"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." Dios nos da libertad para decidir, pero nuestras decisiones tienen consecuencias: cada persona es libre de vivir como quiera, pero nadie está libre de la ley de la siembra y la cosecha. Lo que hoy sembramos con nuestras palabras, nuestras actitudes y nuestras acciones, mañana dará fruto. El estudio recorre Gálatas 6:7-8, Job 4:8 -con la advertencia de que el principio es verdadero pero Elifaz lo aplicó mal al acusar a Job de un pecado oculto-, Isaías 53:6, donde Jehová carga en el Siervo el pecado de todos, y el Salmo 32:5, donde David deja de encubrir su iniquidad y la confiesa. Cierra con la Santa Cena y la lectura de Lucas 22.
I. Cada cual vive como quiere, pero nadie escapa de la siembra y la cosecha.
A. Dios da libertad para decidir, y nuestras decisiones tienen consecuencias.
1. Lo que sembramos con palabras, actitudes y acciones dará fruto mañana.
2. Dios escoge a cada cual y pone el querer: no es querer, es llegar a la acción de hacer.
B. Caigan de la fama y caigan a los pies de otros para lavarles los pies.
II. No os engañéis: Dios no puede ser burlado (Gálatas 6:7).
A. Pablo enseña un principio que Dios estableció: la ley de la siembra y la cosecha.
1. Es ley propia de la agricultura, y también opera en nuestras decisiones.
2. Toda palabra va dirigida a una acción, y la acción saca el fruto.
B. "No os engañéis" es una advertencia: pensamos que nuestras acciones no tendrán consecuencias.
1. Dios conoce el corazón y no puede ser burlado.
2. Nadie puede ignorar los principios de Dios y esperar resultados diferentes.
3. Si somos el cuerpo de Cristo, tenemos que razonar como Cristo.
III. Sembrar para la carne o sembrar para el Espíritu (Gálatas 6:8).
A. El que siembra para su carne -deseos pecaminosos, egoísmo, desobediencia- siega corrupción.
B. El que siembra para el Espíritu busca agradar a Dios y dejarse guiar por el Espíritu Santo.
1. Llega el momento en que hay que dejarse guiar, y quien guía es el Espíritu Santo.
2. El fruto es una vida transformada.
IV. Las preguntas de cada día.
A. ¿Qué estoy sembrando con mis palabras?
1. Al hijo malcriado se le aconseja, se le amonesta y se le enseña: eso es siembra de palabras.
2. Siembra de todo lo bueno, lo justo, lo amable y lo verdadero.
B. ¿Qué estoy sembrando con mis decisiones?
C. ¿Qué estoy sembrando en mi familia y en mi iglesia?
D. ¿Qué estoy sembrando en mi relación con Dios?
1. Si el ministro no tiene relación con Dios, es él quien afecta la obra.
2. Lo que es para mi vida también es para la tuya: nadie tiene más exclusividad en el cielo.
E. Si queremos buena cosecha, debemos sembrar amor.
1. Cuando tú amas, siempre está el dolor, porque el amor produce dolor.
2. Sembrar obediencia, generosidad, fidelidad y santidad.
V. Los que aran iniquidad (Job 4:8).
A. Es el primer discurso de Elifaz, uno de los amigos de Job.
1. Job está enfermo y los amigos le dicen la razón por la que le pasa: lo convierten en juicio.
B. "Aran iniquidad": maldad profunda, injusticia persistente, vivir deliberadamente en el mal.
C. "Siembran injuria": es sembrar violencia, injusticia, engaño o daño hacia otros.
1. A veces nos engañamos pensando que nunca hemos sido violentos.
2. Por eso la oración de cada día pidiendo perdón; para eso hay que tener comunión con el cielo.
D. "La siegan": se recogen las consecuencias de esa conducta.
1. Toda acción produce algo, bueno o malo, según la acción tomada.
2. La vida se compone de amar y de hechos, y esos hechos gritan qué fruto dieron.
VI. El error de Elifaz.
A. Asumió que el sufrimiento de Job era prueba de un pecado oculto.
1. Job 1:1-8 muestra que Job era íntegro y que sus pruebas no eran castigo por una falta.
2. Al final Dios le dice a Elifaz: "no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job".
B. No concluyamos que toda persona que sufre está cosechando un pecado específico.
1. Dios puede permitir pruebas para fortalecer la fe, revelar su gloria y formar el carácter.
2. ¿Seremos los jueces de la tierra o los justos que oran en la tierra?
VII. Todos nosotros nos descarriamos (Isaías 53:6).
A. "Como ovejas": todos nos hemos alejado de Dios (Romanos 3:23).
B. "Cada cual se apartó por su camino": cada persona pone su voluntad por encima de la de Dios.
C. "Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros": aquí está el corazón del Evangelio.
1. Dios puso sobre el Mesías la culpa y el castigo que merecíamos.
2. Pensamos en lo que nos han hecho, y no en lo que nosotros le hemos hecho a otro.
3. Saber hacer el bien y no hacerlo también es pecado.
VIII. Mi pecado te declaré (Salmo 32:5).
A. David dejó de ocultar su pecado: la confesión es un acto de humildad y sinceridad.
B. "No encubrí mi iniquidad": Dios quiere un corazón arrepentido, no una apariencia de perfección.
1. Somos capaces de confesar lo del otro; hay que confesar lo de uno.
2. Uno es libre cuando saca lo suyo.
C. Tres palabras relacionadas con el pecado.
1. Pecado: fallar al propósito de Dios.
2. Iniquidad: la corrupción o maldad del corazón que produce el pecado.
3. Transgresión: quebrantar deliberadamente un mandamiento de Dios.
D. "Y tú perdonaste la maldad de mi pecado": la respuesta de Dios fue inmediata.
1. El perdón no se gana por mérito: se recibe por la misericordia de Dios.
IX. Lo que es ser iglesia.
A. El cuerpo de Cristo es lo más difícil de cargar; de la iglesia es de donde más se escucha el dolor.
B. Jesús fue a la cruz para que la iglesia se estableciera en la tierra por medio de su muerte.
1. Al que es salvo le esperan vida eterna, coronas y casa en el cielo.
2. En el rapto el alma y el espíritu se unirán al cuerpo; luego las bodas del Cordero y el milenio.
3. Habrá cielo nuevo y tierra nueva: para eso vivimos, porque aquí todo es vanidad.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
