Consagración (dedicación u ofrecimiento de la persona, entrega, ardor) demanda Dios, para que se Le sirva. No es lucir, no es dar cara, no es hablar, no es pretender, ni menos colocarse en lo santo como pretender merecerlo. En Dios la consagración no es tan solo cuando se llega al lugar santo, es todo el tiempo de su vida.
I. Mirar dentro del saco.
Bet-semes; oeste de Israel, el arca del testimonio fue milagrosamente conducida por Dios.
Cuando fue enviada por los filisteos en Ecrón (1 Samuel 5:10) para que la llevaran a Bet-semes, llenos de curiosidad o triunfo porque era grande tener el Arca, miraron dentro de ella.
La ruina del hombre se debió a la ambición de "un conocimiento prohibido."
Lo que constituyó un gran pecado en este mirar dentro del Arca fue que procedía de una "opinión menospreciadora del Arca."
Quizás influyó en esto en ver las humillantes circunstancias en las que se hallaba el Arca, como recién llegada del cautiverio y sin estar decentemente instalada.
(M.H.) Cometemos una ofensa contra Dios si tenemos en poco Sus ordenanzas a causa de su sencillez y de la modesta manera de su administración.
Si hubiesen discernido el alto significado del Arca y no hubiesen juzgado meramente por las apariencias exteriores, se habrían percatado de que nunca había brillado el Arca con tanta majestad como ahora: Se defendía ella sola, con la gloria de Jehová.
El castigo que sufrieron por su pecado: Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes; los castigó con gran mortandad.
El terror que se apoderó de los habitantes por tan severo golpe.
Dijeron y con toda razón: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo?
¡Bendito sea Su nombre, que no es imposible estar delante de Dios para rendirle adoración!
Pero estar delante de Dios para contender con Él no nos es posible. (Romanos 9:20; 1 Corintios 10:22).
Con el miedo que les entró, desearon desprenderse cuanto antes del Arca.
Enviaron, pues, mensajeros a los ancianos de la ciudad de Quiriat-Jearim.
Alrededor de miles de hombres habían mirado (1 Samuel 6:19) dentro del Arca, esto no fue cuando con David que trató de llevarla al Tabernáculo (2 Samuel 6:6 de Uza), y todos murieron (cincuenta mil setenta hombres).
(1 Samuel 7:1-2) El Arca queda escondida y Samuel no la procura.
Samuel, el último de los jueces jefes del pueblo.
Los de Quiriat-Jearim se la llevaron alegremente con ellos (1).
Los betsemitas sabían que fue necesaria la justicia que el Arca había hecho, en el Arca había reglas, mandatos divinos.
Pusieron toda diligencia en procurar al Arca decente acomodación en Israel, con verdadero afecto y con todo respeto y reverencia.
Buscaron para recibirla el sitio apropiado, la casa de Abinadab, situada en lo alto y que, probablemente, era la mejor casa del lugar.
Los de Bet-semes la habían dejado expuesta al público sobre una gran piedra a campo abierto, pero los de Quiriat-Jearim le procuraron una acomodación digna en una buena habitación de una buena casa.
Dios mismo se ha de hallar para Su Arca un digno lugar de reposo; si hay quienes la quieran echar de sí, habrá otros corazones inclinados a recibirla. Collado = elevación natural de terreno, de menor altura que una montaña y de forma suave, cerro, colina.
No es cosa nueva para el Arca de Dios ser alojada en una casa particular.
Buscaron para cuidarla "la persona apropiada: Santificaron a Eleazar, su hijo, para que guardase el Arca de Jehová, no su padre que estaba viejo y con la vejez los impedimentos de las enfermedades.
Quedaba, pues, encargado de guardar el Arca, no solo para que no fuese capturada por los malvados filisteos, sino también para que no fuese profanada "por curiosos israelitas."
Debía también guardar limpia y decente la habitación en la que estaba el Arca, para que no pareciese un objeto descuidado.
No dice la Palabra, pero lo posible sería un familiar levita, aunque no de la casa de Aarón.
Tal vez, se puede suponer y no estar lejos que algunos piadosos israelitas acudieron allí a orar delante del Arca y serían bien atendidos por "Eleazar."
Con este objeto le santificaron, esto es, le pusieron aparte para que ejerciera este ministerio en nombre de todos los ciudadanos.
No era lo normal, pero era excusable en las presentes circunstancias.
El Arca a promedio quedó en un lugar remoto, se dice que por más de cuarenta años descuidada.
Resulta muy extraño que, durante todo el tiempo en que gobernó Samuel, nunca fuese llevada el Arca a su sitio en el Lugar Santísimo, una evidencia de la decadencia de "santo celo" entre los israelitas.
Pasaron veinte años antes de que el pueblo de Israel echase en falta la presencia del Arca.
Mientras estuvo ausente, veinte años, del tabernáculo, se echaba en falta la señal de la presencia especial de Dios y no podían observar el Día de la Expiación (absuelto de la culpa) como se debía ser observado.
Se contentaban con las alturas sin el Arca; como tan fácil pueden quedar satisfechos los creyentes tibios y carnales, con una serie de ritos exteriores sin señal alguna de la presencia y "de la aceptación de Dios".
Pero al fin, volvieron en sí y comenzaron a lamentarse en pos de Jehová, avivados, como es muy probable, por la predicación de Samuel, acompañada de una extraordinaria operación del Espíritu de Dios.
La verdadera conversión comienza con un lamento hacia Dios, a causa de la convicción de pecado.
Les fue mejor a los israelitas cuando echaron en falta el Arca y se lamentaron delante de Dios, que cuando tenían el Arca, pero no se cuidaban de ella o se sentían "orgullosos" de tenerla no por piedad, sino por soberbia (humor, arrogancia, superioridad, orgullo, engreído). Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
