Mega Zoé
Estudio #1607Iglesia en las casas

el afán. El estudio desmonta la petición en sus tres partes -la oración como respuesta, la acción

Perseverar en la oración y atender la Palabra de Dios sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo TestamentoFilipensesMiercoles, 24 de junio de 202612 min lectura

de gracias antes de ver la respuesta, y la paz sobrenatural que guarda el corazón como un soldado vigila una ciudad- y las completa con 1 Pedro 5:7, Mateo 6:34, Lamentaciones 3:22-23 y Proverbios 3:5-6. Incluye el episodio que la expositora cuenta de sí misma en una sala de espera médica, hace décadas, que es el corazón de la aplicación.

I. Vivir valiente

A. Vivir, y vivir valiente, es lo mejor que podemos hacer con nuestra existencia. Hay muchas pisadas que damos con la mente turbada.

B. Y no hay nada más grande que cuando llamamos a Dios: Dios siempre tiene misericordia, porque el día que nos convertimos Él nos salvó, y punto.

C. "Por nada estéis afanados." Y siempre nos afanamos por el día de mañana: se trabaja no para el presente, sino para el futuro.

D. Hay cosas del mañana que no se pueden ver ni tocar, y que nos inquietan; y el alma se abate.

E. Por eso, cuando se ora, se dice: "¿por qué te abates, oh alma mía? Espera en Dios". ¿Y por qué esperar? Porque ¿quién saldrá a nuestro favor?

F. Dios nos exhorta a no vivir dominados por la ansiedad, la preocupación o el temor.

G. Somos los más desesperados: siempre queremos la contestación y tenerlo todo bajo control. Y eso no es posible; lo posible es esperar en Dios.

H. ¿Cuánto hace que no esperas en Dios y has estado viviendo desesperado? Eso produce agonía y desespero; al otro día nos calmamos, y así es el vivir.

II. No es ignorar los problemas

A. Los problemas están ahí y llegan de gratis; solo pueden turbar un poco el alma, porque somos carne, alma y espíritu.

B. Pero oramos al Padre, y el Padre escucha la oración del justo. Lo que quiere decir que también el alma esté sometida a la fe.

C. Cuando nace un niño, lo que hay que enseñarle es la fe. Los jóvenes, los adultos y los ancianos: todos tenemos que aprender a vivir por fe.

D. Porque la fe es la certeza de lo que no se ve. Y como siempre estamos ciegos, no vemos por ausencia de fe.

E. ¿No has visto que al otro día sale el sol igual? ¿Que el afán ni te hizo crecer, ni triunfador, ni derrotado?

F. Lo que tenemos que vivir, lo tenemos que vivir; porque eso nos hace soldados. Y nosotros somos los soldados del Señor.

G. Hay otros soldados, los ángeles, que bregan con lo que somos incapaces de hacer, porque eso es en lo invisible. Nosotros trabajamos lo visible.

H. No hay que ignorar los problemas, pero tampoco permitir que gobiernen; y hay personas a quienes los problemas les gobiernan.

III. La respuesta al afán es la oración

A. "Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios." Si tú no oras, tus peticiones no serán conocidas.

B. El Padre está en el trono, el Hijo a su mano derecha intercediendo, y el Espíritu Santo mora en los justos.

C. Por eso ninguna oración llega a Dios si no es en el nombre de Jesús: por nuestro nombre no llegamos al Padre. Es doctrina.

D. Por mucho que esté llorando o fatigada, nunca hay que perder el norte y olvidar el nombre de Jesús al terminar.

E. El afán nos agota y nos invade; por eso el consejo es hablar con Dios, para que las peticiones sean conocidas y no nos lleven a un laberinto.

F. Y cuando usted ora, suéltela. Porque eso es la fe, y tu fe es lo que agita la mano de Dios.

G. "Dios, hasta aquí he tratado lo más posible, pero no doy más. Esto hazlo tú." ¿Verdad que nunca hemos orado así, sino que lo recogemos de nuevo?

H. Y así se hace la joroba: cambiamos la forma de hablar por las dudas, nos endurecemos y nos enfriamos. Y si caemos en tibios, ya estamos mal.

I. La oración nos invita a llevarle todas las cargas, grandes y pequeñas. "Señor, solamente tú puedes salir a favor mío; sé tú mi pronto auxilio."

J. Aunque digas "yo no siento": esto no es cuestión de sentir, es cuestión de fe. ¿Cómo está usted aquí? Es por fe.

IV. Con acción de gracias

A. Aun antes de ver la respuesta, damos gracias: "ya te lo pedí, ya te lo dejo en tus manos; si es un no, es un no".

B. Y entonces uno descansa en Dios al levantarse y al acostarse. Y cambia su hablar.

C. Porque siempre es una queja, siempre abatidos, siempre atribulados. ¿Pero por qué vivir así? ¿Y quién desperdicia su vida? El ser humano mismo.

D. Nadie te puede hacer daño: solamente tú permites en qué te destruyes o en qué te afirmas.

E. "Tengo problemas con el hermano." Yo también tengo problemas, pero lo amo. Un justo se afila para estar siempre preparado, como un buen soldado.

F. Damos gracias porque confiamos en la fidelidad y en el cuidado de Dios.

V. La paz que sobrepasa todo entendimiento

A. No es simplemente ausencia de problemas, que ya quisiéramos: es una paz sobrenatural que Dios pone en el corazón del creyente.

B. No es la del entendimiento que fuimos formando al crecer, aprendiendo de papá, de mamá, del tío, del vecino.

C. Por eso hay que abrir el corazón para que Dios ponga lo de Él en nuestras vidas; porque si no cuidas tu vida, todo lo demás te va encerrando.

D. "Guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos": que la fe produzca ese efecto en el cerebro, y el cerebro lo envíe al corazón, y el corazón a todo el ser.

E. ¿No ves que alguien te dice algo y contestas de mal humor, y después te preguntas por qué? Es que se te quitó la paz.

F. "No he visto justo desamparado." El que pierde la fe es usted: Dios es un Dios de milagros, y el cielo no se detiene en hacerlos.

G. Y la palabra "guardará" tiene la idea de un soldado vigilando una ciudad. Si dice que Jehová guardará el corazón y los pensamientos, los guardará.

H. La paz de Dios protege nuestra mente y nuestras emociones.

VI. "Echando toda vuestra ansiedad sobre Él" (1 Pedro 5:7)

A. Pedro anima a los creyentes a depositar en Dios todas sus preocupaciones, temores, cargas y angustias.

B. La palabra "echando" transmite la idea de poner algo pesado sobre otro: todo eso pesado tuyo, toda esa situación.

C. ¿Y sobre quién echamos las cargas? Sobre el Señor. Por eso hay que orar todos los días: para que el Señor las lleve.

D. Porque llevar las cargas no es fácil. Y lo peor es que uno ni sabe que las tiene, porque las obvia; y lo que se obvia no se lucha, y los pies lo arrastran.

E. Dios no solo tiene el poder para ayudarnos: también se interesa personalmente por nosotros.

F. Nada de lo que nos preocupa es demasiado pequeño ni demasiado grande para Él.

G. Cuando sientas ansiedad, ora. No se lo vayas contando a todo el mundo ni busques un comité: eso es tuyo, tú solo.

H. Le vas a echar la carga a los demás. Ve a Dios, que Él sí sabe hacer; y la otra persona no te va a entender.

I. Confía en que Él conoce tu situación mejor que nadie, y descansa en la certeza de que Dios cuida de ti con amor y fidelidad.

VII. "No os afanéis por el día de mañana" (Mateo 6:34)

A. Jesús nos enseña a no vivir consumidos por preocupaciones acerca del futuro. Mi futuro lo tiene Dios, y el tuyo también.

B. No hay mano tan poderosa como la que ha cuidado mi vida, esté donde esté, de noche o de madrugada.

C. Se puede sentir que los ángeles siempre están: deberíamos aprender a escuchar el ruido de sus alas cuando cuidan alrededor del justo.

D. "El día de mañana traerá su afán": no te preocupes, ese día lo traerá en su espalda. Descansemos en el Señor.

E. Cada día tiene sus propios desafíos. No digas "la agarraron conmigo": el día los tiene, y el día sabe cómo te va a apretar y cuándo te va a liberar.

F. Porque potestades y principados a un justo no le tocan.

G. Cuando estés bajo carga: "Señor, esto yo no puedo; voy a descansar completamente en ti, porque no lo puedo resolver yo".

H. Quisiera ser más valiente y más fuerte; pero veo mi naturaleza caída, y ese es el sentir de todos los mortales, por el pecado de Adán.

I. Pero Cristo fue a la cruz para que tuvieras allí la bendición que no podías conquistar; porque en ti no hay poder de resucitar: en el Mesías sí.

J. Preocuparnos por problemas que aún no han llegado solo nos roba la paz del presente.

K. Y acuérdense de que somos hijos, y a los hijos Jehová los lleva en sus manos. No hay afecto más grande que el amor a un hijo.

L. Uno le dice que sí a todo; pero puede haber un no, y ese no se transforma para cuidarlo y librarlo de lo que preocupa.

M. El amor que Dios tiene sobre nuestras vidas es de hijo: no somos bastardos, somos hijos. Y por ese amor tan puro nos da tanta paz.

N. Dios da la gracia necesaria para las pruebas de hoy; no nos pide cargar hoy con los problemas de mañana, porque no estamos capacitados.

O. Seamos capaces de vivir un día a la vez. Nuestro problema es que acabas de tener un hijo y ya le quieres hacer la alcancía para la universidad.

VIII. Lo que aprendí en una sala de espera

A. Hace muchos años le hicieron unos análisis, y salió pensando que se estaba muriendo y no lo sabía.

B. Y allí llega una mujer con un montón de placas bajo el brazo, cantando un corito, feliz.

C. "Cuando la vi así, yo me quedé chiquita. Aquella mujer estaba tranquila, y yo estaba desesperada. Y yo soy pastora."

D. Después el médico revisó todo y le dijo: "tú no tienes nada; ¿y por qué todo esto, si no tienes nada?". Y era cierto.

E. ¿Por qué vivir infeliz, si podemos vivir en esta confianza en Dios? Y si estaba enferma, Él la sanó.

F. Cuenta además que hay una condición en sus piernas que en los días malos casi la paraliza; y que mientras más se le abate el alma, más lo siente el cuerpo.

G. Por eso tiene su oración por la mañana, para saber lo que le toca hacer. Y eso no es afán: es pasión.

H. Y esa pasión es la que impulsa, la que logra que haya un milagro, y la que nos lleva a la oración y a buscar las Escrituras.

I. Porque no somos cualquiera: somos los escogidos de Jehová. Y ya no podemos ser niños: ya debemos comer comida fuerte.

IX. "Nunca decayeron sus misericordias" (Lamentaciones 3:22-23)

A. Jeremías lo escribió en un tiempo de gran dolor para el pueblo, cuando se los llevaron y los que quedaron no tenían alimento.

B. Aun en medio de la aflicción reconoce una verdad poderosa: las misericordias de Dios nunca se agotan.

C. ¿Cuántas veces has pensado que se agotan? Te ha engañado tu pensamiento.

D. "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos": Dios no nos trata según merecen nuestros pecados, sino conforme a su gracia.

E. ¿Alguna vez has dicho "nunca decayeron sus misericordias", o todos los días te estás quejando?

F. Cada día salen sus misericordias, y no las tomamos ni nos deleitamos en ellas, sino que llevamos un camino de quejas.

G. El amor y la compasión de Dios no disminuyen. El que las ha hecho cortas has sido tú, porque desactivaste la fe que conociste el día que te convertiste.

H. "Nuevas son cada mañana": cuando amanezcas, da gracias por el nuevo día. No te levantes quejándote ni peleando con la humanidad: el daño te lo haces tú.

I. "Grande es tu fidelidad": Dios cumple sus promesas y amanece fiel aun cuando nosotros le fallamos.

X. "Fíate de Jehová de todo tu corazón" (Proverbios 3:5-6)

A. Es una invitación a confiar plenamente: desechar lo que ya tenemos en el cerebro y sembrar las Escrituras, porque eso se convierte en fe.

B. Y si Dios nos hace pasar por pruebas, nos dará la fuerza para salir victoriosos.

C. ¿Y qué es salir victorioso? Que pudiste salir de lo que nunca pensaste que podrías. No que se resolvió como querías: que no saliste destruido.

D. Se sale con más fe, con más entusiasmo, y con un amor de Él que casi es como verlo cara a cara.

E. "No te apoyes en tu propia prudencia": nuestra comprensión es limitada, y lo que parece correcto a nuestros ojos no siempre es la voluntad de Dios.

F. "Reconócelo en todos tus caminos": incluye a Dios en cada área -familia, trabajo, ministerio, decisiones y planes-.

G. "Él enderezará tus veredas": los caminos están torcidos, y Dios los pone derechitos. Pero si no lo dejas, siempre vas a hacer tus propios pasos.

H. Cuando enfrentes decisiones difíciles, busca primero la dirección del Señor en oración y en su palabra: aunque no veas el camino completo, Dios sí lo ve.

XI. Aplicación

A. Cuando sienta ansiedad, ore; y suelte lo que oró, en vez de recogerlo otra vez.

B. Dé gracias antes de ver la respuesta, y acepte de antemano que el no también es respuesta.

C. No reparta su ansiedad: no busque un comité, porque le echa su carga a quien ya tiene la suya.

D. Viva un día a la vez: basta a cada día su propio mal.

E. Reactive la fe que conoció el día que se convirtió; porque el que hace cortas las misericordias es uno.

F. Y antes de cada decisión difícil, busque primero la dirección del Señor, aunque no vea el camino completo.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz