Jesús veía que sería difícil para Sus seguidores ver cómo podría funcionar. Su enseñanza, nada convencional, sobre la seguridad para el futuro. Así que esta analogía (parecido, o) del ojo humano para enseñar una lección acerca de la percepción (interpretación de la información, comprender las señales) espiritual.
Dijo que "el ojo "es "la lámpara del cuerpo."
Es por medio del ojo que el cuerpo recibe iluminación y puede ver.
"Si tu ojo es sano", todo tu cuerpo queda inundado de luz.
Si tu ojo es maligno, entonces "la visión queda dañada."
Ahora debemos examinarnos cómo es que nuestro ojo mira, no es difícil de saber.
En lugar de luz, lo que hay es "tinieblas." (falta de luz).
Vamos a entenderlo: El ojo sano pertenece a la persona que tiene motivos (movimiento, mover, "la razón de algo": un motivo es lo que provoca una acción=dejar de tener un rol pasivo para pasar a hacer algo) puros, que tiene un deseo sencillo por los intereses de Dios, y que está dispuesto a aceptar "literalmente" las enseñanzas de Cristo.
Toda su vida está llena de luz.
Cree las palabras de Jesús, no ama lo terrenal, eres capaz de guardar los tesoros del cielo.
Por otra parte, el ojo maligno va a contaminar todo el cuerpo: corazón, lo que habla, sus acciones, sus deseos.
¡Que del cuerpo que su ojo es maligno!
Las enseñanzas de Jesús le parecen imprácticas e imposibles.
Carece de una guía clara, porque está lleno de tinieblas.
…pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas.
Si el ojo del corazón es sencillo, sincero, sano y generoso, será un ojo luminoso, dirigido hacia Dios, la santidad, la bondad, la rectitud; toda la vida estará lleno de luz.
(23) Y, si ese ojo está en tinieblas, todo el cuerpo, toda la vida, "estará en tinieblas."
La conducta del cuerpo estará en tinieblas, pecaminosa, malvada, impía.
Toda la conducta estará corrupta.
Es visión doble: un ojo hacia Dios, y otro hacia el mundo.
Debemos tener el ojo puesto en la meta de nuestro viaje.
(Mateo 5:29-30) El mantenimiento de una "vida mental" incontaminada exige una estricta autodisciplina.
Por eso, Jesús enseñó que, si alguna parte de nuestro cuerpo nos hace pecar, sería mejor perder nuestros ojos durante la vida que perder el alma por toda la eternidad.
El ojo es la puerta de entrada y de salida de gran cantidad de maldad de esta materia. (27-30).
¿Para qué tenemos la cubierta de los ojos, que son los párpados, sino para frenar las miradas de corrupción y dejar fuera las impresiones contaminantes?
Para evitar las ocasiones de pecado, para resistir a toda tentación "en sus comienzos" y "huir" de la "compañía" de quienes pueden hacernos caer en el lazo de la seducción, por muy agradable que nos resulte su amistad.
Mantenernos en constante vela sobre los movimientos de nuestro corazón para quitar, para evitar las ocasiones de pecado.
(Gálatas 5:16) ¡Andemos en el Espíritu, y así no satisfacemos los deseos de la carne!
Pues equivale a dejar inoperante nuestro viejo hombre.
Cuidado con las pasiones de la carne, que son tan brutalmente bestiales, que solo se pueden tratar poseída de temor, la única forma: pero (Mateo 6:23) si tu ojo es maligno, "todo tu cuerpo estará lleno de tinieblas.
¡Que de ti!
Los que ponen su alma "en riesgo de ruina eterna "antes que privarse" de las satisfacciones que proporciona la maldad, no saben lo que es "el infierno" o no creen en él.
Más aún podemos asegurar que el desprecio o el descuido de la virtud (fuerza, el valor, buena, correcta, obrar bien y correctamente) (moral, considerada buena) se deben a que la mayoría de la gente (incluso entre creyentes) "no llega a convencerse de que hay una perfecta ecuación (igualdad= (misma naturaleza, uniformidad) entre santidad y felicidad. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
