Mega Zoé
Estudio #1510Iglesia en las casas

Algo que No le Falta Nada

Vivir en santidad y atender la Palabra de Dios sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo Testamento2 PedroDomingo, 8 de junio de 202511 min lectura

A nuestra vida no le debe faltar nada. La vida es precisa y exacta, y los días son precisos y exactos; lo que no vemos preciso y exacto pasa sobre nuestra cabeza y se perdió la vida. Pedro nos deja plasmado un carácter cristiano redondeado, completo, al cual no le falta ninguna de sus partes: sobre el fundamento de la fe se añaden virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Si vives falto de esto, estás un tantito atrás, las manos no están llenas sino vacías, y no somos capaces de ser útiles para lo que existimos.

I. Nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).

A. Dios nunca hará una promesa que no se cumplirá.

1. Hay promesas que son en general, para todos; y hay promesas para quienes cumplen cierta medida de acuerdo con lo que Dios les pone en las manos para multiplicar. Dios multiplica en bendición eso que uno multiplica.

2. Vida eterna cuando partamos; si crees en el Señor Jesucristo, serás salvo, y se añade que la familia puede ser salva; paz el día en que nos convertimos, y gozo: todo son promesas.

3. Cuando uno viene al Señor descubre un sinfín de promesas. Y si lo leíste y se te olvidó, lo vuelves a tomar y toma vida otra vez, porque no es materia muerta, es materia viva; porque la vida es Cristo.

4. Él cumplirá todo lo que dijo, porque Él no puede mentir. Al que se le hace fácil sacar una mentira por la boca es al humano: se filtra algo que no era cierto, pero se acomodó en la conversación.

5. A veces usamos eso con una supuesta buena intención, pero lo que viene es lo que se ha maquinado. Dios es la verdad, y la verdad de Dios siempre es preciosa y grandísima.

B. Las promesas capacitan al creyente para huir de la corrupción.

1. La corrupción es el abuso de poder para obtener beneficios privados. Es lo que alguien te dice y tú participas de eso; está en cualquier esquina, en cualquier momento y en cualquier circunstancia, porque es para sorprendernos.

2. La corrupción es un arte de destrozarnos; y como a veces estamos un poquito idos, un poquito en la falta de buscar de Dios y de tener una vida santa, sabemos que ha de llegar.

3. Uno a uno, directamente, no se puede hacer nada: hace falta que la persona tenga la convicción, esa que lo haría un luchador y le haría entender cuánto se le falla a Dios. Porque toda corrupción es fallarle a Dios.

4. Tenemos muchas promesas para que no nos alcance la corrupción y para que el mal no nos toque, porque a Jesús le interesa que su cuerpo sea santo; y la iglesia es el cuerpo de Cristo.

5. Hay que luchar para que ni aun al niño le llegue. Mentir es pan con mantequilla; copiarse en el examen es pan con mantequilla; hoy jugamos con la nota, y se va centrando en el corazón lo que tomamos por liviano y lo que nos va a destruir.

6. En las palabrerías hay corrupción: se enreda una cosa, se acomoda la otra y se entrelaza; sale por la boca, llega a los oídos, del oído al cerebro y del cerebro a todo el sistema, hasta convertir en un sí algo que es un no.

II. Poniendo toda diligencia por esto mismo (2 Pedro 1:5): no es sembrar, es cultivar.

A. Cultivar es el proceso de cuidar y mantener la planta.

1. La semilla es una siembra, y esa es la maravilla de sembrar y cosechar. Pero cultivar es cuidar, sanar y librar a la planta de lo que le está haciendo daño, para que crezca y produzca.

2. Cuando levantas la hoja, debajo hay unas miniaturas de animalitos que llegan, chupan y desaparecen la hoja; eso va gastando el árbol y lo hace perecer, porque llega hasta las profundidades de las raíces.

3. Hay árboles que después vuelven, pero la calidad de la hoja dice que la calidad del fruto que va a salir ya está afectada. ¿Por qué? Porque no se le cultivó.

4. Lo que Dios nos ha puesto en la mano, si no lo cultivamos, se seca y se muere; y al no cultivarse, estamos en quiebra en vez de prosperar y dar fruto.

5. El mal genio se educa, el egoísmo se educa, la avaricia se educa: todo se educa en la vida, según vamos dominando lo que debemos tener si servimos a nuestro Señor Jesús.

6. Si quieres servir al mundo, tienes mañas del mundo y una que otra cosita aprendida en la iglesia; y las mañas arropan, porque son raíces: arropan, poseen y ahogan lo bueno. Por eso lo puro no se mezcla con lo impuro.

B. Dios no nos hace santos en contra de nuestra voluntad.

1. Ni lo hace sin involucrarnos. Si no nos involucramos, Dios tampoco lo va a hacer.

2. Dios quiere que te involucres en Él y digas: Él es mi Dios, Él perdona mi pecado, Él tiene predestinado para mí un futuro, Él quiere hacer su voluntad en mi vida.

3. Si tú lo quieres, Dios está dispuesto, y su mano es poderosa para hacer en nosotros lo que uno no se imagina. Pero tiene que existir el deseo, la decisión y la disciplina de nuestra parte.

4. ¿Y qué es ser dócil sino doblegar el lomo? El lomo es altivo; cuando se doblega, se humilla. Ese día comenzamos a ser personas completamente mansas para un Dios grande.

5. La iglesia no es venir a ver si me gusta o no me gusta: la iglesia es el lugar donde tú te purificas. Y para tener dones en el cielo hay que ser espléndido en la tierra.

III. Añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio (2 Pedro 1:5-6).

A. El fundamento es la fe, y la fe hay que enriquecerla.

1. Pedro escribe a cristianos que ya han ejercitado la fe; no les dice que provean fe, supone que ya la tienen. El mismo acto de venir al Señor ya es fe.

2. Lo que pasa es que no la usamos: vivimos siempre anunciando nuestra fuerza. Pero llegará el momento en que veas que hay cosas que con las fuerzas no las vas a lograr.

3. La fe es algo dentro de uno y tiene que fluir; y eres tú el que va a dejar que la fe salga. Mientras más la produces en acción, más va creciendo y más va obteniendo.

4. Hay quien enseñaba este pasaje así: a la fe, la virtud, que es el obrar bien; a la virtud, la valentía de David; a la valentía, el conocimiento de Salomón; al conocimiento, la paciencia de Job; a la paciencia, la piedad de Daniel; a la piedad, el afecto fraternal de Jonatán; y al afecto fraternal, el amor de Juan.

B. Virtud: excelencia moral y temple.

1. La virtud es un rasgo, una característica, un atributo o cualidad de un individuo. Puede significar la piedad y la bondad que deben estar en ti, esa excelencia moral.

2. Puede también significar temple: esa fortaleza y esa valentía. Ese temple espiritual frente a un mundo que es completamente hostil, porque las personas no pierden tiempo en ser hostiles.

3. Es la fortaleza de mantenerse por lo que es recto y la valentía de que nadie te haga temblar en la vida.

4. Cuando a alguien le sale una atención de adentro, innata, sin que nadie se la pida, esa es virtud que salió de él. No dejes que nadie te mate lo que tú tienes.

C. Conocimiento: el de la verdad espiritual.

1. En la tierra no somos carnales: debemos ser seres humanos espirituales. No es misticismo, ni elevarse en cosas raras, ni hacerse falta la túnica y un monte lejano.

2. Es ser un ser espiritual que sabe lo que dice, que sabe lo que no va a decir y que sabe cómo vivir; porque el que vive completamente en búsqueda se hace un ser espiritual.

3. El conocimiento destaca la importancia de estudiar la Palabra de Dios y obedecer sus sagrados preceptos. Tú te bañas todos los días: ¿por qué no leer la Biblia todos los días, si es más eficiente?

4. Por medio del conocimiento, experimentando de la Biblia, desarrollas una capacidad práctica de los detalles del cristianismo, hasta que hablar de los hombres y mujeres de las Escrituras se te haga natural.

5. Conocemos lo que está de moda, la canción que está de moda y los dichos que están de moda. ¿Por qué no conocer el área espiritual? Porque entonces serías un hombre y una mujer útil en esta tierra.

D. Dominio propio: Dios llama a cada cristiano a una vida de disciplina.

1. Disciplina en la oración, disciplina en leer la Palabra y disciplina en el empleo del tiempo.

2. Así que yo de esta manera corro, no como a la aventura; golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros yo mismo venga a ser eliminado (1 Corintios 9:26-27).

3. Ese era el temor de Pablo. ¿Y quién pensaría que a Pablo le podía surgir ese pensamiento? Pues sí, le surgía; y nosotros salimos por la puerta pensando que estamos salvos.

4. Y no era que se diera azotes, sino que se negaba a lo que lo iba a destruir. No vivamos por ahí tan galanes, hablando tantas cosas y riéndonos de tantas cosas.

IV. Al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor (2 Pedro 1:6-7).

A. Paciencia y piedad.

1. La paciencia es soportar pacientemente la persecución y toda adversidad. Se nos tiene que recordar constantemente que la vida cristiana es un reto que hay que afrontar con persistencia.

2. Por eso muchas personas se enfrían: les encanta venir a la iglesia y hablar del ministerio, pero afrontarlo con persistencia se les hace difícil, y no quieren.

3. La paciencia es el arte de soportar, de persistir frente a todo lo que parece ir en contra de nosotros.

4. La piedad es que nuestra vida refleje a Dios en el camino de la santidad completamente práctica. Debería haber en nuestra conducta una calidad sobrenatural de tal clase que los otros sepan que somos hijos del Padre celestial.

5. Eso se lo dejarás ver tú cuando demuestres tu piedad: el parecido de familia debería ser inconfundible.

B. Afecto fraternal y amor.

1. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:35). No es amar a algunos: es que nos amamos.

2. El amor a los hermanos lleva al amor hacia toda la humanidad; se puede regar en la casa, en el vecino y en la iglesia de Cristo, y puede tener seguimiento y crecimiento.

3. No es primordialmente cosa de las emociones, sino de la voluntad de amar. No es un entusiasmo: a veces pensamos que amamos a alguien porque nos ha favorecido, y después ni lo vuelves a mirar.

4. El amor es sufrido, todo lo sufre y todo lo soporta; el amor es someter el cuerpo. No es sentimental: es un mandamiento que debe ser obedecido.

5. ¿Cómo es tu amor? ¿A medias? Debes saber que eres incrédulo si no amas, porque el incrédulo no puede amar como lo manda la Biblia, pues no tiene la vida divina.

6. Y si has tenido problemas con alguna persona, eso es sencillo: uno sigue amando. Lo que sucede es que se rompe la relación; hay cosas que no se pueden, pero uno ama.

C. Estas siete gracias constituyen un carácter cristiano redondeado.

1. Virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor: algo que está completo, al que no le falta ninguna de sus partes. Por esta razón el título es Algo que no le falta nada.

2. Nos lo dejó plasmado nuestro querido Pedro, para que tú y yo tuviésemos el beneficio de que no falte nada de nuestra vida espiritual.

3. Cuando ya se tiene todo esto, te has convertido entonces en una persona espiritual. En tus manos está.

4. Yo te enseño, tú aprendes; tú te examinas, y tú eres el que trabaja contigo mismo cuando te presentas a Dios. El Espíritu Santo es el que hace la obra en nosotros; lo que tienes que buscar es que el Espíritu Santo esté en ti. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz