El Señor advierte ahora que la "puerta" del discipulado cristiano es estrecho (poco ancho) y que angosto (apretado) es el camino. Pero aquellos que siguen fielmente Sus enseñanzas encuentran la vida abundante. Por otra parte; hay la puerta "ancha". El fin de una vida así es "perdición."
Tal vez vivas y te salves por fuego.
Te puedes perder el vivir, el propósito de la propia existencia (efectividad, validez, realidad).
(Proverbios 16:25) Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.
La puerta ancha y el camino espacioso conducen a perdición.
La puerta estrecha y el camino angosto conducen a la vida.
Jesús nos dice que esta vida difícil exigirá fe, disciplina y paciencia.
Esta vida difícil es la que vale la pena vivir.
Si escoges el camino fácil, "tendrás mucha compañía", pero te perderás lo mejor de Dios para ti.
(Romanos 6:4) El bautismo con agua da una demostración visual del bautismo en Cristo.
Exhibe al creyente siendo sumergido en las oscuras aguas de la muerte (en la persona del Señor) y presenta al nuevo hombre en Cristo levantándose para andar en novedad de vida.
Hay un sentido en el que el creyente asiste al funeral de su viejo yo cuando es bautizado.
Al pasar bajo el agua, está diciendo: "Todo lo que yo era como pecaminoso hijo de Adán fue puesto a la muerte en la cruz."
Al salir del agua está diciendo: ya no soy más yo quien vive, sino Cristo vive en mí." (Gálatas 2:20).
Caminamos en "vida nueva": amor, justicia, fiel, manso.
(2 Corintios 5:7) El hecho de que "por fe andamos", y no por vista es prueba abundante de que estamos ausentes del Señor.
Nunca se ha visto al Señor con los ojos físicos.
Es solamente por la fe que le hemos podido ver.
(Gálatas 5:16) Como creyentes deberíamos "andar" "en el Espíritu", no en la carne.
Andar "en" (o por)" el Espíritu", es dejar que Él tenga Su vía (espacio destinado al paso, calle, camino).
Es permanecer en comunión con Él.
Es tomar decisiones a la luz de Su santidad.
Es estar ocupado con Cristo, porque el ministerio del Espíritu es ocupar al creyente con el Señor Jesús.
Cuando así andamos en el Espíritu, entonces "la carne", o "vida del yo", es tratada como muerta.
No podemos estar ocupados "a la vez con Cristo y con el pecado."
(Efesios 4:1) Pablo, con ausencia de altivez se refiere a sí mismo como "preso" en el Señor.
Pablo lo considera como el más alto honor y lo que tiene para gloriarse en sus cadenas por Cristo, más que un rey en su diadema.
Como quien había sido encarcelado como resultado de "su fidelidad" y obediencia al Señor, Pablo exhorta a sus lectores a andar "como es digno" (merecedor) de su vocación.
"Andar": describe todo el estilo de vida de tu persona.
Un andar digno es aquel que es consciente con la posición digna de un cristiano como miembro del Cuerpo de Cristo.
(Efesios 5:2) Otra forma en la que deberíamos asemejarnos al Señor es andando en "amor."
Es darnos por otros, eso es andar en "amor."
Esto lo hizo nuestro perfecto ejemplo.
¡Asombroso!
Nos amó.
La prueba de Su amor es que Él se dio a Sí mismo por nosotros en muerte en el Calvario.
Su don se describe como ofrenda y "sacrificio a Dios."
Una "ofrenda es todo aquello que se "da a Dios": un "sacrificio" incluye aquí el elemento adicional de la muerte."
Él fue la verdadera "ofrenda" en holocausto; Aquel que estuvo "totalmente dedicado a la voluntad de Dios", y hasta muerte de cruz, por mí.
Su "sacrificio" de una devoción inenarrable (no puede ser explicado a través de las palabras, que es tan grande, intenso o extraordinario que no puede ser expresado o descrito) es ensalzado como "de olor fragante'.
Fue un espectáculo que llenó el cielo de fragancia y el corazón de Dios en gozo: Mi Amado.
El Señor Jesús agradó a Su Padre dándose por otros.
¡Los otros, los otros, Señor! Este mi tema sea; Ayúdame para por otros vivir; Para vivir para Ti.
(Efesios 5:15) Es un ruego general a sus lectores a "andar", no como imprudentes, sino como sabios.
Como se ha mencionado antes, "andar" es una de las palabras clave de la Epístola: andar como sabios es vivir a luz de nuestra "posición como hijos de Dios."
"Andar como necios" significa descender de este elevado plano a la conducta de hombres mundanos.
(1 Juan 2:6) Si tú dices que permaneces en Él, debes andar como Él.
Entonces debes andar como el Señor anduvo.
Su vida, tal como está expuesta en los Evangelios, es nuestra pauta (norma, modelo) y guía.
No es una vida que podamos vivir con nuestras propias fuerzas; es solo posible "en el poder del Espíritu Santo."
Nuestra responsabilidad es darle nuestras vidas a Él; sin reservas y dejar que "Él viva Su vida en y por medio de nosotros.
(1 Juan 1:7) Si alguien anda "en la luz", entonces puede tener comunión con el Señor Jesús y Sus hermanos.
Esta sangre (la de Jesús) proveyó a Dios con una base justa sobre la que puede perdonar los pecados.
La sangre jamás perderá su poder.
Tiene una eficacia permanente para limpiarnos.
Los creyentes han de confesar antes de poder recibir el perdón. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
