir con la boca que amamos a Dios, pero si estamos lejos de agradarle no hay piedad. La piedad cristiana es fidelidad y obediencia, una relación de los dos lados: Dios y el que le ama y le sirve.
- Cristo mismo es el misterio de la piedad: Dios manifestado en carne, nacido como un bebé en Belén, vindicado por el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo y recibido en gloria.
- Ese misterio fue dejado en la tierra para que tú y yo vivamos piadosamente como Él. Lo contrario es la impiedad, el alejamiento de la fe: las doctrinas de demonios y las fábulas profanas.
- El que enseña otra cosa nada sabe, aunque piense que sabe. Sus palabras envanecidas enferman a quien las oye y producen envidias, pleitos, blasfemias y malas sospechas; por eso no podemos detenernos a escucharlo.
- Hay quienes toman la piedad como fuente de ganancia: de ahí salen las rifas, la venta de indulgencias y el cobrar por orar por los enfermos. Apártate de los tales, porque sus enseñanzas son profanas.
- La piedad va acompañada de contentamiento. Con las manos vacías nacemos, vamos a Jesús y morimos; alegrémonos con techo, ropa y comida, que el Señor traerá lo demás que necesitemos.
- Miles de cristianos han negociado el misterio de la piedad por las riquezas, y luego las pierden. Seamos fieles al que siempre nos ha sido fiel, y guardémonos de los falsos maestros.
Esta semana, cada vez que desees algo material que no tienes, detente y dale gracias a Dios en voz alta por el techo, la ropa y la comida que ya te dio.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Techo, Ropa y Comida
1 Timoteo 6:3
Para leer en voz alta con los niños
“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad…”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: hay quien enseña cosas distintas a las palabras de Jesús, y eso no viene de Dios. Vivir en piedad es amar a Dios y obedecerle de verdad, y el que vive así se alegra con tener techo, ropa y comida.
- Decir «yo amo a Dios» es fácil. El que de verdad le ama, le obedece y hace lo que a Él le agrada, aun cuando nadie lo mira.
- El secreto más grande de todos es Jesús: Dios mismo vino a la tierra como un bebé en Belén. Los ángeles lo vieron, y hoy gente de todo el mundo cree en Él.
- Hay personas que enseñan cosas que no están en la Biblia. Sus palabras traen peleas y envidias. Si alguien enseña algo distinto a lo que dijo Jesús, no le hagas caso.
- Algunos usan las cosas de Dios para sacar dinero, hasta cobrando por orar por los enfermos. Eso no agrada a Dios. Lo de Dios no se vende.
- Naciste con las manos vacías, y así venimos a Jesús. Si tienes techo, ropa y comida, tienes mucho, y Dios te dará lo demás que necesites.
- Querer siempre más cosas te puede alejar de Dios. Muchos cambiaron a Dios por dinero y al final lo perdieron todo. Sé fiel a Jesús, que siempre es fiel contigo.
¿Qué cosas buenas tienes hoy que a veces olvidas agradecer?
Esta semana, cuando quieras algo nuevo, primero dale gracias a Dios por tres cosas que ya tienes.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
