El que ama a los demás como se ama a sí mismo, es verdaderamente un valiente. Jonatán amó así y podemos
aprender de la Biblia lo que este joven príncipe vivió junto a su padre Saúl, rey de Israel. Tenía Jonatán muchas
buenas cualidades y una de ellas es que era valiente, atrevido, tenía fuerzas. No era nada de cobarde, pero si en algo
sobresalía era que sabía lo que era el amor. Batalló muy duro en la vida y nunca dejó de amar.
El amor tiene que estar en nuestras vidas. Cuando nos cansamos de hacer las cosas buenas es porque
sencillamente dejamos de amar. Jonatán era capaz de amar a los demás como a sí mismo. Cuando nosotros
logramos amar de esta forma entonces nos atrevemos a hacer lo que hay que hacer y lo hacemos con muchos
deseos. Por eso, que cada cual habla de acuerdo a cómo a amado. Amemos como a nosotros mismos.
Es triste decirlo, pero a veces en vez de crecer más en amor, lo que hacemos es menguar. Hay que poner más
pasión en lo que Dios nos ha dado. Entonces pasan los días, las horas y aunque hemos dado la batalla en lo que
hacemos, no dejamos una marca en nadie. Si hacemos algo con amor dejamos una marca que no se borra, porque
las vidas son transformadas. Cuando estamos en un grupo podemos ver al que ama y al que no. Cuando el que está
en grupo ama a los demás como a sí mismo, quiere que su mismo beneficio sea también para los demás. Cada cual
da lo que tiene. Nosotros en la Iglesia tenemos que dar amor porque Dios nos pide y demanda ese amor. No es
hacer las cosas por hacerlas sino estar dispuesto a dejar marcas en los que amamos.
Dios no busca que hagamos todas las labores en la iglesia sino que comencemos a amar a los demás como a
nosotros mismos. A veces alguien no ama porque le han hecho algo, no es capaz de amar como a si mismo. Como
Jonatán, podemos tener muchas cualidades, pero para amar con intensidad hay que entender lo mismo que entendió
Jonatán. Estuvo dispuesto aún a perder su vida junto a su padre. A veces decimos que dejamos todo por la Iglesia,
pero ¿hemos puesto de verdad amor en lo que hemos hecho? ¡Nos amamos a nosotros mismos! ¡Cómo nos gusta
que nos traten de acuerdo a lo que creemos que nos merecemos! ¡Reclamamos de otros que nos amen! Pero,
¿Estamos dispuestos a amar al que está a nuestro lado? ¡Ojo! Si queremos un 10 para nosotros, el que está a
nuestro lado merece también un 10.
1 Samuel 13: 2 Jonatán tenía 1,000 hombres a su cargo. Tenía que tener unas cualidades excelentes, por eso Saúl
lo escogió. Algo había en Jonatán, el hijo del Rey. Era muy atrevido y valiente. Ya tenía un lugar, sabía que Dios
había escogido a su padre como rey y seguía en silencio los pasos de su padre. Como amó a David, amó a su padre.
Jonatán sabía amar como a sí mismo. Podemos vivir la vida como si nada, pero vivir la vida con peso es saber que
donde estamos vamos a poner todo nuestro corazón en lo que hacemos. Aunque sea un día, un minuto lo
lucharemos intensamente. NO te dediques a a ver el mal que hace cada cual. Por eso, se deja de amar. El que hace
justicia es Dios y no nosotros. Hay que amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos.
Jonatán amaba a los hebreos. Aquel pueblo tenía gran peso para él, por eso se atrevió a enfrentarse a los
enemigos confiado en que Dios era el que iba a hacer. Hay cosas que no se pueden pensar demasiado sino hacerlas.
Todo lo que se pesa mucho en balanza casi nunca funciona porque para que funcione se necesita tener mucho amor
y pasión. El Espíritu Santo quiere que en nuestras vidas haya peso, interés, amor en nuestro corazón por todo lo
que hay a nuestro alrededor. ¿Seremos duros e insensibles como los Fariseos o seremos personas que nos pesa el
corazón debido al amor? Hacia donde se incline nuestro corazón se dirigirán nuestros pies.
Saúl había desobedecido, por eso Dios había seleccionado a David como sucesor. 1 Samuel 23: 17 Cuando
amamos a las personas hacemos, trabajamos para ellas, pero eso no quiere decir que tengamos el mismo
pensamiento de éstas. Saúl ya no era el Rey, pero J onatán se esforzaba, por eso no se quitó del lugar de la pelea.
No le impedía el hecho de que su padre era el rey, sino que el peso de amar a los demás como a sí mismo le movía.
No era solamente amar a Saúl su padre, sino que también comenzó a amar a David, quien sería el rey por su padre.
Jonatán comenzó a oír todo lo que se decía de David y comenzó a amarlo. Cuando nosotros amamos de esa forma,
las personas que están a nuestro lado también comienzan a amar porque nuestro amor es manifiesto a todos.
Saúl y Jonathan caminaron juntos. Jonatán no dejó de amar y preocuparse por su padre. Comenzó a marcar su
corazón con amor para el ungido David. Jonatán era distinto a todos los que estaban en aquel lugar. Nosotros
tenemos que ser distintos a todo el que está a nuestro alrededor. La voz de Saúl le decía a Jonatán que David le iba
a quitar su reino, pero Jonatán veía diferente. Sabía que David sería el primero y él el segundo. ¡Cuánto satisface
el primer lugar, brillar tanto delante de la gente! Para qué sobresalir tanto, sino es para el ego y para la vanidad.
Jonatán comenzó a servir a David. Él, muy adentro del corazón sabía que su padre había perdido el reíno ante los
ojos de Dios. Jonatán entonces estaba observando a David y veía que David era valiente y que amaba a su pueblo.
Y que se convirtió en un guerrero siendo un pastor de ovejas. Seamos capaces de observar a las personas, de poner
peso a sus vidas. Debemos evitar no vivir para nosotros mismos.
Capitulo 18: 1 Cuando nuestra alma queda ligada a alguien es porque se ama, pero cuando nuestra alma está
lejos no se ama. Cuando el alma está ligada se vive para esa persona y quedamos ligados a éste. Cuando Jonatán
miraba no era indiferente. Cuando alguien no quiere estar ligado se separa, se aleja su alma y ahí se mete Satanás.
Nuestra alma, nuestro espíritu, nuestro cuerpo debe estar unido siempre. Jonatán vivía con intensidad su vida.
¿Sabemos amar nosotros nuestros momentos con intensidad? Jonatán le dio su ropa, su manto de príncipe a David.
Cuando amamos no damos lo que nos sobra sino lo m�jor de nosotros. Hermano, ¿Qué damos de nosotros?
Jonatán estaba metido en medio de los dos, de su padre y de David para que no les sucediera nada. Los estaba
cuidando a los dos. Eso es la capacidad de amar como a uno mismo. Si nosotros amamos estamos en el medio,
estamos luchando. Capitulo 31: 2 Mataron a Jonatán delante de su padre. Cuando amamos al 100 % queremos
proteger a los demás. Si no es así, es porque no hemos conocido el amor del Padre. Saúl ya había sido desechado
por Dios, pero no era asunto de Jonatán sino de Dios y Saúl. Jonatán amaba a su padre. A Jehová le toca hacer las
cosas que en nuestra mente no nos toca hacer. A nosotros nos tocar amar. Cuando nosotros amamos decimos la
verdad y no la escondemos, no es necesario aceptar como bueno lo que sabemos que es malo. Amemos como
Jonatán. David dijo, cayó un valiente. Uno que amó, cumplió, marcó vidas y alegró el corazón de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
