Mega Zoé
Estudio #0533Iglesia en las casas

No Tendré Temor Ni Me Dejare Arrastrar Por El Error

No Tendré Temor Ni Me Dejare Arrastrar Por El Error llama a caminar con sabiduría espiritual y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoGálatas6 min lectura

Todos tenemos distintas personalidades, pero todos predicamos el mismo Evangelio. Cuan engañosos podemos ser nosotros mismos. Cuidado, como en la antigüedad, así en todos los tiempos hay espías. Hay hermanos falsos que vienen con la intención de quitarnos la verdad del Evangelio. La verdad clara es esta, somos salvos por medio de Cristo. Cuando alguien quiere hacernos presión lo logra. Pero, nosotros nos mantenemos firmes en lo que hemos creído. Dios comenzó en nosotros una obra y la va a terminar. Aquellos hermanos en Galacia habiendo conocido ya a Cristo Jesús y su gracia salvadora, comenzaron nuevamente con la ley, con la cual ellos nunca habían podido cumplir en su plenitud, entonces, volvieron a ella otra vez.

Isaías 53:7 Aquí leemos la profecía de Isaías tal como se cumplió en Cristo. Cuando Dios nos mira se siente satisfecho, pues Jesús fue llevado al matadero, destrozado, molido para que en nosotros no hubiera pecado por el que pagar. Su alma fue afligida fuertemente por nosotros pagándolo todo con sacrificio, con muerte. No somos derrotados ni desdichados, sino hijos y por eso tenemos que entender que ya se pagó el precio por el cual nosotros teníamos que haber sido triturados. Ya hubo un cuerpo que pagó tan grande precio por el pecado. Ya nos ha justificado. Entonces los espías y los falsos hermanos no nos pueden tocar. Tenemos que saber y conocer lo que quieren los hombres, reducirnos a esclavitud de una ley de la cual fuimos librados.

Cada uno tiene una personalidad y depende de uno mismo para perfeccionarse. A veces vienen los espías, los falsos hermanos a destruirnos, por eso los tenemos que sacudir y quitárnoslos de encima. El enemigo conoce cómo somos porque se ha dedicado a hacerlo. Si no somos estables en nuestra mente él comienza a trabajar con ella. Miremos bien para poner nuestra mente estable. Quien murió por nosotros es este Jesús grande y poderoso; comencemos a estar firmes en quien hemos creído. Hemos visto el mover de Dios, lo hemos conocido y a veces, nos aferramos a lo que son las torpezas de nuestra personalidad. Hemos conocido esta verdad y nada ni nadie nos la puede quitar. Entonces, ¿por qué dejarnos oprimir por los falsos hermanos y los espías? Miremos bien en quien hemos creído. Todos van a querer movernos conforme a lo que quieren.

La muerte de Jesús es y será lo más grande que le ha podido suceder a toda la humanidad. Tengamos cuidado con esta verdad del Evangelio y conservémosla. No somos esclavos de nuestro propio conocimiento, después de que la muerte de Jesús fue lo más grande que ha podido suceder para bien de nuestras vidas. No tengamos por poco esto. No vivamos como los judíos. Un regalo tan grande no se puede pasar por alto. ¿Cuanta importancia le estamos dando a este cuidado de no tropezar? Somos salvos por la gracia, por la verdad que hemos conocido, por el poder de Jesucristo, por su cruz. En su alma afligida está mi bien. Entonces por qué vivir en esclavitud. Lo mejor es conocer la Palabra. Sepamos lo que hemos conocido.

Sepamos por lo que luchamos, que nadie nos quite la verdad del Evangelio que hemos conocido. Pablo sabía que había conocido una verdad. A veces se convierte el Evangelio en una verdad del hombre haciéndosela pasar al pueblo como una verdad y son turbados y las que sufren son las ovejas. De la única forma que una oveja se puede limpiar es conociendo la verdad del Evangelio, la verdad de la Palabra, por ella misma. Los espías y falsos hermanos vienen para engañar y destruir. Tenemos que conocer la verdad de Jesús y no la de los mortales de esta tierra. Al saber en que hemos creído nadie nos turba. No nos dejemos turbar por nadie.

Pedro había caminado con Jesús por tres años. A veces queremos resolver todo lo que vemos en la Iglesia, así que aprendamos a conocer para dónde vamos. Pedro había visto a Jesús hacer muchos milagros, caminó por las aguas, vio la multiplicación de los panes, vio sanar al ciego, escuchaba en la soledad de la noche a su amado hablar, lo vio resucitar y pensó que eso lo hacía primero y le daba derecho, pero Pablo había conocido una verdad. Sostuvo con Pedro una conversación cara a cara. Nosotros estamos luchando por una verdad que no es la nuestra sino por el Evangelio. Cara a cara resistamos lo que no es una verdad del Evangelio. Pablo resistió a Pedro, no estaban discutiendo una verdad de ellos sino la verdad de Jesucristo. Pablo bien claro sabía que Pedro era una columna (versículo 9). Lo que se va a decir se dice. Jacobo por ser hermano de Jesús pensó que tenía toda la libertad de ser un líder en aquel tiempo. Aprendamos a conocer y vivir la verdad y enfrentemos la mentira a quien sea. No permitamos que nadie rompa la verdad que hemos conocido sea quien sea. Era de Pedro resistir cara a cara a Jacobo; pararse firme y detener el temor que éste le producía. El temor nos hace hacer lo que no debemos, temámosle a Dios.

Todos padecemos de algún temor, pero esta verdad nos tiene que dar firmeza. Esta verdad es eterna y no permitamos que nadie nos la quite. ¿Por qué tener terror a otro hombre si todos terminan igual? Bernabé fue arrastrado por la hipocresía, nosotros también podemos ser arrastrados por la hipocresía. Hay riesgos y hay que tomarlos, si es por la verdad que hemos conocido Dios nos acompaña y nos respalda. Cuando conocemos el poder de la sangre de Cristo, cual sea el pecado hay poder en esa sangre para limpiar. La verdad que hemos conocido nos hace libre de todo pecado. En quien hemos creído tiene poder para romper toda cadena. Si sabemos en quién hemos creído nunca se vuelve atrás. Este Evangelio, esta verdad es de poder. Es fácil cambiar este Evangelio, pero haciéndolo le restamos al poder que tiene éste para hacer un mundo nuevo. Hay poder en la fe en Cristo Jesús; Él es mayor que todo pecado. Miremos todo el bienestar que tenemos hoy. Hemos de amarle más a Jesús que al pecado que nos asecha. Cuando amamos más a Jesús entonces vamos a rechazar el pecado. El pecado que nos asecha es más pequeño que Jesús. Cuanto lo amemos, así vamos a poder vencer y lo que nos resta vivir en la carne lo vamos a vivir en Cristo Jesús. Por eso no vamos a vivir arrastrados. El grande, el poderoso y hermoso es Él. No desechemos la gracia de Dios. Por ella hemos sido libres, sanos, pero con el mal no vamos a prosperar.

A veces dejamos de creer en Jesús y vemos más grandes las circunstancias que nos rodean, porque estamos desechando la gracia. No vamos a desechar la gracia ni el poder que hay en Él. Cuando lleguen nuestros "Jacobos" a molestar no tengamos temor. Cuando nos llegue nuestra gran circunstancia no tengamos temor, porque la muerte de Cristo es para librarnos de la condenación. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz