Pero uno de sus servidores, que estaría enterado, por Naamán y por otros de los portentosos (prodigioso, milagroso, maravilloso), de las obras de Eliseo, concluye que tiene que ser él quien le hace saber las cosas al rey de Israel.
Los secretos del corazón.
El corazón de los hombres es escudriñado por Dios.
Yo no quisiera nunca tener un secreto que fuera para hacer daño a una persona, institución, al país, ni al mundo entero.
Los secretos del hombre son leídos por Dios.
(Mateo 12:25) Aquí Jesús establece un principio general: todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, (causar un grave daño, dejándole en ruinas o en pedazos y tirando mucho de lo que "estaba en pie en toda sociedad, la ruina común es la consecuencia de mutuas disensiones (riña, disputa, desacuerdo) y luchas (pelea, enfrentamientos).
La "división conduce" a la desolación (vacío, ruina, aflicción, angustia, dolor); si nos enfrentamos, si altercamos unos con otros, "somos presa fácil de un enemigo común" (rival, opuesto = se extiende a varios, compartir dos o más).
Tanto las naciones como las iglesias saben bien esto a costa de "tristes experiencias".
(Mateo 22:18) Jesús conociendo la malicia de ellos (picardía, maldad, perversidad).
Hay que descubrir la maldad que vive en algunos, pero Jesús conocía la malicia de ellos.
Una tentación conocida está ya medio vencida, pues el mayor peligro de las trampas, como de las "serpientes" es que se oculten bajo la "verde hierba".
Les dijo" ¿Por qué me tentáis, hipócritas? (que finge ser o sentir lo contrario).
Por densa que sea la máscara que el hipócrita se pone sobre el rostro, Jesús la atraviesa con su mirada.
No hay quien le engañe a Él, como se nos engaña a nosotros, con adulaciones y falsas apariencias.
Quienes traten de engañar a Jesús, han de percatarse algún día de que sus ojos son "demasiado penetrantes" como para no descubrir el engaño y "demasiado puros como para no odiarlo".
(Marcos 2:8) Quien así penetraba en los pensamientos, de cierto podía perdonar pecados.
Pero para que un milagro oculto quede demostrado por otro manifiesto, "prueba Su poder de perdonar", mediante el poder de sanar, al ser esto último más fácil que lo otro.
(Lucas 6:8) "Jesús en la sinagoga, aquel día, se puso a enseñar."
Seamos como Jesús: Hacía uso de todas las oportunidades que se le presentaban para enseñar, no solo a sus discípulos, sino también a la multitud.
Entre los oyentes, siempre solían estar algunos de los que solo buscaban alguna oportunidad para criticar contra Él o acusarle ante las autoridades.
No eran mansos, querían apresarle "por si se ponía a sanar en sábado, a fin de hallar de qué acusarle".
Jesús no se avergonzaba ni se intimidaba, ni los tomaba en cuenta; Su amor era hacer todo lo que pudiese para cumplir el poco tiempo que tenía aquí en la tierra: ¿Y tú te das de prisa para el poco tiempo que tienes en la tierra? ¿Lo que eres es lo que haces?
Pues el grito de tu vida es el que lo dice todo.
Jesús seguía adelante con sus obras de misericordia.
Le dijo al hombre: "Levántate" y ponte en medio y así puso a prueba la fe y la valentía del hombre.
(Lucas 11:17-18) Una casa dividida contra sí misma, cae.
Que un ser tan astuto como Satanás jamás podría llegar a firmar un pacto que condujese directamente a la ruina de su propio imperio.
Jesús conocía los pensamientos de ellos, aun cuando trataban de ocultarlos y viene a decirles: cualquiera empresa pública de un reino ni la empresa privada de una casa o familia: cualquiera de las dos que esté dividida "contra sí misma, caerá y será arruinada completamente".
Por tanto, si Satanás entra en un pacto que tiende a que "su poder sobre los hombres se acabe, él mismo está acelerando su propia ruina.
(Juan 2:25) Pues Él sabía lo que había en el hombre.
Yo puedo ser engañada; Él no puede ser engañado.
Con Su omnisciencia penetraba en lo más profundo del corazón y conocía los pensamientos y las intenciones.
¡Cuán apto es Cristo para ser el Salvador y Médico de los hombres, puesto que tiene tal conocimiento del estado, del caso, de las buenas y las malas disposiciones de sus criaturas!
¡Conoce perfectamente lo que hay dentro de cada uno!
¡Y cuán apto es también para ser Juez de los hombres!
Viene el Señor a Su templo y nadie se llegó a Él, sino un grupo de gente simple y débil, tales de quienes no puede esperar mucho crédito, ni en quienes puede depositar Su confianza.
¿Dime tú qué testimonio podían dar de Cristo tales hombres?
Una persona que no ha nacido de nuevo podrá emitir algún juicio correcto, pero será incapaz de cambiar su mentalidad hasta el punto "de ver" con claridad el "reino de Dios": la iniciativa salvadora de Dios en Cristo. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
