Introducción: ¿Quién mantiene nuestra vida avivada? Porque por nuestra fuerza no es. Si cada uno de nosotros hiciéramos lo que nuestra carne quiere hacer, de seguro nos iríamos derechito al Infierno. Pero nosotros hemos conocido Al que a lavado nuestra vida. ¿Cómo? ¡Con sangre! Así que, ésta carne no nos puede dominar. Pero, la falta de oración va apagando al Espíritu en nosotros. Cuando la oración crece, también crece todo fruto positivo en cada uno de nosotros. La oración no se mide según el tiempo que llevas en el Señor, sino por la búsqueda que cualquiera de nosotros quiera tener del Señor. Cuando hay una oración genuina, hay una transformación en nuestras vidas. Cuando la oración no fluye de nosotros, la búsqueda termina. Y sucede como dice la Palabra, por un demonio que habitaba tu vida, vienen a habitar siete más. Y cuando todo esto se va perdiendo, lo que hacemos es sobrevivir; no hay fuego, no hay gozo y poco a poco va llegando el pecado y destruye todo lo que había sido edificado. Si no tomamos y aprovechamos las oportunidades que Dios nos da, el tiempo pasará y no habremos aprovechado nuestra vida. El Espíritu Santo revive el espíritu tuyo. Eres alma, cuerpo y espíritu; por eso o somos carnales o sentimentales. Para el que no le ha permitido al Espíritu Santo que habite, no podrá levantarse lleno de esa presencia y discernir las cosas del Espíritu. ¿Quién redarguye de pecado? El Espíritu Santo, Él nos guía a Cristo. No podemos vivir sin Él. La tercera persona de la trinidad es quien nos hace obedientes para cumplir. Hemos decidido mover a Dios, buscarle, y provocar que llene nuestras vidas. Por eso, en un hombre o mujer de Dios, lo que se requiere es que haya diligencia. Cundo llegaste al Señor, estabas completamente muerto, en plena ruina. Y cuando escuchaste el mensaje, te sentiste retratado o retratada, porque la situación que se estaba exponiendo en la predicación era el mismo problema por el cual tú estabas pasando. Y creíste que alguien lo había dicho, pero fue el Espíritu Santo, que es quien revela.
No llegamos a la iglesia y nos convertimos en una perfección de inmediato. Sino, que de lo que de mí se demanda, es que sea diligente y cuidadoso(a), para lograr las metas espirituales. Por lo general, nos gusta usar chanclas porque nos gusta la comodidad. Pero lo que conviene es usar zapatos cuando estamos en gestiones del desempeño de nuestra labor, por si tenemos que aligerar el paso. El camino de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo hay que caminarlo con buenos zapatos, con el calzado de la oración. El hombre vive como si nunca fuera a morir. ¿Haz pensado alguna vez que tienes que ser diligente, y lograr lo que es tu meta? Dios ya llamó, y aquí en esta Tierra no hay vida eterna sino en el Cielo; si no te superas, entonces irás a la tumba en esa condición. Tenemos cosas que corregir hoy, si de algo tienes que arrepentirte, hoy es el día.
Cuesta levantarse en la vida espiritual. Es mucho lo que hay que morir y vencer. ¿Qué tal si somos perezosos? Hay que abrir la boca y predicar al Señor. No nos confundamos, tenemos que caminar y vivir aprisa. ¡Levántate en oración! Si Dios escondiera su rostro de ti, ¿qué vas hacer? ¿Qué tal si no conquistamos su corazón? Dios te llamó, Él llamó a la iglesia en general. ¿Haz contestado ese llamado? ¿O no tienes prisa?
Hay que ser diligentes, el diablo nos quiere engañar y robar. Esto sucede cuando nosotros como creyentes, no sabemos ser diestros para despertar de ese sueño. Tal vez guardes una pequeña rebeldía, allí muy escondida.
Si de momento te sorprendes jugando a la iglesia, deja de hacerlo, no te equivoques; nosotros, la iglesia, somos la novia. Pereza significa resistencia al trabajo. Hay que morir a la carne, ella produce pereza y nos lleva a pecar. Nosotros para Dios tenemos mil excusas, miserable de cada uno, que no hemos podido ver lo grande que es Él. Lo que se nos requiere es que seamos diestros para el trabajo de Dios. Pero burlamos sus exigencias y por consecuencia las de tu líder espiritual. Quien te lavó con su sangre, fue el hijo de Dios, y tu no quieres cumplir la obra que Él puso en tus manos, y por si fuera poco, cuando ves a alguien que quiere hacerlo le quieres destruir.
Si conocieras la verdad, estarías libre y no huirías como vil cobarde. Las tardanzas en la obra nos llevan a morir. Tenemos que despertar ahora, porque cuando sea el lloro y el crujir de dientes, no habrá oportunidad. Dios conoce a los de la desobediencia, y El enviará al Espíritu Santo para que reponga lo que se ha ido muriendo en ti. ¿Será que antes sentías pasión por las almas, y ya no la sientes? Hay una oración que hacer, y un pueblo que levantar. Las puertas que Dios nos abre, son para que las aprovechemos. ¿Como vivir en un laberinto, bajo una nube oscura, que no nos deja llegar a nuestra meta? Cuidemos nuestro corazón, acerquémonos a Dios no importa la condición en que estemos. El vino con abundancia para nuestras vidas, si hemos de responder a su llamado, que sea con pasión. El que quiere hacer la obra de Dios, ponga más empeño y el que está perezoso que despierte.
Si hacemos compromiso con Dios, Él hará compromiso con nosotros.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Diligentes En La Obra, Fervientes En Espíritu
Romanos 12:11
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;”
Nuestra vida no se mantiene avivada por nuestra fuerza: la falta de oración va apagando al Espíritu, y cuando la oración crece, crece todo fruto. Lo que Dios demanda de nosotros es diligencia, no pereza. Estos son los puntos para la semana.
- La oración no se mide por el tiempo que llevas en el Señor, sino por la búsqueda que tienes de Él. Cuando la oración no fluye, la búsqueda termina, no hay fuego ni gozo, y el pecado destruye lo edificado.
- El Espíritu Santo revive tu espíritu, redarguye de pecado, nos guía a Cristo y nos hace obedientes. Cuando escuchaste el mensaje y te sentiste retratado, fue Él quien te lo reveló.
- Nadie llega a la iglesia hecho una perfección. Lo que se demanda es que seas diligente y cuidadoso para lograr las metas espirituales; si no te superas, irás a la tumba en esa condición.
- Nos gustan las chanclas porque son cómodas, pero para trabajar conviene usar zapatos, por si hay que aligerar el paso. El camino de la iglesia se camina con buenos zapatos: el calzado de la oración.
- Pereza es resistencia al trabajo; la carne la produce y nos lleva a pecar. Si te sorprendes jugando a la iglesia, deja de hacerlo: la iglesia es la novia, y las tardanzas en la obra nos llevan a morir.
- Para Dios tenemos mil excusas, no cumplimos la obra que puso en nuestras manos y hasta queremos destruir al que sí quiere hacerla. Hay que despertar ahora, antes del lloro y el crujir de dientes.
- Las puertas que Dios abre son para aprovecharlas. Acerquémonos a Él en la condición que estemos: el que quiere hacer la obra, ponga más empeño, y el perezoso, que despierte. Si hacemos compromiso con Dios, Él lo hará con nosotros.
Escoge una tarea de la obra de Dios que has ido dejando para después, y esta semana hazla con diligencia, empezando cada día en oración.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Chanclas o Zapatos
Romanos 12:11
Para leer en voz alta con los niños
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando hay que trabajar para Dios, no seas vago; sírvele con muchas ganas y con el corazón encendido. La pastora explicó que las chanclas son cómodas, pero para caminar rápido y trabajar hacen falta buenos zapatos.
- La oración es como tus zapatos para caminar con Dios. Si dejas de orar, el fuego se va apagando poquito a poquito, y el pecado entra.
- Nadie nace perfecto. Dios no te pide que lo hagas todo bien de una vez, sino que te esfuerces y cuides lo que Él te dio.
- Ser perezoso es no querer trabajar. Da pereza orar, recoger el cuarto o ayudar, y siempre sale una excusa. Pero a Dios no se le engaña con excusas.
- Cuando otro niño sí quiere servir a Dios, no te burles ni lo molestes. Mejor únete y ayuda.
- El tiempo que se pierde no regresa. Si Dios te da hoy una oportunidad de hacer algo bueno, aprovéchala hoy.
- Cuando tú te comprometes con Dios, Él se compromete contigo. ¡Ponte tus zapatos y camina con ganas!
¿En qué cosa te da pereza obedecer a Dios o a tus papás?
Esta semana, hazla cada día sin que te la tengan que repetir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
