La HONRADEZ es necesaria en la iglesia del Señor. Es propio que nosotros los creyentes vivamos con HONOR. Pues cuando obtenemos las cosas de una forma fácil, no como debió ser, así de fácil las dejamos ir, pero cuando nos esforzamos y luchamos para obtenerlas como es debido, las apreciamos. Porque aquello por lo que luchas, cuando lo obtengas, seguro que lo cuidarás. Abraham y el rey David son buenos ejemplos de esto.
El honor y la honradez en un hombre se dejan ver cuando éste está pasando por una situación difícil en la vida. Abraham estaba pasando por una situación muy difícil, su esposa Sara había muerto y él buscaba donde sepultarla. Debido a la necesidad que tenía para obtener un sepulcro para su esposa muerta y al aprecio que sus vecinos le tenían le surgió una oportunidad donde pudo aprovecharse, lo cual de ninguna manera aceptó. Génesis 23: 11-13 Por otro lado, David quien estaba enfrentando una gran plaga que destruía al pueblo, también tuvo la oportunidad, por ser el rey, de aprovecharse de uno que le ofrecía un terreno para hacer altar a Jehová. Ambos hombres de Dios, aún en esas circunstancias comprometedoras y difíciles pudieron demostrar la honradez que tenían. Cuando surge un problema difícil o una tragedia en nuestras vidas no la debemos tomar como ocasión para aprovecharnos de nadie en nuestra situación. En esos momentos es que se puede ver si existe o no, honor en el hombre. Eso habla mucho de lo que somos, de lo que eres, pues cuando somos honrados no nos aprovechamos de nada ni de nadie, porque el hombre que teme a Dios piensa que solo Dios es su proveedor. Si tú, mi hermano, sabes llevar tu cruz día tras día, yo te aseguro que en el momento malo Jehová estará contigo y será tu proveedor. Pero el problema del hombre es que le gusta soltar su cruz, no gustándole cumplir con el compromiso de seguir al Señor llevando la cruz como el Señor dijo. (Mateo 16: 24) El hombre pierde la honradez y el honor cuando deja su cruz y utiliza la astucia en el momento oportuno para adquirir y poseer aquello que necesita, desechando así la bendición de Dios. Cuando permitimos que la deshonra se apodere de nosotros, ya no seremos capaces de amar ni de mantener el carácter de Jesús en nuestras vidas.
(Génesis 23:6) Abraham caminaba con su cruz y los hijos de Het le llamaban "príncipe" por lo grande de su honor y honradez. Pero él nunca tomó ventaja por eso. Ellos sabían reconocer que Abraham era un hombre con llamado y que tenía el favor divino. Pues Abraham era un justo que caminaba con Dios, que Jehová le proveía los siete días de la semana. Vemos que el honor de Abraham era tan grande que renunció a la ventaja que podía tener entre aquellos hombres al ser considerado como príncipe. Porque cuando se vive bajo la voluntad de Dios se sabe en quien se ha creído, porque es Dios quien abre los cielos y nos bendice. No nos llega la bendición por voluntad de hombres. (Génesis 14: 21-23) Por eso tengamos una vida en integridad y amemos el favor de Dios en nuestras vidas y un día también seremos llamados "príncipes de Dios".
(2da Samuel 24:1) La ira de Dios estaba contra Israel y como David era el encargado de ese pueblo, Dios incitó su corazón para que hiciera un censo. De ahí vinieron unas consecuencias para el pueblo que había pecado, porque no debemos olvidar que todo tiene un orden. Se hace la locura, luego vino el arrepentimiento, pero también las consecuencias. Por eso, el que tiene HONOR (cualidad que mueve a conducirse de acuerdo a las normas morales) y HONRADEZ (dignidad que se sigue de una conducta intachable por no haber cometido actos merecedores de castigo) no permite que caigas al piso, que caigas en vergüenza, pero lo que hacemos con locura demuestra falta de honor en nuestras vidas.
(Samuel 24:13) David está en un proceso difícil porque el pueblo ha pecado y tiene que escoger uno de tres castigos: o siete años de hambre en su tierra, o huir tres meses delante de sus enemigos o tres días de peste en la tierra, última alternativa que escogió David (y murieron muchos.) Pero Jehová por su misericordia le ordenó al ángel que destruía que detuviera su mano. Notemos que al pueblo de Dios le viene el mal de parte de Dios cuando no camina en honor ni en honra. Si el pueblo no quiere tener mal de parte de Dios tiene que limpiarse y levantar altar a Dios como hicieron David y Abraham, porque para poder obtener el favor divino y caminar con honradez en esta Tierra se necesita conquistar el corazón de Dios, porque tanto el bien como el mal lo permite Jehová. Pero si tú levantas altar a Dios vas a poder entender muchos misterios a tu favor. El honor de ser un rey justo hizo que David caminara con honradez. (2 Samuel 24: 21, 24,25) Compró la era de Arauna por su justo precio y levantó altar a Dios porque entendía muy bien lo que es ser intachable. Entonces clamó y cesó la peste. David podía muy bien tomar ventaja de su reinado, pero prefirió morir a sus ventajas y tener la bendición del Cielo que es la que enriquece.
Abraham se inclinó a los hijos de Het (Génesis 23: 7) aún siendo llamado por ellos príncipe. Se inclinó ante un pueblo pagano, eso es altura, eso es respeto, no llegó a ellos con arrogancia. Aunque su corazón estaba dolido por la muerte de su esposa no pretendió que le regalaran nada. Podemos ver que ni el ser rey, ni el ser príncipe hizo que esos hombres (David y Abraham) tomaran ventaja.
Por eso, ni el dolor, ni la posición, ni lo mucho, ni lo poco nos haga que tomemos ventaja, pues al hombre nunca se le debe olvidar que es polvo. No te aproveches de las circunstancias a tu favor, porque si tú como padre buscas aprovecharte de ellas, entonces tus hijos te verán y van a provocar sus propias circunstancias y se aprovecharán de todo el mundo y todo a su alrededor se irá desvirtuando. Entonces en tu casa no habrá honor y les llegará el día malo. Iglesia, dejemos de ser listos para el mundo y seamos siervos de Dios. Cuando se vive conforme a lo que Dios quiere que cada uno viva, la bendición ya no estará en una situación de ventaja terrenal, sino que la bendición tuya estará en el Cielo y la recibirás en tu vida. Si podemos caminar con honor en nuestra vida secular, seguro es que en tu vida espiritual se desarrollará lo mejor y el honor nunca te va a abandonar. Y cuando logres ser un príncipe, de seguro que nunca dejarás de inclinarte, por eso iglesia, cultiva el honor y la honradez en tu vida siempre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
