Mega Zoé
Estudio #0299Iglesia en las casas

La Humildad - !Llevad mi yugo

La Humildad - !Llevad mi yugo llama a servir con humildad y permanecer como discípulos de Jesús.

Nuevo TestamentoMateoSEMANA DEL 20 @ 26 DE MAYO DE 20035 min lectura

Si no somos humildes no podemos ser siervos útiles. Jesús dijo: "Llevad mi yugo." Esto lo dijo para el que quiera someterse a su voluntad. Para aquel que ha visto que el mundo no le llena, pues nada en esta Tierra nos llena. Porque hay un lugar que Dios prepara en cada ser humano donde Él quiere morar. Y en cada hombre el preparó ese lugar, pero el ser humano llena ese lugar de otras cosas desordenadas. Debemos dejarnos caer en sus manos, pues eso es lo mejor que nos puede pasar, porque El toma control de nuestras vidas, y no vamos a perder sino a ganar. Pero para muchos le es preferible el estar vagabundeando, porque llegar a ser puro cuesta mucho más y es más fácil ser impuro. Jesús dijo: "Aprended de mí." Sí, es de ese Maestro que tenemos que aprender. Cuando reconocemos su señorío, es el día que reconocemos que tenemos que aprender de Él, porque Él sí sabe enseñar.

Desde niños, nos vamos formando de acuerdo a lo que nos han enseñado nuestros padres. A unos se le enseña bien y a otros mal, pero cuando llegamos a Jesús tenemos que aprender muchas otras cosas y por lo general, todo lo contrario a lo que aprendimos cuando pequeños. Casi todo eso que nos fue enseñado se tiene que echar fuera de nuestras vidas y aprender del Señor. Por tal razón, se tiene que predicar y enseñar las Sagradas Escrituras. Y hay que congregarse, orar, leer la Biblia, o sea, tener una vida de búsqueda, porque las cosas de Dios son contrarias a las del mundo. Por eso Jesús le dijo a Nicodemo, "Tienes que nacer de nuevo." Juan 3:7 Es de Espíritu que tenemos que nacer, pues es necesario que todo lo que aprendamos en el mundo muera. Parece imposible, pero ese Maestro es misericordioso, tolerante, bondadoso y se toma años trabajando en nuestras vidas y no se queda quieto hasta que nos lleva a la perfección. Si no hemos aprendido es porque no hemos permitido que Él nos enseñe.

Para poder llevar el yugo de nuestro Señor en nuestras vidas tenemos que ser humildes. Nuestra meta debe ser aprender a amar al Señor con todas nuestras fuerzas. Con el humilde va a habitar la sabiduría porque aprendemos de nuestro Maestro. Prov. 11:12

Cuando Jesús estaba hablando estas palabras de Mateo 11: 29 allí estaban los fariseos estorbándole, pues ellos eran altivos y llenos de soberbia, al extremo de que le crucificaron. Eran los ministros, los sacerdotes de aquella época, los que enseñaban al pueblo, pero ellos mismos no podían cumplir lo que le mandaban a hacer a otros. Por eso, primero llega la soberbia, luego la caída y con ellos la deshonra y la vergüenza. Prov. 11:2 La soberbia, altivez, vanagloria, arrogancia son contrarias a la humildad. Con los humildes está la sabiduría y el que la alcanza es muy difícil que tenga caída, porque sabe tomar decisiones, sabe por dónde caminar y con lo que tiene que batallar, y lo que tiene que rechazar, sabe cuando decir sí y cuando decir no, cuando hablar y cuando callar. Es difícil que haya unión y compañerismo si no eres humilde (Romanos 12:16), porque cuando no eres humilde no puedes tener unidad con nadie. Porque el humilde tolera a otros, sabe escuchar y tratar con los demás, contrario al soberbio que siempre quiere estar por encima de todos. Ese destruye, hace daño, no le importa nadie, no importa el mal que pueda causar, porque es altivo y no tiene sabiduría, pretende ser lo mejor. Pero al manso Dios lo defiende y le envía sabiduría.

Hermano, no te confundas con la apariencia, con lo físico de las personas, busca dentro de ellas porque es ahí donde mora el bien o el mal, es allí donde se encuentra la soberbia o la humildad, en el corazón de cada uno.

Al humilde no le preocupa lo que dice el altivo. El humilde no vive tapando, pues el que tapa encubre su mal y no prosperará. Cuando nosotros no somos humildes no podemos amar y nos pasamos criticando a todo el mundo, pues no tenemos capacidad para entregar nuestro amor. El humilde lucha, el humilde se da. "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.", decía Jesús. Por eso, si quieres tener ese amor tienes que ser humilde. Jesús no buscaba lugar en medio de la gente, Él sólo buscaba comunión con el Padre porque estaba en humildad hasta lo sumo. No esperaba que lo amaran, sino que decía la verdad y por eso en ocasiones se iba porque lo querían matar.

El que ama se da hoy, se da mañana, y se dará siempre, no guarda rencor ni odio, ni envidia, ni celo. Así era Jesús porque era manso, humilde, sencillo, hablaba lo que el Padre le daba a hablar. El hombre que decide hacer el plan de Dios y la obra que Dios ha puesto en sus manos reconoce que con sus fuerzas no puede alcanzar. Que de la única forma que podemos, es viviendo una vida en oración y quebrantada delante de Dios. Porque así reconoces que estás bajo (humilde), que no tienes la capacidad de hacer por ti solo, que el único que puede hacer es Dios. Por eso, no seamos sabios en nuestra propia opinión. (Prov. 3:7) Porque cuando el ego (el yo) se hincha somos sabios en nuestra propia opinión y nos convertimos en jueces, siempre preguntando el "por qué." No es nuestra opinión, es lo que Dios estableció, lo que tiene que ser la iglesia. Hermano, tome su vida y diga a Dios, "Yo quiero aprender a ser humilde." Tome luego la vida de los suyos y comience a trabajar en ellos. Congrégate para que conozcas la mente de Dios y te llenes de sabiduría, unánimes el uno al otro para que podamos amarnos, y haya sabiduría en medio nuestro. Acuérdate que junto con la soberbia viene la deshonra y la caída. Y para el que esté alto, altivo, orgulloso, le viene la vergüenza. Sé bajo, humilde y sencillo, mi hermano y comencemos una nueva vida de bendiciones en Dios. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz