Mega Zoé
Estudio #0535Iglesia en las casas

Si Oculto El Pecado No Habrá Libertad Para Mí Ni Para Los Demás

Si Oculto El Pecado No Habrá Libertad Para Mí Ni Para Los Demás llama a perseverar en la oración y vivir en santidad.

Antiguo TestamentoEzequiel6 min lectura

El silencio es la peor arma que tiene el pecado para hacer daño al hombre. El silencio es algo que no debe existir en nosotros, debemos hablar la verdad y sacar a la luz con palabras lo que no debe ocultarse. El silencio es un aliado del pecado, un arma horrible para destruir. Todo lo que es en oscuridad es del diablo porque a él no le gusta la luz. Por eso la oscuridad, lo que no está en luz es del mal. Cuando el pecado está en alguien, siempre procurará huir de la luz. Por el contrario, el que quiere ser libre le gustan las cosas claras. El alma del hombre quiere pecar y el silencio se escoge para hacer lo malo. Mientras se oculta el pecado no hay libertad. Cuando nacemos de nuevo en Cristo es para ser libres; esa libertad nadie nos la debe quitar. A la vez que la perdemos cambia todo. Mientras más le callemos al mundo sobre el pecado que vive con su ira y con su coraje, más tardará en llegarles la vida de Cristo que les quiere cambiar. El alma, aunque oculte su pecado, tarde o temprano verá las consecuencias de eso que está ocultando. En la persona que hay pecado hay una distancia de los demás.

Proverbios 28:13 El que encubre su pecado no prosperará porque sigue con sus pecados, con su coraje, con sus inmundicias, etc. 3 Juan 1:2 dice que así como prospera nuestra alma prosperamos en todas las cosas. Ese es el deseo de Dios y de un pastor para la iglesia. Cuando el hombre y la mujer deciden prosperar en la vida, es el día que toma la decisión de no pecar. Entonces prospera en salud, en todo lo que toca, trabajo, dones, ministerio, etc. Lo que no permite que las cosas prosperen es el pecado cuando éste no se confiesa.

Nehemías 4:19 Nehemías entendió que a la hora de batallar tenemos que hacerlo juntos para que nuestra alma prospere. El pueblo tiene que batallar y eso es cosa de todos. No podemos hacernos indiferentes a lo que lucha el pueblo. Nehemías estaba muy conciente de tanta lucha y de la poca entrega del pueblo. Por eso les dice que la obra era grande y extensa. Lo que de Dios viene es extenso y no es a flor de piel sino a profundidad. Cuando no se vive lo de Dios en toda su extensión, se niega y se excusa el pecado echándole la culpa a otros, cuando el que peca es el culpable. Nosotros llegamos a esta casa y nuestra entrega tiene que ser al 100, lo que vivimos para Dios es por completo, extenso. Se vive a veces en un eterno descanso; despertemos, abramos los ojos. ¿Cómo vamos a dejar que el enemigo entre? Tomemos una decisión de tomar la lanza y no tener pena del enemigo que nos viene a destrozar. A veces vemos que viene el pecado, no decimos nada y el silencio se convierte en la peor arma. El silencio es lo peor para el que necesita que se le diga lo que está pasando.

Nehemías les ordenaba que todos estuvieran dentro de los muros de Jerusalén. Para muchos le es fácil bajar la guardia porque no quieren luchar. Una de las cualidades del que encubre el pecado es la distancia que guarda de los demás. El que vela se para firme en la fortaleza. El que pelea es el que tiene agallas. Génesis 3:8 Adán y Eva se escondieron de la presencia de Jehová. Ellos no estaban escondiendo su cuerpo sino su pecado. Antes oían la voz de Jehová y les era dulce porque eran sus amigos. Cuando uno se aleja de Dios la Palabra nos hace retorcernos. Ellos eran amigos de Dios, hablaban con Dios todos los días. Cuando venía la presencia de Dios hablaban con Él. Luego que ellos rompen los mandatos de Dios tomando lo que les era prohibido, entonces les llegó el pecado. Cuando se peca viene el castigo de Dios.

Busquemos que Dios nunca salga para nuestras vidas como juez, sino como amigo; eso lo decidimos nosotros según le busquemos en santidad. La voz de Jehová les causó gran temor. Cuando se peca y llega el pecado, entonces no se puede prosperar. Todo en nosotros puede prosperar, pero es en unión con Dios. Cuando hay pecado lo que sigue es el miedo a ser descubierto. Fue la llegada del juez lo que asustó a Adán y a Eva. Un juez viene para dictar sentencia, para declarar lo justo. El efecto y la evidencia de su miedo fue que se escondieron de la presencia de Dios. Ahora Él se les había convertido en un terror para ellos. Debemos tener la iglesia con los muros en alto y debemos cuidarla porque esta obra es extensa, donde hemos recibido mucho bien, paz y libertad. Por eso hay que cuidarla con toda nuestra pasión. Su conciencia los acusaba y les ponía el pecado en sus propios colores. El pecado parece bonito en el momento, pero luego comienzan las cosas a tornarse al mal. Cuando se juega con el pecado no se pueden ver claras las intenciones. Nadie debe tapar el pecado de otro.

Josué 7:21 El pecado de una persona va a traer mucho mal al pueblo como sucedió con Acán. Josué se confió, pero había pecado en el pueblo, por eso perdieron la guerra. Pierde la iglesia, lo santo. Acán deseó lo que era un pecado horrible y es la codicia. Acán derrotó a su propio pueblo al codiciar lo ajeno y esto fue de maldición. La codicia es muerte para la iglesia. Jehová había dicho que no tocaran nada. Jehová ha dicho que solamente mirar y desear es pecar. Si hay muerte es porque hay pecado. Codiciar lo ajeno es pecado. No se puede ganar la guerra si hay pecado. El pecado de alguien no se llora, se señala. Cuando la iglesia trae pecado se hieren y pagan las consecuencias los inocentes. El nombre de Jehová no se puede echar a burla delante de las naciones. Acán trajo derrota a un pueblo. El pecado no se llora pasándole la mano. Tomemos decisiones firmes respecto al pecado. Habían quebrantado lo que Dios había ordenado. El pago para que exista una iglesia es muy violento; un cuerpo, el de Cristo que fue destrozado. El anatema lo tenía Acán junto con las demás cosas sagradas. Dios vino como juez y el pueblo se asustó. Pecó el hombre, no se juega con el pecado.

Isaías 29:15 Aquí se muestra la insensatez de los que piensan que pueden actuar secretamente a espaldas de Dios, pero Dios todo lo ve y el mal es publicado desde las azoteas. Jehová se vindique sobre la cabeza del que peca. Jehová ve aunque se piensa que nadie ve y el juez llega para hacer juicio. Un pecado trae otro pecado. El impío no tiene nada con nosotros. No buscamos apoyo del impío, nuestro apoyo y descanso es en Dios. Es más fácil buscar al que está cercano que a Jehová, porque para ir a Jehová hay que consagrarse. Cuando alguien no le pide ayuda a Jehová es porque ya se ha convertido en rebelde, hace su propia trama para no buscar al Espíritu Santo como guía. De la única forma que nosotros podemos vencer es en ayuno y en oración. Todo lo que es pecado ensucia. El que se allega a Dios santifíquese más. Dios está atento a cada asunto nuestro, tengamos cuidado. Las calamidades que llegaban al pueblo de Israel demostraban que ya Dios no estaba con ellos. Alejémonos del mal y denunciémoslo en la luz y así estaremos del lado de Dios y con su favor siempre. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz