En Proverbios 1: 33 dice que el que oyere la voz de Jehová vivirá tranquilo sin tener temor del mal. La palabra es clara y precisa. Al impío le llega lo que teme, pero al justo le llega lo que pide. Se le teme a la calamidad y ésta como un torbellino le llega al hombre que desecha el consejo de Dios. Proverbios 1: 25,26 A algunos no les gusta el consejo de Jehová porque saben que el consejo de Dios les cambiará sus pensamientos. Cual sea nuestro caminar así será el fruto de lo que sembramos y de lo que tarde o temprano comeremos. ¿Qué estamos sembrando? Según sea nuestro camino será nuestra comida y la de los nuestros, por tal razón tenemos que cuidar nuestro camino con sumo cuidado. El que oye la voz del Señor, el que escucha a Dios habitará confiadamente. Respirará confiadamente, no habrá locura en su vida y vivirá sin temor al mal. ¿No es eso lo que se quiere? La Biblia nos habla de Nehemías, un buen ejemplo para aprender e imitar.
Nehemías era un judío que amaba a Dios de todo corazón. Estaba en la cautividad del pueblo de Dios bajo el reinado de los persas y ahora era el encargado de servir al rey. Era un hombre integro y sabía lo que eran sus obligaciones. Todo aquel que se dice ser creyente debe conocer sus obligaciones. Nehemías era devoto, completamente entregado y estaba al lado del rey. Donde vivía había abundancia de todo, por lo tanto no estaba buscando aprovecharse de ninguna situación. Era un judío al lado de un rey quien era un hombre impío. De lo que hay dentro del corazón es de lo que habla la boca. Y Nehemías respetaba la palabra de Dios y la tenía en su corazón. Así hablaba aquel hombre, conforme a la palabra de su Dios.
Estaba convencido de que el remanente de los cautivos de su pueblo Israel estaba en gran mal, en gran afrenta. Nehemías se sentó y lloró con dolor porque había un pueblo que lo necesitaba. Había una necesidad un dolor fuerte, había algo de urgencia que tenía que hacer. No necesitaba nada para sí mismo y no buscaba ser rey de aquel pueblo en escombros. Su preocupación era genuina y sincera por el pueblo al que pertenecía, el pueblo de Dios. Aquel pueblo no se había podido levantar como nación. Nehemías entonces, comienza a sentir lo que el Espíritu Santo le estaba impulsando a hacer. Para eso tenía que amar. El amor fue más violento que cualquier duda o temor porque se aferró a hacer lo que debía hacer, nada que pudiera ser obstáculo le importó. Se establece la verdad en nuestras vidas porque se ama y uno va camino a esa verdad olvidándonos de todo lo que podamos tener y nos sea bueno y cómodo. Por encima de todo a lo que se debe temer es al pecado. Por tal razón uno se levanta firme ante el pecado. Cuando se peca se ofende a Dios y cuando Él está ofendido, se va.
A Nehemías querían infundirle miedo cuando se decidió a ir a restaurar las murallas de Israel y restaurar el culto a su Dios. Nehemías 6: 11 Pero, Nehemías conocía a su Dios y su mover. Nos tenemos que dedicar a conocer al Señor y su obrar si pensamos ir al cielo. Nehemías llegó a la vida a conocer quien era Jehová y a dejarse llevar por Él. Los enemigos le venían a meter miedo para que él dejara de hacer la obra que Dios quería, su obligación. A veces, al pasar los años se ve más miedo en las personas que debieran estar más firmes en su fe. Con Dios hay que tener mucha determinación. Si a Nehemías lo hubiera tomado el miedo, junto con él, el pueblo soltaría sus armas para defender sus vidas cuando venía el enemigo y no defenderían la ciudad ni pelearían la batalla. Gloria a Dios que este hombre conocía al Todopoderoso y confiaba plenamente en Él.
Nehemías no era sacerdote y nadie que no fuera sacerdote podía entrar al templo. ¿Cómo entraría a esconderse dentro del templo? Jamás lo haría. A él no se le olvidaba cual era la orden de lo dicho por Dios. Fácil se nos hace olvidar lo que Jehová ha establecido. No nos turbemos, si hay alguien que respeta el orden es Dios. No seamos atrevidos con las reglas del Señor. Jehová va a seguir su orden dada y no la va a romper por nadie. El enemigo lo que quiere es destruir nuestros muros y detener nuestra intención de cuidarlos y restaurarlos para que entre el pecado a la casa de Dios. Nehemías estaba dispuesto hasta a perder su vida para obedecer al mandato de Dios. Sabía que tenía que cuidar al pueblo, que debía restaurar y cuidar los muros.
Isaías 51:7,8 Dios no es pequeño, es muy grande, infinitamente grande y cuida de los suyos. Los muros se hacen para cuidar al pueblo que construye la ciudad y quiere el culto a su Dios. Velemos y cuidemos que construyamos muros fuertes y seguros. Así que lo primero que se hace es construir los muros y luego construir la cuidad. Hagamos como Nehemías y no temamos a los enemigos que se oponen. Dios nos ha escogido. El teólogo Mateo Henry decía: "Nehemías estaba dispuesto a perder su vida antes que desobedecer al mandato de Jehová." Tenemos esta obligación que cumplir y esta tentación que enfrentar. El que es elegido tiene una obligación que cumplir y una tentación, circunstancias que hay que enfrentar. Por lo tanto, Dios fortalecerá nuestras manos. Tenemos que hacernos ágiles con la espada. Efesios 6: 17 Cuando se debilitan las manos de algunos de los nuestros en el trabajo del muro tenemos que entrar y tomar dominio de lo que resta del trabajo. No olvides que la bendición postrera será mayor que la primera. Nuestro mañana ha de ser mayor. Por eso nuestra vida tiene que ser íntegra para Dios y dedicarnos a servirle como lo hizo Nehemías.
En I Reyes 2:28 vemos un caso contrario al de Nehemías. Se trata de Joab, comandante del ejército del rey David. Había traicionado al rey, desobedecido las órdenes y mató sin piedad a quienes no debía matar. A consecuencia de su mal proceder estaba amenazado de muerte por el rey Salomón. Y Salomón sabía que si Joab se agarraba de los cuernos del altar moriría. Esa era la ley. Joab no se parece en nada a Nehemías. Cuanto mal había en Joab. Los cobardes tienen que morir. Mientras Nehemías era valiente por lo que creía y mientras nosotros seamos valientes por lo que hemos creído, entonces ningún torbellino va a destruirnos.
Si los muros los lograban destruir los enemigos, dentro de la ciudad no se iba a poder edificar. Así que Mega Zoé se levanta en lo que es el ayuno y la oración. Se hicieron muros en lo que es la oración y el ayuno. Se hicieron murallas espirituales poderosas alrededor de cada uno de nosotros. Gloria a Dios.
Mientras conservemos nuestros muros en oración y en ayuno estaremos luchando y ganando. Mientras vamos edificando nuestra casa, que el muro se vaya cuidando. Joab murió agarrado de los cuernos del altar. Nehemías continuó conquistando y ganando para él y su pueblo Israel. Vivió y buscó hombres de verdad que al igual que él se sostuvieran en la palabra. Hagamos nosotros lo mismo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
