Si vemos en 2 de Samuel 24 pues podemos pensar qué fue lo que ocurrió detrás del pecado de David de levantar un censo. En Samuel dice que el Señor movió a David a contar a Israel, porque Su ira se había encendido contra la nación. Aquí se nos dice que fue Satanás que lo incitó a hacer tal acción. Sin dudas, ambas declaraciones son ciertas. El Señor permitió a Satanás que tentara a David. Dios no es el autor del mal, pero lo permite y hace que sirva a Sus designios. (plan, propósito).
A cada cual le afecta lo que dentro de sí mismo hay.
David obró al impulso de su orgullo y no hay pecado que más ofenda a Dios.
En si esto es el orgullo, jactancia, altivez, arrogancia, soberbia, vanidad y esto es muy fácil de caer porque ya tanto el orgullo no nos permite actuar con sencillez y miserable razonamiento, para uno en absoluto.
El enemigo no movió a Dios contra Israel, sino que incitó a David, "el mejor amigo de Israel", a censar al pueblo, con lo que atrajo la ira de Dios contra Israel.
El diablo nos causa mayor daño cuando nos incita, provoca a pecar contra Dios que cuando nos acusa delante de Dios.
Joab se opuso al censo desde el comienzo y no se mostró muy diligente en llevar a cabo la orden del rey.
Joab: Añada Jehová a Su pueblo cien veces más; ¿no son todos estos siervos de mi señor?; ¿será para pecado de Israel?
No fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamín, porque la orden del rey era abominable a Joab.
¡Ay, David!; El orgullo de David trajo graves consecuencias.
(2 Samuel 24:8) Vuelven a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días.
Nadie estaba tan presto como él para que todo redundase en la orden del rey o en beneficio al reino lo más posible; quería que lo excusara de no ser el encargado, para él era innecesario y muy peligroso para David.
(2 Samuel 24:12) Esto desagradó a Dios y el pueblo fue herido.
David bajo la vara de Dios, vara de corrección por el pecado de censar al pueblo.
(1 Crónicas 21:8) Aunque David… pecó gravemente, no se tardó en confesarlo y humillarse delante del Señor: "He pecado gravemente" (8).
Lo que se le ofrece (12) escoge tres días peste en la tierra, que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos (confines) de la tierra de Israel.
Se echa en brazos de la misericordia de Dios y lo sabía muy bien que Dios estaba muy disgustado con él.
Estaba orgulloso de la multitud de su pueblo, pero la justicia divina se abrió camino para hacerles "menos".
Cuidemos nuestras vidas: Todo orgullo de lo que "estamos orgullosos" nos es arrebatado o debilitado con justicia.
(1 Crónicas 21:6-19) Cuando David levantó sus ojos vio una visión terrorífica, el ángel de Jehová con una espada desenvainada extendida contra su "amada Jerusalén".
La forma de reaccionar cuando somos sorprendidos en algún pecado grande o desobediencia, forma de responder: Hizo una confesión muy sincera y oró ser perdonado (8); (2). Aceptó el castigo por su iniquidad; (7) Sea ahora Tu mano contra mí, y contra la casa de mi padre: Me someto al castigo, que sea yo el que sufra, porque soy el pecador; mía es la culpa y a quien debe dirigir la espada; Se abandona a las misericordias de Dios. David conocía las misericordias de Dios; Expresó un interés muy tierno por el pueblo y le dolió en el corazón verlo atormentado por su transgresión. (17) pero estas ovejas, ¿Qué han hecho?
(18-26) A través de Gad el Señor dirigió a David para que adquiriese la era de Ornán, un jebuseo, para que construya allí un altar y ofreciera sacrificios.
Ornán ofreció la tierra a David como un regalo, pero el rey insistió en pagar por ella.
(2 Crónicas 3:1) Más tarde esta era "llegó a ser el sitio donde el templo se construyó".
Fue en el monte Moriah donde Abraham ofreció a Isaac (Génesis 22).
Allí se detuvo la plaga y cuando Jehová habló al ángel, este volvió su espada a la vaina.
Allí estuvo el templo.
Y se cree que fue en este mismo cerro, aunque no el mismo sitio, donde el Señor Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad.
David sacrificó allí, a pesar de que todavía subsistía el altar de Gabaón.
(2 Crónicas 1:3-7) (1 Crónicas 16:39) El Arca estaba en Jerusalén (2 Crónicas 1:4), pero el altar estaba en Gabaón (de lerona) (Éxodo 27:1-8) (altar bronce media 230 centímetros cuadrados por 140 centímetros de alto. Era el altar de bronce; era el más grande de los siete muebles del tabernáculo. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Altar Del Holocausto Para El Pueblo
1 Crónicas 21:1-30
“Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente.”
Satanás incitó a David a contar al pueblo, y David obró al impulso de su orgullo, el pecado que más ofende a Dios. Pero no tardó en confesarlo, aceptó el castigo, y en la era de Ornán levantó el altar donde se detuvo la plaga. Estos son los puntos para la semana.
- Samuel dice que el Señor movió a David a contar a Israel; Crónicas, que fue Satanás. Ambas cosas son ciertas: el Señor permitió la tentación. Dios no es autor del mal, pero lo permite y lo hace servir a Sus designios.
- David obró al impulso de su orgullo: jactancia, altivez, arrogancia, vanidad. Es muy fácil caer, porque el orgullo no nos deja actuar con sencillez. El diablo nos hace más daño incitándonos a pecar que acusándonos delante de Dios.
- Joab se opuso desde el principio: ¿para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? Pero la orden del rey pudo más, y el orgullo de David trajo graves consecuencias sobre el pueblo.
- David estaba orgulloso de la multitud de su pueblo, y la justicia divina se abrió camino para hacerlos menos. Cuidemos nuestras vidas: aquello de lo que nos enorgullecemos nos puede ser arrebatado o debilitado con justicia.
- Aunque pecó gravemente, no tardó en confesarlo y humillarse: «He pecado gravemente». Aceptó el castigo, se echó en las misericordias de Dios y le dolió el pueblo: «Pero estas ovejas, ¿qué han hecho?».
- Dios lo mandó a edificar un altar en la era de Ornán. Ornán quiso regalársela, pero el rey insistió en pagarla. Allí se detuvo la plaga, y el ángel volvió su espada a la vaina.
- Esa era, en el monte Moriah donde Abraham ofreció a Isaac, llegó a ser el sitio del templo; y se cree que en ese mismo cerro el Señor Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad.
Cuando esta semana te sorprendas en orgullo o desobediencia, no te justifiques: confiésalo a Dios en seguida, como David.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Espada Vuelve a la Vaina
1 Crónicas 21:1-30
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David reconoció que había hecho algo muy malo y le pidió a Dios que le quitara esa culpa. David contó a su pueblo por orgullo, vino un castigo muy duro, y en el lugar donde David levantó un altar, el ángel guardó su espada.
- El diablo le metió a David la idea de contar a toda su gente para sentirse grande. El orgullo es creerte más que los demás, y a Dios no le gusta.
- Joab le advirtió: «Eso va a ser pecado». Pero David no hizo caso. Cuando alguien te advierte con amor, escucha, aunque tú seas el que manda en el juego.
- El orgullo de David trajo un castigo muy duro sobre todo el pueblo. Lo malo tiene consecuencias, y a veces alcanzan también a otros que queremos.
- David no se escondió ni le echó la culpa a nadie. Dijo: «Yo soy el que pequé. Castígame a mí, no a estas ovejas». Eso es arrepentirse de verdad.
- Dios le mandó construir un altar. David pagó por el terreno, porque no quiso darle a Dios algo que no le costara nada.
- Allí el ángel guardó su espada y paró el castigo. Años después, en ese mismo monte, se construyó el templo de Dios.
¿Cuándo fue la última vez que dijiste «yo tuve la culpa»?
Esta semana, si haces algo mal, dilo en seguida, sin echarle la culpa a otro.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
