Mega Zoé
Estudio #0620Iglesia en las casas

Seré Valiente No Buscando Mi Gloria Y Dispuesto A Morir Con Honor

Seré Valiente No Buscando Mi Gloria Y Dispuesto A Morir Con Honor enseña a discernir la batalla espiritual y vivir en santidad.

Antiguo Testamento2 Samuel5 min lectura

Asael y Urías son contados entre los valientes de David. Asael era hermano de Joab, el encargado del ejército de David. Estos dos hermanos eran hijos de Sarvia, una de las hermanas de David, por lo tanto eran sobrinos de aquel a quien valientemente servían. Asael, por su parte no fue un hombre sabio, su propia necedad lo llevó a morir enfrentando y provocando él solo al ejército de Saúl, enemigo de David. Urías, por otra parte fue un valiente y hombre de mucho honor quien también murió joven. Pero, este valiente murió por la criminal pasión de David, quien dejó que Satanás tocara su corazón. David traicionó a Urías provocando su muerte en el frente de la batalla. De estos dos casos, podemos deducir que cada cual vive y escoge cómo será su final, cómo morirá. Busquemos nosotros morir en honor y justicia. Casi siempre, los hombres mueren de acuerdo a sus hechos y por eso hay muertes trágicas que se convierten en lamento para muchos. Hay quienes son como Asael, que piensan que las cosas por las que luchan en la vida son justas y no lo son. Luchan en vano y mueren en vano. Mejor es no romperse la cabeza y continuar adelante sin caer en locuras, porque hay cosas que hay que vivirlas, hay cosas que tienen que suceder. A veces, la vida parece cruel pero es justa. Dios tiene control y conocimiento perfecto de todo nuestro acontecer debajo del Sol.

2 Samuel 2:18-23 Asael era un guerrero diestro muy ligero, era rápido. Tal vez se confió mucho de la ligereza que poseía. Esa capacidad y destreza era para la guerra y no para desafiar a sus enemigos. Uno nunca debe confiar ni descansar en el don que Dios nos da, sino en Dios quien nos lo da. Asael desafió a Abner, el jefe del ejército de Saúl enemigo de David, pero quien también era un experto en la guerra. Como sabemos, David tenía un tremendo grupo de valientes de la tribu de Judá. Pero, Asael quiso hacer justicia solo, desafió a Abner él solo. En verdad, quienes ganan son los valientes. Pero, nunca deseemos mal a nadie, eso no nos corresponde. Neciamente murió Asael porque se dejó influenciar negativamente por su hermano Joab y no por David. Abner era un hombre experimentado en la guerra. Asael quería sobresalir y fue solo a buscar a Abner para matarlo. Quería Asael a Abner como trofeo en su envalentonamiento para llevárselo a David, pero eso no le tocaba a él. No vivamos tan adelantados a las cosas, cada cosa en su día. Asael creía que iba a conquistar lo que no le tocaba a él conquistar, porque eso le pertenecía a Dios. ¡Tanta imprudencia le llevó a Asael a morir! La terquedad es un mal. Asael aún siendo un gran valiente, su terquedad le trajo tanto mal y movió la lanza de Abner en su contra. No permitamos que por nuestra terquedad se mueva una lanza contra nosotros. A veces, aunque no lo parezca, mejor es perder. Porque cuando nos obstinamos por obtener lo que no nos corresponde, un día lo vamos a lamentar. Lo mejor es mantener la unidad y no seguir peleando tanto. A veces el orgullo y el deseo de tener es el gran problema. Asael no tenía porqué llevarle a David ningún trofeo. El era valiente y David lo sabía. Pero, lo que sucede es que cuando creemos que ya no caminamos en tierra sino flotando en fantasías, entonces tropezamos. Vivamos el día y luchemos para el mañana sin añadirle a lo de Dios nuestra propia causa.

2 Samuel 11:6 Urías, el otro guerrero valiente murió por mandato de David, fue un hombre de gran honor. Estaban en plena guerra y este hombre no solo era valiente sino recto. Ni siquiera la embriaguez a la que fue inducido, le destruyó a Urías su pasión y amor por su gente. Satanás había tomado ventaja del corazón de David para que traicionara a Urías, quien estaba dispuesto a morir por el honor de su rey en su entrega y amor. De hecho, murió de las manos de su rey. Ya el diablo había planificado bien claro contra Urías. David sabía que Joab estaba dispuesto a derramar sangre inocente y Joab sabía lo que estaba pasando. David envió al propio Urías con una carta dirigida a Joab para que lo pusiera en lo recio de la batalla y muriera. Así que, Urías llevaba en sus propias manos su sentencia de muerte. Llevó esa carta con su propia vida. En ocasiones, llevamos la sentencia de la maldad de otros, pero si el proceso es ese y morir, se hace. ¡Grande fue ese hombre porque murió en manos de sus enemigos! En las guerras de David no debía morir ninguno de sus valientes, pero el pecado había llegado. Se abusó de la valentía de un valiente. ¿Por qué hay que tener tanto cuidado? ¡Que nos defienda Dios! David no solo se involucró él en esta muerte tan vergonzosa, sino a muchas personas. Mandó a matar a uno, pero también murieron los del grupo que luchaban junto a Urías. Estos principios de honor y rectitud como los de estos valientes tienen que existir también en nuestras vidas. Joab sabía lo que tenía en sus manos y David también. A Joab le agradó ver caer a Urías. No tuvo ningún pesar por esto. Urías fue un valiente y la paga de su honestidad y su valentía fue la muerte, aquello no le atemorizó ni mucho menos tuvo deseos de desertar. Eso es ser valiente. Un valiente no traiciona sino que se da. ¿Seríamos tan capaces de recibir cada flecha en contra nuestra como lo hizo Urías? El valiente es el que vive hasta el último día en honestidad, pureza y santidad aun viviendo en medio del peligro. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz