PASTORA EDITH CRUZ
ESTUDIO BIBLICO i1· 369-IGLESIAS EN LAS CASAS
MARt:ES 19 @ 25 DE OCTUBRJ!!: 2004
Siempre Arderá, No Se Apagadt" Levítico 6:13
El fuego simboliza el poder y la unción de Dios que nos santifica y nos da poder; siempre debe h<=1ber en
nosotros la leña que mantenga ardiendo ese fuego de: Señor. En cambio, un pábilo es una pequeña 'mecha
hun1eante donde queda un fuego muy pequeño. El cn::yente no vive de un pábilo que humea sino de la llama
del Espíritu encendida en el altar de su vida y en la Iglesia.
El fuego de Dios no lo puede apagar nadie. En todo caso, nosotros mismos somos los únicos que
podemos cuidar o descuidar el mantener la leña para ese fuego. Al pasar los días si no nos cuidamos podemos
recoger de todos lados las malas costumbres y comenzará entonces la tibieza. iMuchos vienen para trasto.mar el
camino que hemos decidido seguir. No dejemos que nadie nos robe la corona. Apocalipsis 3: 11 Cuando
comenzamos a tener un tipo de juntilla negativa ésta nos puede destruir la ''.ida. Somos nosotros los únicos
responsables, somos los que decidimos hacer de nuestra vida algo grande, de valor o destruirla. A veces
pensamos que podemos arreglar nuestra vida o la de otros con nuestras. ideas y fuerzas humanas, pero
solamente con la Palabra de Dios se puede arreglar una vida. A la vez q'Jb dejamos las cosas del Espíritu
quietas y no buscamos de Dios callamos la verdad. Para cambiar nuestra vida o la de alguien que nos pr�ocupe
lo que tenemos que hacer es hablar la verdad y el Espíritu Santo hará. r·l o somos un refugio meramente
humano para las personas, no estamos para que vengan en busca de nuestr.Js atributos o de nuestras cierzas
humanas, sino que somos instrumentos de Dios que <i.
través de su Palabra y':ae su Espíritu Santo Él otra por
medio de sus siervos a favor del necesitado.
Hermano, pero cuando alguien vi.ene y contamina nuestra vida logra apagarnos el fuego de Dios. Por
eso, hay una serie de cosas en la vida que tenemos que vivirlas con mucho 'i'.:uidado. Al pasar los año:. si no
tenemos cuidado podemos caer en el descuido de que alguien nos robe. Cuarido dejamos que nos confaminen
y nos apagu�n nuestro fuego vemos luego las consecuencias de que no haya un fuego que nos queme la escoria
y nos libre dei pecado que nos asedia. Este fuego sana, limpia, hace todo un proceso de vida nuevt y de
santificación e;, nosotros y nos llena de mucho bien. Tenemos que ser muy celosos con el fuego de Dio�. Si
hay un fuego es porque hay mucho combustible para encender una llama. Como leemos en Levítico 13 el
fuego arderá; continuará en el altar; no se apagará. combustible siempre debe estar para alimentar 1;1 llama
que nunca se apagará. Dios espera eso de sus hijos..
Por años se ha visto que el s::i.cerdote es como el que todo lo sabe. Se pie:nsa que detrás del sacerdote está
la solución a todos los problemas. Pero hermano, es n·ecesario que todos ti;ngan el fuego en el altar ie sus
vidas para que puedan discernir, tener lJz, clafi.fad a.ue les permita ver.r donde deben andar. E3 muy
necesario también que siempn; haya fuego en el alca.: 1..le la 1giesia; es corno(• dr que Dios esté siempre metido
ahí. La Igbsia sostiene el fuego en el altar y el minisiro tiene que luchar pm::sto. Pero hay muchas co:;.:i.s que
pueden conl�mdir a los creyentes cuando consideran bs altares de otras pe: ;1,mas o de otras iglesias,:¡:ues se
pueden tener muchas cosas que impresionan a la gente y no haber fuego en ellos; puede haber muchas
planificaciones y ser buenos organizadores, se puede tener mucho para inveuí;rr, pero no tener fuego, el fuego
que viene de Dios. ¡Que siempre haya en ti el fueg," ad Señor y que nunca apague!
Dificil le es a los fríos y a los tibios adorar a D1.;s cuando van al temp!Ó, a la iglesia; dificil le es r.)mper
con sus pensamientos huma.11os. Por eso, conservemos en medio de nosotro's, en la iglesia lo que el Espíritu
Santo quiere. Las ovejas, los hermanos en la fe que se congregan, no son los que mueven el fuego de.. altar;
quien lo mantiene ardiendo es el sacerdote. Las ovejas se gozan, se edifican, ·son transformadas y paren.3. otras
ovejas y con su lana se cubren del frío de este mundo y cubren a las otras. Sobre nosotros, ovejas y mfaistros
Dios construye y levanta al púeblo. La Iglesia se ediflca y se levanta para q1.te haya fuego, porque en ruestras
vidas necesita.znos tener el fuego para que queme el pecado, para que traiga luz y no haya confusión. Es por
eso que mientras en el altar haya fuego vamcs a teaedas todas para ganar. Mantente hermano en medio de ese
fuego, no te alejes de ahí. Hay un order.. establec�do desde hace mucho tiempo para el sacerdote, para el
ministro. Jesús perfeccionó ese orden y Él es nuestro Maestro, sigámoslo.
Lucas 12:49 ¿Quién puede echar el fuego atré.s si ya está encendido'! Jesús vino lleno de fuegJ; con
mucho combustible para traernos su gran fuego y aú... 11 hoy ni la persecución, ni las falsas doctrinas, ni por los
muchos años que han pasado, nada ha podido apagar este fuego. Se han lev;,ntado muchas cosas en contra del
Evangelio, pero nadie lo ha podido apagar. Estamós metidos donde Jesús v.!lo a traer fuego. A nosotros nos
tienen que conocer el Cielo, los ángeles y también los demonios. Porque Jes{:; no es un pábilo que hurr:.t:a sino
una gran llama. Por eso el que viene a Él, de verdad c'.ida día, se enciende más. Cuando Él llegó a e:1estras
vidas llegó como un fuego, por eso en nosotros hay pasión y nadie nos pul':de sacar del Camino. Ese fuego
alumbró nuestras vidas. El que lo conoce no da marcha atrás, con ese fuego.,.lo tenemos nada para perd�r sino
todo para ganar. ¿Estás en el Camino? ¿Te has vuelto atrás? ¡Vuelve! ¡Enciéndete otra vez para siemprd
Hebreos 10:26, 27 Hemos de tener la misma ruga del impío si no nos,;,ostenemos en ese amor de Cristo.
El que está lejos de Dios está esperando en la vida w:rn horrenda expectación de juicio de un fuego que ha de
devorar a los adversarios. Písotear la sangre de Jesús y tenerla por inmunda es un gran peligro. El que'• iola la
ley de Moisés muera irremisiblemente, dice la Palabra; ¡cuánto mayor castigo merece el que pisoteare al Hijo
de Dios y tuviere por inmunda su sangre! Por nosotros fue dado el fuego p�el altar; fue dada la sau.gre de
Jesús y no podemos ser un pábilo que humea casi apagado. No nos deben:os a esta Tierra y a sus deseos y
exigen,cias, nos debemos a Dios que nos hizo y nos dio la vida. Si hay fuego en nosotros, entonces hiy una
gran llama y si hay nna gran llama, hay bendí··-:ió;·,. Jglesía, los niños y j6venes necesitan oír a hombtes y a
mujeres que con mia boca de consejo lkn·� ael fu<..... de Dios les ayuden a quemar la escoria, el peca,do Y el
mal one miedn rlm':nr1es. Por eso. ;el foe¡:yr. mmcB se h11 de amis;rar! iMes;ra Zt,¡§tendrá foes;ro siemnre! A:nén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
