El amor es sufrido. Toda una vida a la defensiva no es vida, no es enfrentar una realidad porque se vive
huyendo. Es una tragedia para el que no vive su vida de frente. El que no lo hace no madura. Por eso vive en
rebeldía huyendo para no ser herido. Esto se puede ver cuando en ocasiones no damos el amor por miedo a ser
traicionados. Podemos hacer a una persona un verdadero amigo cuando le somos fieles. Es la mejor forma de ir a
alguien en son de amistad. Todos queremos tener amigos. Esta vida nos da muchos privilegios y uno de ellos es
tener verdaderos amigos. Así podernos ir cosechando lo que es un amigo. Pero, comenzamos a formar nuestra
vida al estilo de lo que aprendimos de otros o de lo que creemos que es lo mejor. Pero Dios en su Palabra nos dice
que el amor es sufrido y hay que enfrentarlo y darle la bienvenida tal como es. Siendo sufrido el amor, la amistad,
etc, ¿por qué no lo vamos a vivir? ¿Por qué no lo vamos a experimentar y a disfrutar? Abre tu corazón.
A veces pensamos que como la vida en ocasiones es cruel tenemos que vivir todo el tiempo cuidándonos y a
la defensiva y evitando amar. Pero hay que entender que uno de los rasgos del amor es que es sufrido, entonces hay
que enfrentarlo y padecer mucho. No seamos personas carnales que no gustan del amor sufrido. Aquí en la Tierra
ninguna lágrima va a ser limpiada. Cuando el amor es sufrido las lágrimas son como fuego que nos queman; ellas
salen de lo más adentro, manan de nuestros ojos y se desbordan por nuestras mejillas. Bienaventurados los que
tienen los rasgos del amor sufrido. Mateo 5: 4
Como todos los hombres de la Tierra los corintios por naturaleza tenían unos rasgos, un carácter, una forma
de ser. Era fácil distinguir que en ellos no había amor. La persona que no tiene amor es indiferente a los
sentimientos de los demás. Cuando amamos tomarnos las cargas de los demás. Entramos a lo que es ese amor
sufrido y nos identificamos con los sentimientos de ellos, por eso no somos carnales. El rencor es peligroso.
Tenemos que tener cuidado de no convertimos en personas rencorosas. Lo perfecto es cuando decidimos tener en
nuestras vidas el amor sufrido y aprender de éste. No pretendamos que la vida sea color de rosa porque ésta es gris,
es violeta y hay que saberla vivir. El an1or sufrido debe ser la forma natural de ser.
Pablo le deja ver claro a los corintos que el amor es sufrido. Les habla del contraste entre lo camal y cómo
deben ser los creyentes. A veces nos toca vivir el amor sufrido y no queremos recibirlo. Nadie nos prepara para lo
que nos toca vivir, pero si conocemos las Escrituras nos vamos preparando para la vida y de los tesoros escondidos
sacamos el amor sufrido. El amor no es fiesta aquí en la tierra, pero en el cielo si es fiesta. Cuando hay mucho
sufrimiento dentro de nuestro ser, lo sufre todo el cuerpo y no podemos huir. Cuando aceptamos que el amor es
sufrido nos vamos a levantar como personas concientes de lo que es luchar en el día. No nos podernos alejar de las
lágrimas, permitamos que éstas nos hagan doler los ojos. De eso, obtendremos nuestro premio.
La vida es una realidad. El amor sufrido no nos hace abandonar un lugar sino sostenemos más en él. A
veces queremos huir de ese amor sufrido. Por eso hay tantos divorcios hoy día. El que es guerrero lucha, batalla,
no le importa lo que han hablado y se mw1tiene c0ü el ;o.;t;:c cLJ. dtc, ne le i�p0?:"ta lo íJ.11f' �stá �Hsando. Lo que no
luchamos con nuestras fuerzas no nos permitirá llegar a la meta de lo que es nuestra lucha. No creas que las cosas
son como educa la televisión o las novelas. No hay algo peor en la vida que la traición, pues la traición no se
olvida. Pero cuando tenemos el amor sufrido sabemos vivir con ella, sabremos llevarla.
No somos preparados en la vida para vivir con los rasgos del amor sufrido sino para vivir en enemistad,
desquitarnos de todo. No nos arrepintamos de amar. Decidamos buscar ese amor. Caminemos en este camino,
padezcamos y suframos batallando aunque no siempre logremos los triunfos. No queremos sufrir, pero es mejor
que conozcamos y suframos. Cuando veamos claro nos meteremos por completo ahí y un día vamos a salir
victoriosos porque no hay un justo desamparado. A veces lo poco que padecemos parece lo más grande. Pero, lo
que nos toque sufrir lo debemos sufrir no como una afrenta sino como nuestra lucha. A veces pretendemos que las
personas nos tengan lástima, pero no es esto lo que necesitamos. Lloremos delante de Dios para que Jehová salga
por nosotros. El sale por los que saben sufrir por su causa.
Mateo 23:33 Jesús exclama de todo corazón porque padecía por aquel pueblo de Jerusalén. Estaba el
Mesías viendo a Jerusalén. El no llegó como pretendía todo el mundo que llegara, con fuerza, con muchos
ejércitos para destruir, sino que llegó manso y humilde. Las traiciones que nos han hecho no pueden ser más
grandes que lo que le pasó a Jesús. Es con madurez que se lleva el amor, hay que enfrentar realidades, tener los
pies en tierra. Jesús estaba en la tierra, pudo haber llegado con legiones de ángeles, pero no fue así. El amor es
fuerte como la muerte, cuando ésta viene no hay excusas. Así es el amor. El que quiere amor sufrido ha alcanzado
madurez. Ese amor es sacrificado. Se dedican días a conquistar en oración, ayuno, búsqueda y santificación. Eso
cuesta sufrir, no hay risas.
¡Cuanto Jesús amaba a Jerusalén, cuando Dios quería bendecir a aquel pueblo, pero en ellos había
descontento, quejas! A veces no entendemos que las cosas que nos pasan son para bien. No podemos tener las
características del impío. Si Dios nos permite vivir unas experiencias es porque nos quiere capacitar; El sabe por
qué nos lleva, pero El quiere que aprendamos que el amor es sufrido. El quiere que estemos dispuestos. El día que
conocemos esto sabemos que necesitamos orar y no apartarnos de la voluntad de Dios.
Tenemos que vivir una vida sólida y no una vida pasajera. El impío busca lo suyo propio, pero nosotros
tenemos que buscar el bien de los demás. Es muy natural buscar lo propio de uno y lo vemos en nuestro mover del
día. El vivir para los demás es saber que debemos tener el amor sufrido. Cuando uno busca lo que Dios quiere no
importa el sufrir.
Jesús conocía lo que era el amor sufrido y este amor lo hizo ir derecho a la cruz. Ese amor lo hizo
conquistar. Mientras nosotros conozcamos que el amor es sufrido conquistaremos, pero mientras no lo conocemos
vamos a estar buscando desde la noche hasta la mañana nuestro bienestar. Hermano, por padecer y sufrir no hay
ninguna derrota sino vida eterna. Nosotros decidimos que haremos, querer el amor de fiesta, de alegría, de lo
superficial o decidimos con todo el corazón a vivir el amor sufrido, el amor que Dios nos pide vivir. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
