Mega Zoé
Estudio #0262Iglesia en las casas

(577)

Este estudio enseña a perseverar en la oración y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

nuevoRomanosSEMANA DEL 3 @ 9 DE FEBRERO DE 20025 min lectura

Introducción: ¿Quién mantiene nuestra vida avivada? Porque por nuestra fuerza no es. Si cada uno de nosotros hiciéramos lo que nuestra carne quiere hacer, de seguro nos iríamos derechito al Infierno. Pero nosotros hemos conocido Al que a lavado nuestra vida. ¿Cómo? ¡Con sangre! Así que, ésta carne no nos puede dominar. Pero, la falta de oración va apagando al Espíritu en nosotros. Cuando la oración crece, también crece todo fruto positivo en cada uno de nosotros. La oración no se mide según el tiempo que llevas en el Señor, sino por la búsqueda que cualquiera de nosotros quiera tener del Señor. Cuando hay una oración genuina, hay una transformación en nuestras vidas. Cuando la oración no fluye de nosotros, la búsqueda termina. Y sucede como dice la Palabra, por un demonio que habitaba tu vida, vienen a habitar siete más. Y cuando todo esto se va perdiendo, lo que hacemos es sobrevivir; no hay fuego, no hay gozo y poco a poco va llegando el pecado y destruye todo lo que había sido edificado. Si no tomamos y aprovechamos las oportunidades que Dios nos da, el tiempo pasará y no habremos aprovechado nuestra vida. El Espíritu Santo revive el espíritu tuyo. Eres alma, cuerpo y espíritu; por eso o somos carnales o sentimentales. Para el que no le ha permitido al Espíritu Santo que habite, no podrá levantarse lleno de esa presencia y discernir las cosas del Espíritu. ¿Quién redarguye de pecado? El Espíritu Santo, Él nos guía a Cristo. No podemos vivir sin Él. La tercera persona de la trinidad es quien nos hace obedientes para cumplir. Hemos decidido mover a Dios, buscarle, y provocar que llene nuestras vidas. Por eso, en un hombre o mujer de Dios, lo que se requiere es que haya diligencia. Cundo llegaste al Señor, estabas completamente muerto, en plena ruina. Y cuando escuchaste el mensaje, te sentiste retratado o retratada, porque la situación que se estaba exponiendo en la predicación era el mismo problema por el cual tú estabas pasando. Y creíste que alguien lo había dicho, pero fue el Espíritu Santo, que es quien revela.

No llegamos a la iglesia y nos convertimos en una perfección de inmediato. Sino, que de lo que de mí se demanda, es que sea diligente y cuidadoso(a), para lograr las metas espirituales. Por lo general, nos gusta usar chanclas porque nos gusta la comodidad. Pero lo que conviene es usar zapatos cuando estamos en gestiones del desempeño de nuestra labor, por si tenemos que aligerar el paso. El camino de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo hay que caminarlo con buenos zapatos, con el calzado de la oración. El hombre vive como si nunca fuera a morir. ¿Haz pensado alguna vez que tienes que ser diligente, y lograr lo que es tu meta? Dios ya llamó, y aquí en esta Tierra no hay vida eterna sino en el Cielo; si no te superas, entonces irás a la tumba en esa condición. Tenemos cosas que corregir hoy, si de algo tienes que arrepentirte, hoy es el día.

Cuesta levantarse en la vida espiritual. Es mucho lo que hay que morir y vencer. ¿Qué tal si somos perezosos? Hay que abrir la boca y predicar al Señor. No nos confundamos, tenemos que caminar y vivir aprisa. ¡Levántate en oración! Si Dios escondiera su rostro de ti, ¿qué vas hacer? ¿Qué tal si no conquistamos su corazón? Dios te llamó, Él llamó a la iglesia en general. ¿Haz contestado ese llamado? ¿O no tienes prisa?

Hay que ser diligentes, el diablo nos quiere engañar y robar. Esto sucede cuando nosotros como creyentes, no sabemos ser diestros para despertar de ese sueño. Tal vez guardes una pequeña rebeldía, allí muy escondida.

Si de momento te sorprendes jugando a la iglesia, deja de hacerlo, no te equivoques; nosotros, la iglesia, somos la novia. Pereza significa resistencia al trabajo. Hay que morir a la carne, ella produce pereza y nos lleva a pecar. Nosotros para Dios tenemos mil excusas, miserable de cada uno, que no hemos podido ver lo grande que es Él. Lo que se nos requiere es que seamos diestros para el trabajo de Dios. Pero burlamos sus exigencias y por consecuencia las de tu líder espiritual. Quien te lavó con su sangre, fue el hijo de Dios, y tu no quieres cumplir la obra que Él puso en tus manos, y por si fuera poco, cuando ves a alguien que quiere hacerlo le quieres destruir.

Si conocieras la verdad, estarías libre y no huirías como vil cobarde. Las tardanzas en la obra nos llevan a morir. Tenemos que despertar ahora, porque cuando sea el lloro y el crujir de dientes, no habrá oportunidad. Dios conoce a los de la desobediencia, y El enviará al Espíritu Santo para que reponga lo que se ha ido muriendo en ti. ¿Será que antes sentías pasión por las almas, y ya no la sientes? Hay una oración que hacer, y un pueblo que levantar. Las puertas que Dios nos abre, son para que las aprovechemos. ¿Como vivir en un laberinto, bajo una nube oscura, que no nos deja llegar a nuestra meta? Cuidemos nuestro corazón, acerquémonos a Dios no importa la condición en que estemos. El vino con abundancia para nuestras vidas, si hemos de responder a su llamado, que sea con pasión. El que quiere hacer la obra de Dios, ponga más empeño y el que está perezoso que despierte.

Si hacemos compromiso con Dios, Él hará compromiso con nosotros.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz