Mega Zoé
Estudio #1509Iglesia en las casas

Conocimiento De Nuestro Señor Jesucristo

Perseverar en la oración y vivir en santidad sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo Testamento2 PedroMiercoles, 4 de junio de 20257 min lectura

"Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia." Todo lo que necesitamos para la vida y para la piedad llega por un solo canal: conocer a Jesús. Y conocerlo no es asunto de religión ni de posición, porque nadie puede doblegarlo: lo que Él dice que no, es no. El estudio muestra que ese conocimiento forma un carácter firme que nadie hace tambalear, que enseña a orar -porque el único que puede llevar nuestra oración al Padre es el Hijo, que intercede a su diestra-, y que es el canal de la santidad, pues conocerle es vida eterna (Juan 17:3) y crecer en su conocimiento es crecer en santidad. Cierra con los cinco llamamientos que menciona Pedro y con las siete cosas preciosas de sus cartas.

I. Mirar nuestro ser interior.

A. El conocimiento es la posesión de múltiples datos interrelacionados dentro de tu ser.

1. Si estamos hablando de Jesús, tu rostro tendría que hacer una sonrisa.

2. Tú eres lo que has adquirido: por lo vivido, por lo conocido, por lo recibido de otros.

3. A mí me gusta ser lo que yo he adquirido de Dios.

B. El conocimiento se transmite: lo que uno reparte, esa persona lo reparte a otro.

1. Así se va estableciendo y nos va formando a lo que debe ser el Señor en nuestra vida.

2. Yo no presumo de lo que tengo: presumo de lo que duele y de lo que he vivido.

II. Conocer al Señor forma un fuerte carácter.

A. No de grosería ni de malcrianza ni de opinar de la gente: un fuerte carácter.

1. A lo que no me voy a reír, no me voy a reír; lo que no me voy a tragar, no me lo tragaré.

2. Quien llena su existencia del conocimiento de Cristo no tambalea ni piensa dos veces.

B. ¿Quién viene a deformar lo que hemos formado en la búsqueda de amar a Dios?

1. Viendo todo lo que Él ha hecho y de cuánto mal nos ha librado.

III. Mediante el conocimiento de aquel que nos llamó.

A. Por su gloria y su excelencia nos llamó, y eso nos plasma su conocimiento.

1. Satanás se le enfrentó para pelear con Él, y Él fue el vencedor.

2. ¿Quién venció la muerte? Él mismo. ¿Y quién lo doma?

B. Lo que Jesús dice que no, es no; y lo complicado es la terquedad.

1. Queremos doblegar a Jesús por ausencia de conocimiento.

2. Jesús no actúa como los padres y madres comunes de la tierra.

3. Lo que tú no quieres ver, Jesús ya lo vio.

C. Este camino no es doble: o pecas, o te santificas.

1. La predestinación y la elección son doctrina; hay que estudiarlas.

2. ¿Quién es el que se resiste: Jesús o el hombre?

IV. Cómo ser guardados de caída.

A. El que quiere sembrar algo casi siempre lo hace con un susurro.

1. Sin conocimiento de Dios, ese susurro es meramente engaño.

2. Las cosas son un sí o un no, no un "tal vez" ni un "quizás".

B. Lo que tú no sabes es orar por ti: quien lo hace es Jesús a la diestra del Padre.

1. Él le suplica al Padre y le ruega por ti.

2. Toda oración termina en el nombre de Jesús, porque solo Él la lleva al Padre.

3. Ninguna oración llega al Padre directamente.

C. No es la sangre de Dios: es la sangre de Cristo.

1. El Padre está en su trono; lo pagó Cristo, porque el Padre lo envió.

2. La sangre de Cristo no se puede contaminar ni con un puntito.

V. Todo lo que pertenece a la vida y a la piedad.

A. La piedad es esa devoción a lo santo, ese deseo de todo lo que es santo.

1. Nos ha sido dado por su divino poder, por su muerte.

2. No es "yo quiero predicar o imponer manos": tiene que ser dado por el que pagó el precio.

3. Aquí no es posición, ni pretender, ni ambición para demostrar.

B. Dependemos completamente de Jesús: el que lo hace todo es Él.

1. No pongamos a Jesús como débil.

2. Cuando tú le conoces, le temes y tienes miedo de fallarle.

3. Él está glorificado a la diestra del Padre: venció la muerte y nuestros pecados.

C. El orden es: primero vida, luego piedad.

1. El Evangelio es poder de Dios para salvarnos de la pena, del poder y de la contaminación del pecado.

2. Al convertirnos viene el Espíritu Santo, porque la sangre de Cristo está en el cuerpo.

3. Incluye la obra sumo sacerdotal de Cristo, el ministerio del Espíritu y las agencias angelicales.

VI. El poder para vivir una vida santa.

A. Proviene mediante el conocimiento de Aquel que nos llamó.

1. El día en que digas "voy a dejar esta miseria" vendrá liberación.

2. El que quiere escapar, escapa con uña y con diente.

B. Lo triste es engañar; Satanás se descubre rápido, pero el humano engaña con lágrimas.

C. Quien participa del pecado no ama a los suyos: se ama a esa maldad que lo pudre.

1. "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará": es ley.

2. Su divino poder es la fuente de la santidad, y el conocimiento es su canal.

VII. Conocerle es vida eterna (Juan 17:3).

A. Crecer en su conocimiento es crecer en santidad.

1. Mientras más lo conoces, más te santificas, porque sabes lo que Jesús dice.

2. El que lo conoce se arrepiente hasta de un pensamiento feo.

3. Si no lo conoces, no creces en santidad: eres igual que el mundo.

B. Cuanto mejor lleguemos a conocerle, tanto más nos asemejaremos a Él.

1. Quien tiene el conocimiento, al abrir la boca habla conforme al cielo.

2. Porque Jesús es manso y humilde de corazón.

3. El desconocimiento de Él es el grito de tus hechos; la vida entera delata.

VIII. Nuestro llamamiento, tema favorito de Pedro.

A. Pedro sí lo conoció: por eso pidió no ser crucificado como el Maestro.

1. Se castigaba a sí mismo por haberlo negado.

2. Un gallo lo gritó: no fue otro apóstol ni un sumo sacerdote.

3. Porque así es Jesús: Él se defiende solo, y por eso es suma autoridad.

B. Los llamamientos que menciona Pedro.

1. De las tinieblas a su luz maravillosa (1 Pedro 2:9).

2. A devolver bien por mal y bendición por maldición (1 Pedro 3:9).

3. A su gloria eterna (1 Pedro 5:10), y por su gloria y excelencia (2 Pedro 1:3).

C. Él nos llamó revelándonos las maravillas de su persona.

1. Saulo de Tarso fue llamado en el camino de Damasco cuando vio la gloria de Dios.

2. "Miré a su rostro y quedé para siempre perdido para todo lo que no fuese de Él."

3. Esto es conocerlo por completo, no a medias.

IX. Sus preciosas y grandísimas promesas.

A. Se calcula que hay al menos treinta mil promesas en la Biblia.

1. El camino de la vida está tan cubierto de ellas que no se da un paso sin pasar por una.

2. Así se vive: de gloria en gloria, no de ruina en ruina.

B. Las siete cosas preciosas que menciona Pedro.

1. La fe más preciosa que el oro (1:7) y la sangre de Cristo (1:19).

2. Cristo como piedra viva (2:4), como piedra angular (2:6) y de gran valor (2:7).

3. El espíritu manso y apacible (3:4) y las promesas de Dios (2 Pedro 1:4).

C. La ausencia de conocimiento nos hace desfallecer.

1. No nos hace capaces de ser hombres y mujeres de fe.

2. Conocerlo es lo que hace morir las pasiones que un día saldrán a la luz.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz