El hombre que está separado del pecado y unido a las Escrituras tiene todas las cualidades de un árbol "fuerte" y fructuoso. Es plantado junto a los medios de gracia, llamados aquí "corrientes de aguas"; de aquí saca la justa provisión abundante de fuerza y vigor, pero de forma secreta, oculto a las miradas de la gente.
Un árbol plantado.
"Toda planta que no ha plantado Mi Padre Celestial, será desgarrada" (despegado, extraer de raíz, expulsar o alejar de su lugar de origen).
Está plantado junto a corrientes de aguas y tiene una fuente inagotable de nutrición.
Junto a corrientes de agua.
De modo, incluso que, si falla una corriente, hay otra disponible.
Los ríos del perdón y los ríos de gracia, los ríos de promesa y los ríos de la comunión con Cristo, son fuentes de provisiones que no fallan nunca.
Será como árbol fructífero y floreciente, pues las bendiciones divinas producen efectos reales.
El justo es plantado por la gracia de Dios; por naturaleza, todos somos olivos silvestres y continuamos siéndolos hasta que somos injertados por un poder de arriba celestial.
Nunca crece por sí mismo un buen árbol; es plantío de Jehová, para ser árbol de justicia y en ello ha de ser glorificado Dios (Isaías 61:3).
Todo lo que Cristo hace por nosotros es para que seamos pueblo de Dios y le rindamos alabanza y servicio como árboles vivos de hoja perenne y siempre con frescura primaveral; con esto, Dios es glorificado en Sus santos.
Es plantado junto a los medios de gracia, llamados aquí corrientes de agua; "de aquí saca la justa provisión abundante de fuerza y vigor (energía), pero de forma secreta, oculta a las miradas de la gente".
Y su hoja no cae.
Su follaje (espesura, frondosidad, verdor) no se marchita, sino que son de hoja perenne (eterno).
En cuanto a los que muestran solamente las hojas de profesión cristiana, sin fruto alguno, las hojas mismas al fin se marchitarán y caerán; pero si la Palabra de Dios gobierna en el corazón y la profesión lo ejerce, profesa, mi ocupación se conservará para siempre, verde y fresca.
Que da su fruto a su tiempo.
El hombre que se deleita en la Palabra de Dios recibe las instrucciones de ella, dispone de paciencia en la hora del sufrimiento, fe en la prueba y gozo santo en la hora de la prosperidad.
"El dar frutos es una calidad esencial del hombre que posee gracia y su fruto será en sazón". C.H.S.
Da su fruto en su tiempo; manifiesta las gracias del Espíritu, sus palabras y sus hechos siempre son a tiempo y apropiadamente.
Los impíos tienen sus días marcados, sus ocasiones, sus obras y sus lugares determinados a los cuales se adhieren (apegan) estrechamente; de modo que, si su vecino muriera de hambre, no por ello se apartarían de su costumbre, nada les importa.
Pero el hombre bienaventurado, siendo libre en todos los momentos, en todos los lugares, para todas las obras y para todas las personas, acuden a servir y ayudar siempre que haya una necesidad.
Y su hoja no cae.
"Describe antes el fruto de la hoja y por ello se intima (profundo, interno) al que profesa la palabra de doctrina que dé primero los frutos de vida, si no quiere ese fruto se marchita porque Cristo maldijo la higuera que no daba fruto". Lutero
Su hoja no cae: su vida espiritual no está sujeta a cambios cíclicos (regresa a un estado, al finalizar, comienzan de nuevo); más bien está caracterizado por una renovación interior y continua.
(Moody) Expresó: "todos los árboles del Señor son de hoja perenne".
Esta clase de hombre prosperará en todo lo que hace.
La razón, por supuesto, es que él está viviendo en comunión con el Señor y todo su servicio está dirigido por el Espíritu Santo.
La única manera de ser eficaz y tener éxito en la vida cristiana es ser dirigido por el Espíritu de Dios.
¡La actividad dirigida por uno mismo es una gran pérdida de tiempo, dinero y fuerzas! Amén.
Y todo lo que hace prosperará.
(Salmos 73:2-26) Así como hay una maldición envuelta en la prosperidad del malvado, hay también una bendición escondida en las cruces, pérdidas y aflicciones del justo.
"Las pruebas, tribulaciones del santo pertenecen a la administración divina y por medio de ellas se crece y da fruto en abundancia". C.H.S.
La prosperidad externa, si sigue el hecho de andar con Dios, es muy dulce; como el cero que cuando sigue al cero aumenta de valor del número, aunque él mismo, en sí, no es nada. John Trapp. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Y Todo lo que Hace, Prosperará
Salmos 1:3
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
El hombre separado del pecado y unido a las Escrituras tiene todas las cualidades de un árbol fuerte y fructuoso. Está plantado junto a las corrientes de agua de la gracia, y de ahí saca fuerza y vigor en secreto, oculto a las miradas de la gente. Estos son los puntos para la semana.
- Nunca crece por sí mismo un buen árbol. Por naturaleza todos somos olivos silvestres hasta que somos injertados por un poder de arriba; el justo es plantío de Jehová para que Dios sea glorificado.
- Está plantado junto a corrientes de aguas: los ríos del perdón, de la gracia, de la promesa y de la comunión con Cristo. Si falla una corriente, hay otra; esas fuentes no fallan nunca.
- Da su fruto en su tiempo: paciencia en el sufrimiento, fe en la prueba y gozo santo en la prosperidad. Sus palabras y sus hechos llegan a tiempo y apropiadamente.
- Los impíos se aferran a sus costumbres aunque el vecino muera de hambre. El hombre bienaventurado es libre para acudir a servir y ayudar siempre que haya una necesidad.
- Su hoja no cae. El que muestra solo hojas de profesión cristiana, sin fruto, al fin se marchitará; pero si la Palabra gobierna el corazón, la vida se conserva verde y fresca.
- Prospera en todo lo que hace porque vive en comunión con el Señor y es dirigido por el Espíritu Santo. La actividad dirigida por uno mismo es una gran pérdida de tiempo, dinero y fuerzas.
- Así como hay una maldición envuelta en la prosperidad del malvado, hay una bendición escondida en las cruces, pérdidas y aflicciones del justo: por medio de ellas crece y da fruto.
Busca esta semana a alguien que tenga una necesidad y acude a ayudarle, aunque te saque de tu costumbre: que tu fruto llegue a su tiempo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Hojas Verdes Todo el Año
Salmos 1:3
Para leer en voz alta con los niños
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: quien ama la Palabra de Dios es como un árbol sembrado junto a un río, que siempre tiene agua, da frutos y no se seca. Imagínate un árbol con hojas verdes todo el año, aun cuando los demás árboles se quedan pelados.
- Un buen árbol no se siembra solo. Dios es quien nos planta y nos cuida para que crezcamos fuertes y le demos gloria a Él.
- El árbol toma agua del río por las raíces, donde nadie lo ve. Tú tomas fuerza de Dios cuando oras y lees Su Palabra, aunque nadie te esté mirando.
- Los frutos del árbol de Dios son cosas como la paciencia cuando algo duele, la confianza cuando hay problemas y la alegría cuando todo va bien.
- Un buen árbol da su fruto cuando hace falta. Si alguien necesita ayuda, no esperes a que te lo pidan: acude y ayuda.
- Cuidado: hay árboles con muchas hojas y ningún fruto. Hay quien dice que es de Dios pero no lo vive, y esas hojas al final se secan.
- Aun las cosas difíciles, como perder algo o estar triste, Dios las usa para que el árbol crezca más fuerte y dé más fruto.
¿Qué fruto bueno puede ver tu familia en ti?
Esta semana busca a alguien que necesite ayuda en casa o en la escuela, y ayúdalo sin que te lo pidan.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
