Entendemos el sentir de Cristo con su Cuerpo cuando lo comparamos con lo que sentimos nosotros físicamente si sufrimos algún daño en algún miembro del mismo. Cristo es la Cabeza y nosotros su Cuerpo. Pensamos que podemos ser independientes y hacer lo que se nos antoje. Pero no es así, dependemos del hermano que está a nuestro lado. El que se separa o se aparta se descompone y muere como sucedería con cualquier miembro si fuera separado del cuerpo. Muchos cuidan bien su cuerpo físico y si eso es así, imagínate cuanto más el Cuerpo del Señor que es la Iglesia. Si te crees más fuerte y eres dado a criticar y a corregir, "...mira bien que no caigas."
Hoy les voy hablar a aquellos que no son tan valientes. Lo débil en nosotros se hace fuerte. Algunos son muy dados a corregir a otros, criticando constantemente. ¿Cómo vamos a dejar de corregir así? ¿A quien de ustedes le preocupa la familia y la iglesia? El ser humano tiende a criticar a otros y esto le hace verse más fuerte, esto es natural. Tal vez, criticas a la pastora diciendo, "¡Qué pastora más dura!" Lo haces aparentando ser más justo. Sí, hay personas más fuertes que no le tienen miedo a nada. Como Juan Nox, que fue un hombre fuerte al igual que Lutero, que le hizo frente al gobierno, a la iglesia y al mundo entero. Dios lo permitió así. Si alguno hubiere aquí así, espero que nunca haya orgullo en su actitud. El corazón del que ama le duele cuando el pueblo desfallece, cuando alguien cae. Esto no le es de gozo. Cuando se advierte este sentir de debilidad o la caída en algún miembro, sentimos que enmudecemos, la danza cesa, se pierde el apetito y te angustias. Cuando el don de ciencia está sobre uno, es muy doloroso. El que lo posee tiene que amar profundamente; porque el conocer las debilidades en los demás causa dolor como si fuera en uno mismo. Nos encanta saber sobre la caída del hermano, cuando lo correcto sería asumir nuestra posición y no dejar que caigan los hermanos. Debemos hacer oración por el Cuerpo y esto debe estar en nuestras entrañas porque somos parte de él y cuando alguien cae nos debe doler a todos. No es tiempo de quedarnos callados o huir. Cuando hay algún hermano caído, tú y yo debemos sentir una fiebre corporal, que si no la controlamos lo próximo será la enfermedad. Mientras se siente la fiebre hay tiempo de luchar. La debilidad sorprende, llega porque hemos cometido una falta y hemos descuidado la búsqueda de Dios. Nos convertimos en "Un pábilo que humea." No alumbramos, sino que lo único que soltamos es humo que asfixia. La debilidad o el descuido son igual a pecado. Por todo lo que se lucha en esta tierra un día pasará. Salomón decía, "Vanidad de vanidades, todo es vanidad."
I Vosotros los espirituales ¿Te gusta juzgar, condenar? ¿Te gozas cuando ves el mal en los demás? Esto es morboso. Si logras convencer al caído de su error con el amor y la pasión que debe haber en ti, lo librarás de la desgracia y de la muerte. El espiritual no se pone de acuerdo con el caído, no desea que haya mal, sino que quisiera que sintiera lo mismo que él. El espiritual restaura hasta en silencio. Para esto hay que tener un compromiso fuerte en el corazón. Recuerda que fuimos débiles antes de lograr ser espirituales. Cuando alguien cae, ¿Qué haces? ¿Amas como Cristo amó a la iglesia que dio su vida por ella? La caída de otro provoca día de luto, es como si nosotros mismos hubiéramos pecado. El Espíritu que es el que conoce, siente y entiende cuando hay fiebre en el Cuerpo y se levanta y la corrige en el momento.
II Restauradle, dice la Palabra sobre el que se ha caído. Y, "Ni aún su ropa le toquen." No se restaura cuando ya ha pasado el tiempo y todos se enteraron. La primera reacción debe ser la de brindar ayuda corrigiendo, reprendiendo y echando fuera lo que está mal. Y si no puedes hacerlo, debes informarlo inmediatamente a la autoridad correspondiente en la iglesia. Cuando no nos atrevemos a tomar acción es que tenemos falta de amor.
III Con espíritu de mansedumbre El hombre o la mujer que se atreven a decir las cosas con espíritu de mansedumbre, vuelven a su lugar al que está fuera. Desde antes de la creación Dios preparó esto para ti. El problema es que no te gustan los compromisos y así se pierde el mundo. Nos amamos más a nosotros mismos, parecemos cívicos tratando de estar bien con todos. Si tienes testimonio de que has amado, entonces el que ha caído recibirá tu reprensión. Exhórtale a orar para que Dios lo libre. La mansedumbre es fruto del Espíritu y nosotros tenemos que estar llenos de este fruto. Cuando haya molestia en ti, no corrijas a nadie, hasta que sientas la mansedumbre. Cuidado que no te descuides tú. La palabra dice que, "El que está firme mire que no caiga." Satanás no se descuida, él se va por un tiempo, pero regresa para destruirte. Observa tu vida y mira el valor de ella. ¿A cuántos le has hecho bien? Domina esto con la oración y con el ayuno. Cuando tú tienes para dar, entonces a muchos puedes librar de la debilidad. Pero, recuerda que mientras más duros seamos con los que caen, más duros serán con nosotros. No corrijamos con cobardía, las personas son libres con la verdad. Luchemos hasta que el pecado se haya ido del hermano y junto con él vencer. Si los huesos de Jesús no fueron quebrados en la cruz, no se los quebremos ahora nosotros a Su Cuerpo.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre.
Gálatas 6:1
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.”
Cristo es la Cabeza y nosotros su Cuerpo; el que se separa se descompone, y cuando un miembro cae nos debe doler a todos. El espiritual no se goza en la caída del hermano: lo restaura con mansedumbre, considerándose a sí mismo. Estos son los puntos para la semana.
- No somos independientes: dependemos del hermano que está al lado. Si cuidamos tanto el cuerpo físico, cuánto más el Cuerpo del Señor. Si te crees más fuerte y eres dado a criticar, mira bien que no caigas.
- Criticar hace sentir más fuerte y más justo, pero al corazón del que ama le duele cuando alguien cae. Ante un hermano caído debemos sentir fiebre en el cuerpo, y mientras hay fiebre, hay tiempo de luchar.
- La debilidad llega cuando descuidamos la búsqueda de Dios, y nos convertimos en un pábilo que humea: no alumbra, solo suelta humo que asfixia. La debilidad y el descuido son igual a pecado.
- Gozarse del mal ajeno es morboso. El espiritual convence al caído con amor y pasión, y hasta en silencio lo restaura. Recuerda que fuimos débiles antes de lograr ser espirituales.
- Restaurar es actuar a tiempo, no cuando ya todos se enteraron: corregir, reprender y echar fuera lo malo, o informarlo enseguida a la autoridad de la iglesia. No atreverse a actuar es falta de amor.
- Con espíritu de mansedumbre se vuelve a su lugar al que está fuera. Cuando haya molestia en ti, no corrijas a nadie hasta sentir la mansedumbre; y el que está firme, mire que no caiga.
- Mientras más duros seamos con los que caen, más duros serán con nosotros. Si los huesos de Jesús no fueron quebrados en la cruz, no se los quebremos ahora nosotros a su Cuerpo.
Esta semana ora cada día por un hermano que esté débil, y no le hables de su falta hasta que puedas hacerlo con mansedumbre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Vela que Echa Humo
Gálatas 6:1
Para leer en voz alta con los niños
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si alguien hace algo malo, los que aman a Dios lo ayudan a levantarse con cariño, y se cuidan para no caer ellos también. La pastora dijo que cuando uno se descuida de Dios se vuelve como una vela que ya no alumbra y solo echa humo.
- La iglesia es como un cuerpo. Si te lastimas un dedo, te duele todo. Así, cuando un hermano cae, nos duele a todos.
- A veces nos da gusto ver que otro se metió en problemas, y hasta lo contamos. Eso está mal. Dios quiere que te duela y que lo ayudes.
- Si alguien se equivoca, no te burles. Háblale con cariño, o díselo pronto a un adulto que lo pueda ayudar, antes de que todos se enteren.
- Si estás enojado, espera antes de corregir a alguien. Primero cálmate y pídele a Dios un corazón manso.
- Pero cuidado: tú también puedes caer. El que se cree muy fuerte y se descuida de orar se vuelve como una vela que solo echa humo.
- Si eres duro con los que se equivocan, otros serán duros contigo. Trata a los demás como quieres que te traten cuando tú te equivoques.
¿Qué haces cuando un amigo se mete en problemas?
Esta semana, cuando alguien se equivoque, ayúdalo con cariño en vez de burlarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
