Dios da abundancia a Su pueblo; provisión (abastecer) para el pueblo (15). Le dio pan del cielo en su hambre y en su sed les sacaste agua de la peña; y para mantenerles en alto el corazón, la promesa de que entrarían a poseer la tierra de Canaán. Comida y bebida durante todo el viaje y una buena tierra. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; y enviaste Tu buen Espíritu para enseñarles; Su pueblo era educado, alumnos, conocedores con el Espíritu Santo.
(Lucas 12:12) ¿Qué debo hacer en circunstancias (situación) de nuestras vidas?
Qué decir, hablar o contestar en la vida, pues el Espíritu bueno, para hacer en nosotros lo que necesitamos.
(11-12) Cuando nos acusen, cuando estemos en problemas, circunstancias no deseadas, difíciles y no saber qué hacer, pues vamos a aprender hoy.
(11) Cuando se te está atacando por Cristo.
Al mártir si Dios tiene el bien honrar con el martirio, será para su gloria.
Si no ha llegado nuestra hora, Él nos sacará adelante sin que suframos ningún daño.
Qué habéis de decir; para interrogarnos como suelen hacer los enemigos pues no habrá motivo para estar perplejos (confuso, incierto), "porque el Espíritu Santo os enseñará esa misma hora lo que se debe decir".
El Espíritu "de la verdad", de sabiduría y conocimiento nos sugerirá lo que hay que decir y el modo de decirlo, a fin de que nuestro testimonio sirva para honrar a Dios y de Su causa.
El Espíritu hará cuando haya corazones limpios, santificados y seres espirituales porque debe de vivir lleno del Espíritu Santo, porque eres una persona santificada, no carnal.
Y es una promesa general dada a todo el pueblo de Dios de que, si andan en el Espíritu, recibirán las palabras adecuadas que decir en los momentos críticos de la vida.
(Juan 14:26) Él os enseñará todas las cosas.
El Espíritu Santo les revelará más.
Él fue enviado por el Padre en "nombre" de Cristo en el día de Pentecostés.
El Espíritu vino en "nombre" de Cristo en el sentido de que vino a representar los "intereses" de Cristo; por los que Él se dio en la cruz, "sobre la tierra".
Él os enseñaría todas las cosas, dijo el Señor.
Lo hizo primero por medio del ministerio hablado de los apóstoles; luego, por la Palabra escrita de Dios que tenemos hoy.
El Espíritu Santo trae el recuerdo "todo lo que" el Salvador "ha enseñado".
En realidad, el Señor Jesús parece haber presentado en forma germinal (semilla, primero) toda la enseñanza escrita por los discípulos que es desarrollada en el resto del Nuevo Testamento por el Espíritu Santo.
(1 Corintios 2:13) El Apóstol Pablo afirma con claridad que, al comunicarnos estas verdades, los apóstoles "no" "emplearon "palabras" escogidas por ellos mismos ni palabras dictadas "por sabidurías humanas".
Emplearon las mismas palabras "que" les enseñó el Espíritu Santo usar.
Y por ello creemos que las palabras mismas de las Escrituras, tal como se encuentran en los autógrafos (firma) originales, eran las mismas palabras de Dios y la Biblia en su presente forma es totalmente como el Espíritu la ha revelado, porque el Espíritu es quien la cuida "hoy".
Acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pablo está diciendo que el proceso de inspiración involucra la comunicación de verdad divina con palabras especialmente escogidas para este propósito por el Espíritu Santo.
Presentando verdades espirituales con palabras espirituales.
(1 Juan 2:26-27) Estos creyentes tiernos, jóvenes en el Señor, sobre los falsos maestros como advertencia.
No teme acerca del resultado final cuando recuerda que sus lectores habían recibido "la unción" de parte del Señor.
La unción es el Espíritu Santo, y aquí aprendemos que "permanece en vosotros".
Significa que el cristiano no necesita ninguna enseñanza aparte de la que se halla en la Palabra sobre la verdad de Dios.
(Efesios 4:11) Hay necesidad de enseñar la Palabra en predicación.
Algunos tienen necesidad de tener verdades adicionales, pero dice Juan aquí que no se necesitan verdades adicionales.
Con la Palabra de Dios en nuestras manos y el Espíritu de Dios en nuestro corazón, tenemos todo lo necesario para instrucción en la verdad de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Tu Buen Espíritu
Nehemías 9:20
“Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.”
Dios sustentó a su pueblo cuarenta años en el desierto con pan del cielo, agua de la peña y su buen Espíritu para enseñarles. Ese mismo Espíritu nos enseña hoy qué hacer y qué decir en las circunstancias de la vida. Estos son los puntos para la semana.
- Dios da abundancia a su pueblo: pan del cielo en su hambre, agua de la peña en su sed y la promesa de la tierra para mantenerles el corazón en alto. Y les dio su Espíritu para educarlos.
- Cuando nos acusen o estemos en problemas y no sepamos qué decir, no hay motivo para estar perplejos: el Espíritu Santo nos enseñará en esa misma hora lo que se debe decir.
- El Espíritu obra donde hay corazones limpios y santificados, no carnales. Es una promesa para todo el pueblo de Dios: si andan en el Espíritu, recibirán las palabras adecuadas en los momentos críticos.
- El Espíritu fue enviado en nombre de Cristo para enseñarnos todas las cosas y recordarnos todo lo que el Salvador enseñó, primero por los apóstoles y luego por la Palabra escrita.
- Los apóstoles no usaron palabras escogidas por ellos ni dictadas por sabiduría humana, sino las que el Espíritu les enseñó. Por eso creemos que las Escrituras son las mismas palabras de Dios.
- La unción es el Espíritu Santo, y permanece en nosotros. Con la Palabra de Dios en las manos y el Espíritu de Dios en el corazón, tenemos todo lo necesario para instruirnos en la verdad.
Antes de cada conversación difícil esta semana, pídele al Espíritu Santo en silencio que te enseñe qué decir y cómo decirlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Maná y Agua de la Peña
Nehemías 9:20
Para leer en voz alta con los niños
“Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios mandó su buen Espíritu para enseñar a su pueblo, y nunca le faltó comida ni agua. Durante cuarenta años en el desierto, Dios les dio pan del cielo y les sacó agua de una peña.
- Dios cuidó a su pueblo en el desierto todos los días. No les faltó la comida ni el agua. Dios también cuida de ti y de tu familia.
- Pero Dios les dio algo más importante que el pan: les dio su buen Espíritu para enseñarles. El Espíritu Santo es el mejor maestro.
- A veces no sabes qué decir, como cuando alguien se burla de ti porque amas a Jesús. Jesús prometió que el Espíritu Santo te enseñará qué decir en ese momento.
- El Espíritu Santo te recuerda lo que Jesús enseñó. Por eso es importante leer la Biblia: así Él tiene palabras de Dios para recordarte cuando las necesites.
- La Biblia no la inventaron los hombres. El Espíritu Santo les dio las palabras a los que la escribieron. Por eso la Biblia es la Palabra de Dios.
- El Espíritu Santo obra en corazones limpios. Si guardas mentiras o peleas en el corazón, es como taparte los oídos ante el maestro. Pídele perdón a Dios y escúchalo.
¿Cuándo has necesitado saber qué decir?
Esta semana lee un versículo cada día, y cuando estés en un problema, pídele al Espíritu Santo que te ayude antes de hablar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
