Mega Zoé
Estudio #1444Iglesia en las casas

Y Todo lo que Hace, Prosperará

Este estudio enseña a atender la Palabra de Dios y servir fielmente al Señor.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

El hombre que está separado del pecado y unido a las Escrituras tiene todas las cualidades de un árbol "fuerte" y fructuoso. Es plantado junto a los medios de gracia, llamados aquí "corrientes de aguas"; de aquí saca la justa provisión abundante de fuerza y vigor, pero de forma secreta, oculto a las miradas de la gente.

Un árbol plantado.

"Toda planta que no ha plantado Mi Padre Celestial, será desgarrada" (despegado, extraer de raíz, expulsar o alejar de su lugar de origen).

Está plantado junto a corrientes de aguas y tiene una fuente inagotable de nutrición.

Junto a corrientes de agua.

De modo, incluso que, si falla una corriente, hay otra disponible.

Los ríos del perdón y los ríos de gracia, los ríos de promesa y los ríos de la comunión con Cristo, son fuentes de provisiones que no fallan nunca.

Será como árbol fructífero y floreciente, pues las bendiciones divinas producen efectos reales.

El justo es plantado por la gracia de Dios; por naturaleza, todos somos olivos silvestres y continuamos siéndolos hasta que somos injertados por un poder de arriba celestial.

Nunca crece por sí mismo un buen árbol; es plantío de Jehová, para ser árbol de justicia y en ello ha de ser glorificado Dios (Isaías 61:3).

Todo lo que Cristo hace por nosotros es para que seamos pueblo de Dios y le rindamos alabanza y servicio como árboles vivos de hoja perenne y siempre con frescura primaveral; con esto, Dios es glorificado en Sus santos.

Es plantado junto a los medios de gracia, llamados aquí corrientes de agua; "de aquí saca la justa provisión abundante de fuerza y vigor (energía), pero de forma secreta, oculta a las miradas de la gente".

Y su hoja no cae.

Su follaje (espesura, frondosidad, verdor) no se marchita, sino que son de hoja perenne (eterno).

En cuanto a los que muestran solamente las hojas de profesión cristiana, sin fruto alguno, las hojas mismas al fin se marchitarán y caerán; pero si la Palabra de Dios gobierna en el corazón y la profesión lo ejerce, profesa, mi ocupación se conservará para siempre, verde y fresca.

Que da su fruto a su tiempo.

El hombre que se deleita en la Palabra de Dios recibe las instrucciones de ella, dispone de paciencia en la hora del sufrimiento, fe en la prueba y gozo santo en la hora de la prosperidad.

"El dar frutos es una calidad esencial del hombre que posee gracia y su fruto será en sazón". C.H.S.

Da su fruto en su tiempo; manifiesta las gracias del Espíritu, sus palabras y sus hechos siempre son a tiempo y apropiadamente.

Los impíos tienen sus días marcados, sus ocasiones, sus obras y sus lugares determinados a los cuales se adhieren (apegan) estrechamente; de modo que, si su vecino muriera de hambre, no por ello se apartarían de su costumbre, nada les importa.

Pero el hombre bienaventurado, siendo libre en todos los momentos, en todos los lugares, para todas las obras y para todas las personas, acuden a servir y ayudar siempre que haya una necesidad.

Y su hoja no cae.

"Describe antes el fruto de la hoja y por ello se intima (profundo, interno) al que profesa la palabra de doctrina que dé primero los frutos de vida, si no quiere ese fruto se marchita porque Cristo maldijo la higuera que no daba fruto". Lutero

Su hoja no cae: su vida espiritual no está sujeta a cambios cíclicos (regresa a un estado, al finalizar, comienzan de nuevo); más bien está caracterizado por una renovación interior y continua.

(Moody) Expresó: "todos los árboles del Señor son de hoja perenne".

Esta clase de hombre prosperará en todo lo que hace.

La razón, por supuesto, es que él está viviendo en comunión con el Señor y todo su servicio está dirigido por el Espíritu Santo.

La única manera de ser eficaz y tener éxito en la vida cristiana es ser dirigido por el Espíritu de Dios.

¡La actividad dirigida por uno mismo es una gran pérdida de tiempo, dinero y fuerzas! Amén.

Y todo lo que hace prosperará.

(Salmos 73:2-26) Así como hay una maldición envuelta en la prosperidad del malvado, hay también una bendición escondida en las cruces, pérdidas y aflicciones del justo.

"Las pruebas, tribulaciones del santo pertenecen a la administración divina y por medio de ellas se crece y da fruto en abundancia". C.H.S.

La prosperidad externa, si sigue el hecho de andar con Dios, es muy dulce; como el cero que cuando sigue al cero aumenta de valor del número, aunque él mismo, en sí, no es nada. John Trapp. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz