Dios nos manda a conquistar, no a temblar. Dos años después de salir de Egipto, un pueblo que había visto las diez plagas, el Mar Rojo abierto y las tablas escritas por la mano de Jehová envía doce príncipes a reconocer la tierra prometida. Vuelven con el fruto en las manos -uvas enormes, una tierra que fluye leche y miel- y con un informe de miedo: hay gigantes, no podemos, nos vemos como langostas. Solo Josué y Caleb creyeron. Por culpa de los otros diez, el pueblo dio vueltas treinta y ocho años en el desierto y casi setecientas mil personas murieron sin entrar a la promesa: ese es el fruto amargo de la incredulidad. El estudio recorre Números 13, Deuteronomio 1:22 y 29-33 y 2 Corintios 5:7, y enseña que las fortificaciones que nos parecen gigantes no están levantadas contra el cielo.
I. Un pueblo que había visto la gloria de Dios.
A. Hacía dos años que habían salido de Egipto y ya tenían los diez mandamientos.
1. Vieron la gloria de Jehová sobre Moisés y las tablas escritas por su mano.
2. Vieron las diez grandes plagas y el Mar Rojo abierto.
3. De Moisés se dijo que no habría otro líder como él, y no lo hubo.
B. Era un pueblo que no tenía por qué temerle a nada.
1. La promesa venía desde Abraham, Isaac, Jacob y las doce tribus.
2. Fueron ellos mismos quienes pidieron a Moisés tantear la tierra.
II. Dios nos manda a conquistar, no a temblar.
A. Se enferma el hijo y temblamos; hay un aprieto económico y temblamos.
1. No tenemos la mira puesta en que lo que hacemos es conquistar.
2. Cantamos que el silencio de Jesús venció el temor, y carecemos de valentía.
B. No es parecer locos ni vivir de fantasía.
1. Es saber por dentro que tenemos a ese Dios poderoso a favor nuestro.
III. Cuidado con lo que otros siembran en ti.
A. Viene alguien, te cuenta algo y te hace temblar, sin saber ni lo que dice.
1. La intención puede ser envidia, odio, contienda o simple falta de fe.
2. Lo que mueve a esas personas no tiene por qué movérnoslo a nosotros.
B. Hay que ver las realidades de la vida, lucharlas y enfrentarlas, pero con la fe activa.
1. Es fácil decirle a otro que tenga fe; cuando toca a uno hay que demostrarlo.
2. Aun los que caminan con uno traen sus propias ideas antes que la dirección de Dios.
C. Sobre todas las cosas hay que orar.
1. Al que ora nadie lo hace temblar ni titubear.
2. Vivir en temor es no conocer todavía la dirección de Dios.
3. Si no oramos no hay dirección, y hablamos en duda: es una cadena.
IV. Los doce espías (Números 13:2-3).
A. Moisés designó a un príncipe de cada una de las doce tribus.
1. Entre ellos estaban Josué y Caleb: Caleb es "fiel", Josué es "Jehová es salvación".
2. Debían observarlo todo: el terreno, los frutos y si la gente era débil o fuerte.
B. Eran dos o tres millones de personas esperando el informe.
1. De ahí salía la decisión completa: esa palabra tenía mucho peso.
2. Volvieron asombrados: era la tierra que fluye leche y miel.
V. El fruto amargo de la incredulidad.
A. "Hay gigantes… nos vemos como langostas."
1. Se vieron como lo más pequeño e insignificante que podía haber.
2. El mismo pueblo a quien Dios abrió el Mar Rojo.
B. En cositas pequeñas dudamos: "ya van treinta días y Dios no contesta".
1. A veces pasan años, porque no era el tiempo.
C. Treinta y ocho años dando vueltas por el desierto.
1. De los doce, solo dos creyeron y trataron de callar a los otros diez.
2. Murieron todos los mayores de veinte años sin ver la promesa.
VI. Moisés se lo recuerda (Deuteronomio 1:22, 29-33).
A. "No temáis ni tengáis miedo de ellos: Jehová vuestro Dios peleará por vosotros."
1. Iba delante con nube de día y fuego de noche.
2. Les mandaba maná, y codornices cuando se cansaron del maná.
3. "Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios."
B. Frente a nuestros propios gigantes también nos vemos como langostas.
1. No sentimos que detrás está el Dios todopoderoso, ante quien se ven pequeñitos.
VII. Andar por fe y no por vista (2 Corintios 5:7).
A. Dios ya había visto la tierra: era absurdo buscar tanta confirmación.
1. Nosotros también pedimos una confirmación más para entonces creer.
B. El hombre da más crédito a sus ideas y a los informes ajenos que a la revelación de Dios.
1. Por eso llega la ruina: por caminar por vista y no por fe.
2. Nos encanta lo que parece seguro y lo que no da temor.
VIII. El informe debía atraer ánimo.
A. Eran príncipes de prestigio, y aun así reaccionaron como incrédulos.
1. Hay que cuidar lo que pensamos, lo que decimos y lo que nos llega a la mente.
B. Las oraciones de Moisés iban acompañadas de las promesas.
1. Las promesas nos animan a orar, y sin oración no las recibimos.
2. Para cada promesa hay instrucciones, y la guía está en la oración.
3. No se compare con nadie: eso quita la fe.
C. En vez de confirmar, le dañaron la mente al pueblo entero.
1. Nuestro informe también debe atraer ánimo, pero nos encantan las tragedias.
2. De un año con once meses buenos, uno recuerda el mes malo.
IX. Los gigantes y las fortificaciones.
A. No pudieron negar el fruto, pero se quejaron de los gigantes: esa es la duda.
1. Cuarenta días murmurando el mismo tema, convenciéndose unos a otros.
2. Se fortalecieron en sus dudas y no en su fe.
B. Los gigantes podían ser más fuertes que ellos, pero más fuertes que Dios, no.
1. Como David frente a Goliat, que no dudó ni un momento.
2. Somos débiles, pero Dios no lo es.
C. Las ciudades estaban fortificadas contra ellos, pero no contra el cielo.
1. Para el cielo no hay ninguna fortificación.
2. En su incredulidad decían que Dios no podía mantener su palabra.
3. Con nuestros temores hacemos pequeñito al Dios grande delante del enemigo.
X. Ser como Josué y Caleb.
A. "Subamos luego y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos."
1. Hagamos callar la duda; no le demos lugar.
2. Si algunos quieren vivir en incredulidad, que la vivan ellos.
B. Cuando no se cree, se perece.
1. Murieron en el desierto, no en Egipto y no en la tierra prometida.
2. También nosotros morimos en el desierto por nuestra incredulidad.
C. Grande es Dios, no son los gigantes.
1. Tú crees y obtienes la bendición.
2. Que nunca nos sintamos como langostas delante de nuestros problemas.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
