Antes de ir a la cruz, Jesús les deja a sus discípulos un regalo: su paz. No la paz del mundo, que depende del dinero, de la seguridad y de que todo salga bien, sino una paz profunda que permanece aun en los problemas, porque viene de confiar en Él. El mensaje une Juan 14:27 con Filipenses 4:6-7, Isaías 26:3, el Salmo 23:4 y el Salmo 29:11 para enseñar que la paz de Dios guarda el corazón y la mente como un soldado guarda una ciudad, que la confianza no elimina el valle pero quita el dominio del miedo, y que el mismo Dios que controla el universo es quien bendice a su pueblo con paz.
I. Jesús, cuando muere, nos deja paz; ¿y qué paz nos da sino la de Él?
A. Recordar el día en que nos convertimos.
1. Los años no llevan a olvidar; al contrario, ayudan a entender más.
2. Hay algo en lo que no nos place crecer: en ser como Jesús, que sirvió y lavó los pies a sus discípulos.
3. Si hoy eres como el día en que te convertiste -misma ira, misma contienda-, no ha pasado nada.
B. Cuando vamos conociendo a Dios, Él va moldeando nuestra vida.
1. "Mi paz os doy" es para mí: como tengo paz, puedo llevar mi existencia en paz.
2. Sin paz se vive en alboroto y en angustia, y se destrozan los nervios de los hijos.
II. La paz os dejo: un regalo antes de la cruz.
A. Alguien que va para la cruz habla de "mi paz".
1. Los discípulos estaban muertos del susto; ahí no había tiempo de presumir espiritualidad, solo pánico.
2. Jesús les regala lo que Él tiene, todavía sin la muerte; a nosotros se nos dio porque la sangre se derramó.
3. Esa oración ya estaba en el trono de Dios: cuando se escondieron a orar en Jerusalén, Jesús les llegó.
B. Jesús deja un regalo espiritual, y nos lo regala el día en que nos convertimos.
1. Aprovechemos ese regalo, en vez de vivir peleando y quejándonos.
2. Todo lo que debemos hacer, debe ser en paz; la paz te hace campeón de bienestar y de amor.
3. Si los discípulos hubiesen escuchado, no se habrían escondido; solo Juan se quedó.
III. No como el mundo la da.
A. La paz del mundo depende de circunstancias: dinero, seguridad, que todo salga bien.
1. Esa paz es liviana; la paz del Señor es en profundidad.
2. No depende del dinero ni de la ausencia de problemas: no es ausencia de problemas sino presencia de Dios.
3. Nadie puede resolverle los problemas a otro; lo que Dios quiere es que entiendas.
B. Si tuvieses paz, serías más feliz.
1. En la vida buscamos gloria; lo que debemos buscar es paz.
2. Hacerse a un lado y dejar pasar al que toca la bocina: eso es paz, y el día te irá bien.
3. Esa paz es interna, es en la soledad; no es lucharla, es creerla.
IV. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
A. Su paz guarda el interior aun en medio de las dificultades.
1. Turbarse es alterarse e inquietarse: el exceso de preocupación turba el corazón.
2. Jesús sabe que vendrán dificultades, pero invita a vivir sin miedo, confiando en Él.
B. La paz produce palabras dulces; el ladrido es fiera que destruye a los nuestros.
1. Cuando amas y todo se te estremece, ese es el momento de hacer el bien.
2. Una vida, una sola vida: confíen en mí y no vivan con temor.
V. Por nada estéis afanosos (Filipenses 4:6-7).
A. Pablo no dice que nunca habrá preocupación, sino que no debemos vivir dominados por ella.
1. No es excusa para la pereza: lo que hay que hacer, hay que hacerlo ya, y una salvación hay que resolverla.
2. Cuando la ansiedad llega -y llega-, Dios nos invita a llevarla a Él.
B. En toda oración y ruego, con acción de gracias: tres elementos.
1. Oración: hablar con Dios de manera constante.
2. Ruego: pedir ayuda específica cuando no se ve solución.
3. Acción de gracias: reconocer lo que Dios ya ha hecho.
C. La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará corazón y pensamientos.
1. No tiene explicación lógica: puede haber problemas alrededor, pero dentro hay descanso.
2. "Guardará" es un término militar: protege como un soldado protege una ciudad.
3. Esa paz la pagó Jesús con su vida; por eso se ora en su nombre, y la Deidad entera trabaja por nosotros.
VI. En completa paz (Isaías 26:3).
A. "Shalom, shalom": una paz plena, profunda y estable.
1. No es solo ausencia de problemas, sino bienestar y seguridad completa en Dios.
2. Cuando la mente se llena de temor y preocupaciones, la paz se debilita.
B. Lo que llega a la mente no es necesariamente verdad; hay que someterla y enfocarla en el Señor.
1. No es lo que aquel dijo: es lo que tú permites a la mente.
2. No se dejen quitar la paz; la clave de la paz es la confianza en quien sostiene nuestras vidas.
3. Job lo perdió todo y nadie lo cuidó; por eso dependemos de Dios, que sostiene nuestras vidas.
VII. Aunque ande en valle de sombra de muerte (Salmo 23:4).
A. El valle representa los momentos más oscuros: peligro, dolor, enfermedad, incertidumbre.
1. El salmista reconoce que los valles existen, y aun así dice: no temeré mal alguno.
2. La confianza en Dios no elimina el valle, pero quita el dominio del miedo.
3. El que batalla no tiene temores: sabe que la oración del justo obra eficazmente.
B. "Porque tú estarás conmigo": el centro del versículo es la presencia de Dios.
1. No dice que nos sacará del valle de inmediato, sino que estará con nosotros mientras caminamos.
2. La vara protege del peligro; el cayado guía y trae de vuelta a la oveja que se sale.
3. David no dice "si paso" sino "aunque ande": los valles son parte del camino, no el destino final.
VIII. Jehová bendecirá a su pueblo con paz (Salmo 29:11).
A. Jehová da poder a su pueblo para que pueda con todo lo que le toca en la vida.
1. Tras describir al Dios poderoso en la tormenta, el Salmo termina con el mismo Dios dando paz.
2. El Dios que controla el universo cuida y da paz a su pueblo; su poder es también protección.
B. Angustia: suéltala hoy.
1. Las noticias y las economías cambian, pero al justo siempre le llega el mismo pan.
2. Hemos llorado mucho, pero Jehová siempre ha estado, gigante, para fortalecernos.
IX. Santa Cena (Lucas 22:7-20).
A. En memoria de Él tomamos la Cena, y damos gracias porque nunca se nos ha quitado esta pasión.
1. Su sangre fue vertida; en su muerte llegó el Espíritu Santo, y Él se sentó a la diestra del Padre a rogar por nosotros.
2. Detrás de una cena tan profética estaba el sacrificio que ninguno merecíamos.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
