PASTORA EDim CRUZ ESTUDIO Bmuco # 395-IGLESIAS EN LAS CASAS
MARTES 17 @ 23 DE MAYO DE 2005
T ema: "Necesito El Poder D e D i o s Con mig o" 1 Samuel 7:1
Un pueblo necesita vivir con poder para cuando vea los peligros y las maquinaciones de nuestro enemigo el
diablo nos pongamos en brecha para enfrentarlo. Sa n tia go 4: 7 Dios busca hombres y mujeres llenos de poder. La
ausencia de poder es evidencia de conformarse a las cosas como vengan y vivir en tibieza. Hoy día no se mide el
éxito por una vida de comunión y poder con Dios sino de acuerdo a lo que es la prosperidad, la fortuna. Pero, Dios
nos ha llamado para ser una Iglesia llena de poder, para que por medio de nosotros haya milagros. Él obrará a favor
de los que le aman y le buscan llenándolos de su poder. Para vencer se necesita estar lleno del poder que Dios da.
Y como requisito, para que haya poder en nosotros y para administrarlo bien se necesita la santificación.
Eleazar fue separado como ministro de Dios para guardar el arca de Jehová. Relacionarse con lo que es santo trae
bien o trae mal, de acuerdo a como lo valoricemos. Los ministerios son para todo el cuerpo, para la congregación
en general, no para uno solo ni para unos pocos. Es bueno reconocer que vivimos nosotros los creyentes en un
reino que Jesús estableció, que como a Eleazar se nos ha separado para el ministerio en este reino. Si no nos
llenamos de poder, siempre vamos a sentir que falta algo. Eleazar estaba preparado y separado para el ministerio de
las cosas santas, de lo santo, de lo que es separado para Dios. Hay que tomar en cuenta que de Dios es que viene el
ser santo. No podemos negarnos, no podemos decir que no podemos llegar a ese nivel de santidad, de ser separados
buscando la excusa de que tenemos muchas otras cosas que hacer. No hay excusa ante el que nos llama, por tal
razón necesitamos la santificación. Nosotros llegamos hasta la casa de Dios para que sea Él quien nos santifique.
Nos separamos para Dios cada día. Este mundo tiene mucho para ensuciarnos y alejarnos de la santificación. Si nos
esforzamos en amar a Dios sobre todas las excusas nos santificamos y nos llenamos de poder.
El cristiano que se santifica crece en todas las áreas. Su corazón tiene que trabajarlo mucho. Hay muchas cosas
que desconocemos del corazón y tenemos que prepararlo para lo que Dios quiere. Si queremos preparar el corazón
para servirle debe haber una fuerte disposición para hacerlo. Pues muchos se dan a medias, cuando conviene o
cuando las cosas están malas, pero cualquiera sea el día tenemos que preparar nuestro corazón para santificarnos y
llenarnos de poder. No olvidemos que la vida nos lleva a enfrentar muchas cosas insospechadas y nos va a ser útil
el poder. Cuando necesitamos las cosas sobrenaturales si no tenemos poder ¿qué vamos a hacer? J ueces 16: 19,
20 La vida nos traerá situaciones donde necesitamos poder porque si no lo tenemos ésta nos destruye.
Llevamos en nosotros lo que es santo. Sobre nuestra vida está el Espíritu Santo, así que en nuestra vida siempre
debe estar lo santo, lo divino. Por tal razón, nos tenemos que santificar y cuidar trabajando el corazón porque éste
es perverso. J e r emías 17: 9 Si no lo trabajamos dejamos entrar a él todo lo que es mentira, argumentos los cuales
son de Satanás. Si el corazón se contamina con el pecado no podemos llevar las cosas santas.
Cuando Dios llama al hombre es para que se entregue completamente a Él y librarlo de peligro. Recibimos esto
solamente cuando hemos decidido santificarnos y no seguir tropezando en las bobadas de la vida. Porque a veces,
el diablo entretiene con el trabajo, con la universidad, con enfermedades, etc. Lo que Dios ha hecho o va a hacer en
nosotros lo hará estando nosotros sanos, enfermos, ricos o pobres. No esperes que lo primero sea que Dios te quite
los obstáculos, santificate primero y verás entonces el poder y los milagros. Mientas estamos tibios decimos
palabras que no debemos decir y vamos a sitios que no debemos ir. Cuidado, el dolor le llega al que no se santifica.
1 Samuel 8:3 Cuando uno no decide santificarse le pasa como a los hijos de Samuel. Ellos no caminaron en el
camino de su padre. 1 Samuel 12:3 Samuel se había santificado. Nuestras vidas se santifican para Dios. En Samuel
no había avaricia, etc. Nunca se corrompió, pero sus hijos hicieron lo malo, se volvieron tras la avaricia. Dejaron
de ser justos. Sencillo, escogieron el camino del mal. Cuando no somos capaces �e santificarnos todo eso nos
posee. Samuel vivía con problemas igual que nosotros y se santificó. Dios que pide lo mismo a todos. No estaba
en Samuel el sobornar o aprovecharse de alguien. Hoy en día se vive con mucha listería y ahí no hay integridad, así
se alejan del poder. Los hijos de Samuel no podían hacer nada bueno, estaban corrompidos, se dejaron sobornar,
eran comprados por jueces que pervertían el derecho y no hacían justicia. Hay muchos privilegios para el líder y
por eso tenemos que cuidar nuestro corazón. Tengamos cuidado de cómo nos movemos porque sobre nosotros está
el Espíritu Santo. Cuando llegan los regalos, el soborno, el dinero ilegal estamos tirando por el piso la
santificación. Tantos honores cambian el corazón. Como un pueblo lleno de poder tenemos que estar lejos del
corazón de los hijos de Samuel. El corazón de Samuel es el que hay que imitar. Los que son llamados comienzan a
vivir de honores y les llega la avaricia, venden el consejo y comienzan a vivir una vida sin santificación.
D euter ono mio 16:19 Busquemos donde es que estamos negociando, ¿será por eso que algunos no tienen poder?
Vivamos para nuestro Dios; desprendámonos de esta tierra, de lo que es humano. H echo s 20:33 Pablo lo vivía.
Lo que se vende no puede ser parte en la obra de Dios. Si hemos luchado para llenarnos de poder y de
santificación, no podemos a la misma vez metemos con el pecado, pues nos vamos a enfrentar con grandes
problemas. Somos siervos de Dios, no amemos tanto los favores. Representamos lo santo, vivir con astucia sería
darle un golpe al Evangelio. Es buena la honra, pero no nos dejemos sobornar, nosotros representamos la Iglesia.
D eute rono mio 2:28 El pueblo de Dios no tiene necesidad de nada de otros porque Dios es su proveedor y quien
le abre puertas. Nadie puede tener más o menos si de Dios no le viene. El sacerdote no tiene heredad en la tierra,
Dios es su heredad. Los hijos de Samuel no tenían por qué sobornar ni tomar dinero, ¡Tenían más que nadie!
Si tenemos integridad y queremos santificarnos y ser una iglesia llena de poder no anhelemos lo que querían los
hijos de Samuel. A la vez que nos dejemos sobornar ya no tendremos integridad ni poder. A veces las cosas lucen
bien, pero no es así. Éxodo 29:9 Podemos tener lo que Dios ha puesto en nuestras manos p erp etuame n te, siempre
y cuando haya en nosotros consagración. No hay poder para los que desprecian a Dios como lo hicieron los hijos
de Samuel. Él toma en poco al que tal hace y no le envía su poder. Dios nos llama para que seamos buenos
administradores. Se puede terminar todo si no se cuida el corazón y se deja contaminar. Tenemos que morir a la
carne y vivir conforme a la Palabra. Los que cuidan su corazón quitan sus ídolos, quitan la avaricia, cuidan lo que
Dios ha puesto en sus manos. Jehová nos llama a la santificación, a ser una iglesia llena de poder, llena de milagros
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Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
