Huir es del hombre que no conoce a Dios, luego tiene las consecuencias. Cuántas cosas se pierden por
no tener los zapatos puestos como tienen que estar. Debemos estar donde Dios quiere que estemos. Ninguna
piedra nos puede hacer caer. Salmos 91: 12 No hay nada peor para el ser humano que la caída. Lo que hace caer
es el exceso de confianza. Si fuéramos capaces de negarnos, de morir a nosotros mismos para que sea Dios en
nuestras vidas no tropezaríamos tanto. Cuando nos convertimos le dijimos a Dios: "Señor, haz Tú en mí".
Perseveremos en eso para que cuando muramos también podamos decir como dijo Pablo: "He peleado la
batalla, he conservado la fe". 2 Timoteo 4: 7
Cuando no morimos a nosotros mismos tropezamos. Nadie mejor que nosotros para saber que las
piedras malas que no sacamos de nuestras vidas serán nuestro mal en años. Debemos vigilar y cuidar nuestro
camino porque a todos nos aparecen piedras para que tengamos tropiezos, porque al diablo no le gusta que
nadie se salve. Pero el que vive en Dios tiene muchas promesas. Depende de nosotros cuántas de esas promesas
lograremos alcanzar. Tiene que estar en nosotros el poner a Jehová por nuestra habitación y el "yo" en el olvido.
Si lo logramos permitiremos que sea Dios quien haga. Si Jehová es nuestra habitación y nos metemos en Él, no
será nuestro rostro el que se verá sino el de Jehová. Entonces, los demonios y los enemigos temblarán.
Si queremos progresar en Dios debemos que estudiar nuestro carácter, si somos impulsivos,
sentimentales, etc. Veremos si lo ha ido formando Dios o no. Si le hemos permitido que lo haga. Por eso lo
mejor es irnos en oración delante de Dios para que nos transforme. Dios ha querido formar un nuevo carácter en
nosotros como lo formó en Pablo, en azotes, desvelos, angustias para que al final podamos decir igual: "He
peleado la batalla, he guardado la fe". Pablo murió al yo, murió a si mismo. Gálatas 2: 20 Cuando hay que
enfrentar cosas de nuestras vidas, hagámoslo. Al fin y al cabo nuestra conducta cotidiana es la que dice lo que
somos, lo que en verdad hay dentro de nosotros. Dejemos ya de tropezar con las piedras. Pongamos a Jehová
el Altísimo a quien le servimos, que la tierra es el estrado de sus pies y su trono está en el tercer cielo, por
nuestro refugio, por nuestra habitación. Dejemos de quejarnos de nuestras luchas, dejemos la flojera. Por eso no
se hace más. No podemos hacer nuestra habitación en la tierra, sino en el Altísimo. Mientras nuestra
habitación sea en la tierra perderemos, pero si la hacemos en Dios ganaremos.
Si no te sostienes en las promesas del Señor lucharás con tus fuerzas y no podrás continuar en pie
cuando todo se complique día a día. Así que echemos mano hoy mismo a sus promesas. Nuestra casa, a los
nuestros los cuidará Jehová. Claro, depende de cuánto estemos dispuestos a que "el yo" quede en el olvido y
sea Jehová el que tome el timón de nuestra vida. Si lo hacemos, aunque tengamos amenazas por doquier
ninguna plaga tocará nuestra morada (vs. 10), porque el que nos toque es como tocar al Altísimo. Porque
hemos puesto a Jehová el Altísimo como nuestra habitación y Él enviará a sus ángeles cerca de nosotros para
que nos cuide (Vs. 11). Jehová será quien los enviará para que nos guarden en nuestro camino para que no
tropecemos. Estos son nuestros guardias personales y no todo el mundo los tiene. Hebreos 1: 7,14 Ellos han
recibido la orden del Señor para que cuiden nuestros intereses, son enviados cada día para que nadie toque
nuestra morada. De cuántas cosas nos libra Dios porque Él es poderoso para con los que le creen.
Debemos entender que la palabra es tan pura, santa y verdadera. La palabra es para provecho de
nosotros los escogidos. Esta promesa de este salmo es para que nuestros pies no tropiecen. Cuando pones a
Dios por tu habitación no tropiezas. Seamos sabios y reconozcamos lo que no hemos hecho bien. En nuestro
andar, permitámosle a Dios ir al frente. No nos confiemos en nosotros mismos, no tenemos fuerzas suficientes y
el pensamiento se turba. Cuando vivimos confiados en nosotros y no en Jehová entonces vienen los problemas.
Los ángeles vienen a nuestro favor porque somos muy amados por Dios, amados por Él hasta el punto
de dar a su Hijo en la cruz. Los ángeles aceptan el mandato de Dios y nos cuidan desde el día que estamos en el
vientre de nuestra madre hasta el final de nuestros días para que no tropecemos. Si habitamos en Dios ningún
peligro podrá destruirnos, pues la Palabra dice que sobre el áspid venenoso pisaremos. (Vs. 13) Nos hemos
metido en Dios y nadie nos puede tocar. Para los que viven en Dios las peores fieras del mal son impotentes
ante Él. Si nuestros pies entran en contacto con nuestros peores enemigos, incluso con el mismo Satanás, en
Cristo Jesús tenemos la segura esperanza de que lo pisaremos.
Cuando Dios trata con nosotros no tengamos vergüenza porque Él nunca nos ha dejado. Los demonios
se tienen que sujetar si tenemos el nombre de Cristo en nuestras bocas. Marcos 16: 17 No hay ninguna fuerza
que por poderosa que sea nos haga caer, pero si dejamos a Dios cualquier piedra nos hará tropezar. Nos
apegamos a Dios, no dejemos que nada nos quite lo que sentimos por Él. Si se ven otras cosas mayores que el
amor de Jesús, Él quedará en un segundo plano y eso descalifica a cualquiera. Marcos 12: 30
El salmo habla de invocar a Jehová (Vs. 15). Cuando invocamos a Dios Él nos responde. El problema
es que cuando se deja de orar se deja de obtener. El que ora no deja a Dios. Invoca el justo y todas sus
bendiciones le vienen a través de su oración, Dios estará en su angustia. Es mejor estar abrazados al Señor en la
tribulación, en el horno de la prueba que estar sin Él. El oro es puesto a prueba con mucho fuego. La tentación,
la tribulación es como un fuego sobre el hombre justo. El justo es como oro que arde en fuego en medio de su
prueba, pero Dios le librará y se glorificará sobre nuestras vidas. Larga vida le espera a aquellos con
pensamientos nobles. Jehová nos muestra la salvación, nos saciará de larga vida, nos dará la eternidad con Él.
(Vs. 16) Vale la pena pasar por el fuego como el oro, tengamos confianza porque Dios nos librará.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
He puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por mi habitación
Salmos 91:9
“Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación”
Lo que hace caer es el exceso de confianza en uno mismo. El que pone a Jehová por su habitación y deja el «yo» en el olvido no tropieza con las piedras del camino, porque es Dios quien va al frente y quien guarda su morada. Estos son los puntos para la semana.
- Huir es del hombre que no conoce a Dios. No hay nada peor que la caída, y lo que hace caer es el exceso de confianza; si muriéramos a nosotros mismos no tropezaríamos tanto.
- Las piedras malas que no sacamos de nuestras vidas serán nuestro mal en años. Al diablo no le gusta que nadie se salve; por eso hay que vigilar y cuidar el camino.
- Para progresar en Dios hay que estudiar el carácter: si somos impulsivos o sentimentales. Dios quiere formar un carácter nuevo, como lo formó en Pablo, y nuestra conducta cotidiana dice lo que de verdad hay dentro.
- No podemos hacer nuestra habitación en la tierra, sino en el Altísimo. Dejemos de quejarnos de las luchas y dejemos la flojera: mientras la habitación sea la tierra perderemos, pero si la hacemos en Dios ganaremos.
- Al que pone a Jehová por habitación, ninguna plaga tocará su morada, y Dios envía a sus ángeles para guardarlo en el camino. Nos cuidan desde el vientre de nuestra madre hasta el final de nuestros días.
- No hay fuerza que nos haga caer, pero si dejamos a Dios cualquier piedra nos hará tropezar. Si se ven otras cosas mayores que el amor de Jesús, Él queda en segundo plano, y eso descalifica a cualquiera.
- Cuando se deja de orar se deja de obtener. El justo es como oro en el fuego de la prueba: es mejor estar abrazados al Señor en el horno que estar sin Él, porque Él nos librará.
Examina tu carácter en oración y nombra una piedra concreta que te está haciendo tropezar; pídele a Dios que tome el timón en ese punto.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Piedras en el Camino
Salmos 91:9
Para leer en voz alta con los niños
“Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que confía en Dios vive dentro de Él como en su casa, seguro y cuidado. El estudio dice que en el camino aparecen piedras para hacernos tropezar, pero Dios manda a sus ángeles para que nuestros pies no tropiecen.
- Muchas caídas vienen de creernos muy fuertes y hacer las cosas a nuestra manera, sin preguntarle a Dios. Cuando dejas que Dios vaya al frente, tropiezas mucho menos.
- Hay piedras malas que uno mismo deja en su vida: una mentira, el mal genio, la pereza. Si no las sacas hoy, más adelante te van a hacer caer.
- Tu forma de portarte todos los días dice lo que hay en tu corazón. Si te enojas rápido o te quejas de todo, pídele a Dios en oración que te cambie.
- Dios manda a sus ángeles a cuidarte desde que estabas en la barriga de tu mamá. Son como guardias que Dios pone a tu lado para que no tropieces.
- Pero cuidado: si te alejas de Dios, hasta una piedrita te hace caer. Si algo te importa más que Jesús, ese algo te está alejando de Él.
- Cuando oras, Dios te responde. Aunque pases por algo difícil, como el oro que pasa por el fuego, Dios está contigo y te va a sacar de ahí.
¿Qué piedrita tienes en tu vida que te hace tropezar?
Esta semana, ora cada noche pidiéndole a Dios que te ayude a sacarla.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
