Exhaló el espíritu (empujó fuera de su cuerpo el espíritu). La vida no le fue arrebatada a la fuerza, sino que de buena gana la dejó, encomendando su espíritu al Padre de los espíritus. Murió en buena vejez, anciano y lleno de años; así se lo había prometido Dios. Su muerte fue como descargarse del peso de su edad. Fue también la corona de gloria de su vejez. No vivió hasta que el mundo estuviese cansado de él, "sino hasta que él estuvo cansado del mundo", había tenido bastante de él y no deseaba más.
Y fue unido a su pueblo.
Su cuerpo fue unido a la congregación de los muertos y "su alma" a la congregación de bendecidos por Dios".
"La muerte nos une a nuestro pueblo."
Y alegría para Abraham, lo enterraron sus hijos Isaac e Ismael.
Fue la última muestra de respeto a "su buen padre".
(Deuteronomio 5:16) Mandamiento de Dios; Honra a tu padre y a tu madre.
Lo ha mandado Dios.
Estimarlos a través de la obediencia, el respeto, la admiración y la retribución = recompensa.
Longevidad, duración de la vida.
La edad máxima que podrían alcanzar los seres humanos en condiciones óptimas.
La longevidad comienza desde niño.
Que alcanza una edad muy avanzada.
(Deuteronomio 34:7) Moisés vivió hasta una edad muy avanzada, pues tenía 120 años, lo cual su vida quedó así distribuida en tres grupos de cuarenta años: los primeros cuarenta años los pasó como un príncipe en la corte de Faraón; los segundos cuarenta años los vivió en el solitario oficio de un pobre pastor de Madián; y los últimos cuarenta años los vivió como un rey en Jesurún, con mucho honor y poder, pero también con gran responsabilidad, con pesada "fatiga" (falta de fuerza al poder descansar) y continuos disgustos.
Vivió hasta una ancianidad muy bien llevada, pues "sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor (fuerza, energía).
(Josué 14:9-10) La promesa que Dios le había hecho, por medio de Moisés, de que poseería este monte.
(9) Este era, precisamente el lugar del que más que de ningún otro sitio de Canaán, habían "tomado los espías" (él estaba con ellos) materia para su informe, pues fue aquí donde se encontraron con los hijos de Anac (Números 13:22) cuya vista tanto espantó a los otros espías (Números 13:33).
(Josué 14:11) Podemos suponer que Caleb, al observar el énfasis que ellos ponían en la dificultad de conquistar Hebrón, cuya guarnición era de gigantes deseó valientemente que esa ciudad, consideraba por ellos invencibles, le fuese asignada a él por heredad, como si dijese: "Yo me encargaré de ella y si no puedo conquistarla para que sea mi heredad, me quedaré sin herencia".
Escogió este lugar solamente porque era el más difícil de conquistar.
Y para mostrar que su ánimo no había decaído más que su cuerpo cuarenta años después se adhiere a la elección que había hecho entonces y conserva todavía el mismo estado de ánimo.
(1 Crónicas 29:28) Tenemos aquí la puesta del sol de David, la salida de aquel gran hombre del escenario de la vida presente.
El historiador Sagrado lo lleva al fin de sus días, lo dejó dormido y corre las cortinas del dormitorio.
"Murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria."
Honrado por Dios y por los hombres.
Había sido hombre de guerra desde su juventud, pero fue preservado a través "de todos los peligros" de la vida militar, vivió hasta una buena vejez (unos setenta años) aún cuan difícil fue en tantas guerras como ninguno y obtuvo la nación.
Murió en paz, en su lecho, lecho de honor.
(Job 12:12) Afirma la inescrutable sabiduría y el poder irresistible de Dios.
Es cierto que la "edad", con la "experiencia", presta sabiduría a muchos; pero con la edad se pierden las fuerzas, mientras que Dios tiene, en grado infinito, "la sabiduría y el poder (13): sabiduría para planear Sus designios y poder para llevar a cabo lo que ha planeado.
(Isaías 46:4) Hasta las canas, desde que necesitaron de nodriza, por su debilidad infantil, hasta que necesiten de toda clase de apoyo', por "su debilidad senil".
Israel se estaba volviendo ahora viejo; "sus pecados", más que sus castigos "le habían hecho envejecer prematuramente".
Pero Jehová es todavía su Dios y los llevará en los mismos brazos eternos que los llevaron en tiempo de Moisés. (Deuteronomio 33:27) El eterno Dios es tu refugio y debajo están los brazos eternos.
Con alas de águila los iba a llevar ahora desde Babilonia, como los llevó antaño (antigüedad) cuando los sacó de Egipto.
Y la promesa hecha aquí al envejecido Israel, es aplicable también a todo anciano israelita, ya que sea según la carne o según el espíritu.
Nosotros cambiamos, pero Dios es siempre el mismo y Sus brazos omnipotentes tienen siempre las mismas fuerzas. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
He Envejecido
Génesis 25:8
“Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo.”
Abraham murió en buena vejez, anciano y lleno de años, como Dios se lo había prometido: la vida no le fue arrebatada, sino que la dejó de buena gana, encomendando su espíritu al Padre. Su muerte fue la corona de gloria de su vejez. Estos son los puntos para la semana.
- Abraham no vivió hasta que el mundo se cansó de él, sino hasta que él se cansó del mundo. Su cuerpo fue unido a los muertos y su alma a la congregación de los bendecidos por Dios.
- Sus hijos Isaac e Ismael lo enterraron, última muestra de respeto a su buen padre. Honrar padre y madre lo ha mandado Dios: estimarlos con obediencia, respeto, admiración y recompensa.
- Moisés vivió ciento veinte años: cuarenta como príncipe en la corte de Faraón, cuarenta como pobre pastor en Madián y cuarenta como rey en Jesurún, con honor y pesada fatiga. Sus ojos nunca se oscurecieron.
- Caleb, cuarenta años después, pidió el monte de Hebrón, la ciudad de gigantes que espantó a los otros espías. La escogió por ser la más difícil: su ánimo no había decaído más que su cuerpo.
- David, hombre de guerra desde su juventud, fue preservado en todos los peligros y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria, en paz en su lecho, honrado por Dios y por los hombres.
- La edad con la experiencia presta sabiduría a muchos, pero con la edad se pierden las fuerzas. Solo Dios tiene en grado infinito la sabiduría para planear y el poder para cumplir lo que planeó.
- Dios promete llevar a los Suyos hasta las canas, desde la debilidad de niño hasta la de viejo, en los mismos brazos eternos. Nosotros cambiamos, pero Él es siempre el mismo, y Sus brazos tienen las mismas fuerzas.
Esta semana busca a tu padre, a tu madre o a un anciano de tu familia y hónralo con un gesto concreto de respeto.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Abraham con Canas Blancas
Génesis 25:8
Para leer en voz alta con los niños
“Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Abraham vivió muchísimos años, llegó a viejito y se fue a estar con Dios. Imagina a Abraham con su pelo y su barba blancos: Dios lo cuidó toda la vida, como le había prometido.
- Cuando Abraham murió, sus hijos Isaac e Ismael lo enterraron juntos. Fue la última manera de decirle a su papá: te respetamos.
- Dios manda: «Honra a tu padre y a tu madre». Los honras cuando los obedeces, los respetas y les das las gracias. Y eso empieza desde niño, no cuando seas grande.
- Moisés vivió 120 años, ¡y todavía veía bien y tenía fuerzas! Fue príncipe, pastor de ovejas y guía de todo un pueblo.
- Caleb ya era viejo cuando pidió la montaña donde vivían gigantes, la más difícil de todas. Su cuerpo tenía años, pero su valor seguía igual de fuerte.
- Los viejitos saben mucho porque han vivido mucho, pero se les acaban las fuerzas. Dios nunca se cansa: lo sabe todo y lo puede todo.
- Dios te carga desde bebé y te va a cargar hasta que tengas canas. Tú cambias y creces, pero Dios es siempre el mismo.
¿A qué persona mayor de tu familia te gustaría honrar?
Esta semana hazle un dibujo o una tarjeta y dáselo con un abrazo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
