Si pensamos que no somos importantes, que a nadie le importamos estamos bien equivocados. En el mundo espiritual somos bien conocidos por Dios y por sus ángeles y por el enemigo, el diablo. El diablo acusador va a delante de Dios y nos acusa día y noche. No creas que tu vida es pasada por alto pues con el diablo vinieron millones de demonios con el objetivo de atacar y engañar al mundo entero. El diablo tiene el permiso de ir al Padre y acusarnos. No pierde tiempo en seguir nuestros pasos para tentarnos y que caigamos y así tener algo que decirle al Padre. ¡Qué no le dice el diablo al Padre de nosotros! Andemos listos. El nunca hace nada legal sino ilegal, sucio y malo. El no viene a nosotros para edificarnos sino para traernos vergüenza eterna. Entonces como creyentes, hay cuidados que nosotros debemos tener. Sobretodo debemos saber que cuando hay una acusación hay alguien que nos defiende. Tenemos un abogado que es Cristo. Pero, si el Padre no ve la sangre de Cristo cubriéndonos, entonces no hay quien nos defienda de las acusaciones de Satanás.
El diablo quería hacer sucumbir a Pedro con la tentación que le traía. Busca que caigamos bien bajo, al fondo. Eso quería con Pedro, una caída grande para luego traerle la acusación. Satanás no tiene para tentar otro poder que el que Dios le permite, como lo podemos ver en Job 1:12, 2:6 y en I Corintios 10:13. Pero, cuando se sucumbe ante la tentación que trae Satanás se cae bajo. Dios tiene la vía de escape, Él proveerá una salida para nosotros. Santiago 4:7 Si resistimos al diablo él tiene que irse. En nosotros no debe haber lamentos porque somos como soldados, vivimos en una guerra, en una batalla. El creyente no se puede lamentar sino ver una verdad y es que la vida es violenta, Satanás es violento en contra nuestra. Sometámonos completamente a Dios. Vivamos en oración, en ayuno. Recojamos nuestra vida y dejemos de perder tanto tiempo. No le demos razones a Satanás para acusarnos delante de Dios. Someternos completamente a Dios es saber que tenemos que leer la Palabra. El mundo está para ofrecer muchos placeres, pero éstos llevan al castigo eterno. Cuando el diablo viene a tentarnos y lo resistimos él tiene que huir y no puede ir al Padre a acusar. Ese espacio se lo dejamos nosotros abierto o cerrado según le temamos a Dios. Seamos sobrios y velemos, luchemos.
I Pedro 5:8 Todos pasamos los mismos padecimientos en todo el mundo, pero seamos sobrios. El poder de Satanás es un poder violento, pero nuestro poder mayor es el nombre de Jesús en nuestra boca. Se nos hizo para adorar a Dios. Satanás fue creado entre lujo y grandeza, pero a nosotros se nos puso un corazón. Satanás era un ángel de luz, muy hermoso. Tanto que envidió lo de Dios. Nosotros hemos sido creados para adorar a Dios y bendecirle sabiendo que tenemos que ser sobrios, moderados, que caminamos y que nuestro acusador nos está velando. El Padre conoce todo y nos creó para Él y sabe que ahora somos personas sobrias, que no cedemos a la carne ni a las pasiones. No le podemos dar ni una razón para que el diablo vaya al Padre porque lo estamos haciendo quedar mal. Velemos, seamos sobrios aunque nos digan exagerados.
Jesús va al Padre. Nosotros no tenemos el derecho de hacerlo. Si no somos sobrios el diablo se estará riendo y va al Padre a decirle todo con lujo de detalles. Entendamos esto para no sucumbir como lo hizo Pedro. Pedro negó a Jesús y aunque hubo perdón para él, quedó eso en la historia. Pedro lloró amargamente porque hubo un hecho, una acusación y consecuencias. En lo que no somos sobrios, en nuestras libertades el diablo toma ventaja y siempre nos va a estar acusando. Cuando se cae hay grandes problemas. Evitemos esto.
Estamos colocados en la obra de Dios y vemos nuestras limitaciones. Dios te creó un camino, abre los ojos y no le des tanto lugar a Satanás. Si no somos sobrios el diablo va y nos acusa y los ángeles escriben de nosotros. Los juicios vienen a la tierra por parte de Dios, no del diablo. Jesús se mete para librarnos de los juicios. Somos la obra de Dios, somos su gozo no su vergüenza. Por eso tenemos que ser sobrios y velar.
Génesis 3:3,4 Eva conocía quién era Dios. Nosotros debemos saber quién es Dios. Si Él dice no, es no. Y si dice sí, es sí. Cuando Él dice no, es porque no conviene. ¡Ojo, el diablo camina disfrazado! A Eva le convenía el bien, no le hacia falta conocer el mal. Pecó y conoció el mal y lo sufrió cuando su hijo Caín mató a Abel. Ya el diablo estaba zarandeando la obra de Dios. Adán avergonzó lo santo. Eva dejó que Satanás se burlara completamente de lo de Dios tirando por el piso la perfección de la creación en cuestión de segundos. El diablo los acusó delante del Padre, vieron que estaban desnudos y les vino la vergüenza. Así mismo nos pasa a nosotros cuando caemos. Si estamos en Dios, el enemigo va a estar en contra nuestra. Si nos dejamos tentar es porque no hemos sido sobrios haciendo lo que las Escrituras dicen. El enemigo de nuestras almas conoce lo que está preparado para nosotros. Somos la obra de Dios, no le demos lugar a Satanás. Si el enemigo nos hace caer es porque ve que estamos jugando con la tentación y nos acusa delante de Dios. Job era un hombre de trabajo, de guerra. Así que en él había mucho esfuerzo y valentía, era un hombre piadoso y justo. A Satanás le molesto la protección de Dios sobre Job y lo acusó de hipócrita. Pero, Dios siempre lo defendió. Además, Job se humilló hasta lo último. La sarna que le vino era para llevarlo a la muerte, pero Job no había pecado. El diablo lo acusó y todos sus hijos murieron. Dios es quien da y quita la vida. Job se quedó sin nada. A pesar de aquella sarna maligna demostró que no amó a Dios con hipocresía y por eso se pudo levantar. No dejemos que el diablo nos lleve a la tentación de la carne. Job amaba a Dios más que a todas las cosas que podía poseer. El diablo envidia lo que Dios tiene para nosotros porque él no va a llegar al cielo y tener una vida eterna. Nosotros sí, claro dependiendo si velamos o nos dejamos vencer por la tentación. Job venció, no avergonzó el nombre de Dios sino que lo puso bien en alto. ¿Cómo batallas tú para perseverar en el amor al que te salvó?
Zacarías 3:1 El diablo está siempre presto para acusarnos y nosotros no podemos estar viviendo la vida de Dios a plazos cómodos. Josué era el sumo sacerdote y el diablo estaba ahí para acusarle. Satanás nunca ha dejado lo que es la acusación contra el pueblo de Dios. Los ojos de Jehová están sobre la tierra buscando al justo para bendecirlo y el diablo para acusarlo. Nosotros estamos en ese lugar. Hay que ganar la carrera.
Apocalipsis 12:10 Se le terminarán al diablo sus acusaciones pero no hoy. No le es grato a Dios que el diablo nos acuse. Se le acabará el día cuando Miguel pelee contra él. Los demonios viven agitados y Jehová nos cuida día y noche, Él cuida a todos. No caerás si oras y no dejas de congregarte. Adelante. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
