Mega Zoé
Estudio #0639Iglesia en las casas

No Debilitarse En La Fe

No Debilitarse En La Fe llama a atender la Palabra de Dios y caminar en fe.

Nuevo TestamentoRomanos4 min lectura

Vemos en el versículo 17 que era a Dios a quien Abraham le había creído. Le había creído a Dios el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen. En Abraham había gran disposición hacia la palabra de Dios. Dios habla y hay que agarrar de inmediato lo que Él dice como un hecho que se cumplirá. Cosas difíciles, cosas que humanamente no se pueden tener o conseguir son las que Dios de su buena voluntad quiere darnos. Así como Abraham sabía lo que Dios le tenía también tú debes saber qué es lo que Dios quiere hacer en tu vida.

Al pasar los años la fe de algunos se debilita y todo tiende hacia la incredulidad, manifestándose así la falta de fe. Por la falta de fe el hombre se hace incrédulo. Si consideramos los esfuerzos humanos es propio que seamos pesimistas, porque es muy poco lo que se puede lograr con nuestros esfuerzos. Nos cansamos luchando, nos sentimos heridos al no lograr lo que queremos y entonces nos damos por derrotados. Pero, si creemos en su Palabra todo se puede hacer. Cuando recibimos y nos amparamos en su Palabra uno no se debilita en la fe.

Abraham no se debilitó en la fe, no se derrumbó a sus 100 años. Hoy día, a los 40 años ya empiezan los achaques, las quejas y los dolores. Si uno confiesa así de negativo y se detiene entonces se tiene una iglesia inválida, no caminante en la fe. Cuando a Abraham se le habló de su futura descendencia tenía 75 años de edad. Génesis 12:2-4 pero, se iba a cumplir lo prometido por el Señor cuando cumpliera los 100 años. Tenía razón para haberse debilitado, pero no fue así. A los 100 años se le pudo renovar la promesa porque a este hombre no se le debilitaba la fe en Dios. Ya se había desvanecido la posibilidad de crear una nueva vida, pero había prometido el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si fuesen. No había esperanzas, pero si había fe en Abraham. Tal vez tú no tengas esperanza, pero que tu fe no se debilite en el Dios que siempre se ha hecho poderoso en ti en todo momento.

Los ojos de Abraham le hacían ver que era imposible que la promesa fuese cumplida, pero eso no lo hizo vacilar, no dudó. No había en él incredulidad. Lo que nos hace dudar es la incredulidad. Abraham se fortalecía en fe. ¿De qué tú te fortaleces? ¿De incredulidad o de la fe en Dios? Cuando tienes fe le das la gloria a Dios, lo pones en alto, lo adoras, lo bendices. Cuando hay incredulidad lo pones bajo, hablas mal de Él, tienes dudas. Para Abraham solo había una imposibilidad y era que Dios mintiese. ¡Bendito sea Dios! ¡Gloria y honra a Ti, Señor! No sé tú, pero sé que para que las promesas se cumplan hay que darle gloria y honra a Aquel en quien se puede depender. Aquel que cumplirá su promesa desafiando todas las probabilidades. No es lo que ves; es lo que es.

El diablo te quiere debilitar, pero finalmente todo está en lo que tus ojos ven o lo que le crees a Dios. Cuando uno se debilita se queja, se cansa, murmura, se pierde el ánimo. Lo que ves son tus probabilidades y ahí está el fracaso, pero Dios llama las cosas que no son como si fuesen. A Dios le agrada encontrarse con hombres y mujeres que le crean. Dios le añadió a la cuenta de Abraham, justicia. ¿A tu cuenta se le añade justicia o debilitamiento? Donde había existido una vida con un balance de pecado y culpa ahora contaba con una posición de justicia ante Dios. Abraham había sido liberado de condenación, era justificado por un Dios Santo por medio de la fe. Le restamos a su poder y perecemos quedando sin nada. Dios siempre tendrá en abundancia. Nosotros somos los que decidimos si quedarnos debilitados esperando por años o somos justificados por fe en Él. Tú le crees y Él hace. Tu debilidad se hace incredulidad y la incredulidad no hace ningún bien al pueblo del Señor. Es el poder de Dios que se mueve cuando tu fe lo mueve. Que sea la fe en tu vida la que reine siempre. Abraham es nuestro ejemplo a seguir. A Dios le agrada todo aquel que le cree. Hagamos como Abraham y veremos la mano de Dios a favor nuestro y a favor de su pueblo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz