El Antiguo Testamento nos deja conocer y entender el Nuevo Testamento. Si conocemos a Salomón como rey de Israel. Al principio fue fiel al Señor Dios y fue bendecido con sabiduría y riquezas. Sin embargo, Salomón se desvió de la adoración del Dios verdadero y adoró los ídolos de sus muchas esposas. Judá y Benjamín y las otras diez quedan fuera de la unión.
I. Otro propósito de Reyes de proporcionar una cronología de los reyes de Israel y Judá.
A. Esto nos debe ayudar a conocer las estaciones de Dios y poder señalar la presencia de nuestro amado Señor Jesús.
Además, estos libros muestran el contraste de las vidas de aquellos que obedecieron y de los que desobedecieron a Dios.
Los registros nos enseñan como Dios juzga y bendice.
Nuestro juicio y pensamiento cristiano están informados por las historias bíblicas.
(Juan 5:30) No puedo Yo hacer nada por Mí mismo.
Dios quiere que tengamos el tiempo y las estaciones de Él, ver al Señor en cada tiempo nuestro.
Sabes algo del tiempo: no se puede atesorar, el tiempo pasa y no se puede detener; nada puede modificar (cambiar, variar, mudar) su curso, "ahí va y no lo puedes ni tocar", ¡ay!
Ni nada puedes guardar para el futuro.
Lo que tienes que hacer ahora y no lo hiciste, lo perdiste y ya nadie tiene la culpa, solo tú.
Jesús dijo: "No puedo Yo, hacer nada por Mí mismo."
El pensamiento es que Él está tan estrechamente unido a Dios Padre que no podía actuar por Sí mismo.
No podía hacer nada en base de Su propia autoridad.
No había ni rastro de voluntariedad (decidir y ordenar, libre albedrío) en el Salvador.
Actuaba en "perfecta obediencia a Su Padre" y "siempre" en la más "plena comunión" y armonía con Él.
Los hombres pueden hacer las cosas que quieran, tanto si son conformes a la voluntad de Dios como si no.
No puedo hacer nada por Mí mismo: como oigo, así juzgo: y mi juicio es justo; porque "no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre que me envió.
Pero debido a ser quien era, el Señor Jesús no podía actuar de la misma manera.
No se trataba de una imposibilidad física, sino moral: normas, valores, costumbres, un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas; qué acciones son correctas (buenos) y cuáles son incorrectas (malas); conocimiento que se adquiere sobre "lo más alto y noble."
Tenía la capacidad física de hacer todas las cosas, pero no podía hacer nada que estuviese mal.
Al escuchar el Señor Jesús a Su Padre y las instrucciones que recibía "a diario" de Él, así "pensaba", "enseñaba" y "actuaba".
Según oigo, así juzgo entonces era decidir qué era lo que Él debía hacer y decir.
Y hubiese sido malo para Él hacer cualquier cosa que no fuese la voluntad de Dios Padre para Él.
Esta declaración pone al Señor Jesús aparte de cualquier otro hombre que "jamás viviese."
Debido a que el Salvador no tenía motivos egoístas, podía decidir las cuestiones de una forma justa e imparcial.
Su única ambición era agradar a Su Padre y hacer Su voluntad.
No permitía que nada se interpusiera ante esto.
Por ello, su consideración de las cosas no iba influida (influenciado) por lo que iría para Su mayor beneficio.
Las opiniones y enseñanzas están generalmente afectadas por lo que queremos hacer y por lo que queremos creer.
Pero no era así con el Hijo de Dios.
Sus opiniones o juicios "no estaban influidos en Su propio favor."
Carecía de prejuicios (opinión preconcebida, juicio formado antes de tener la realidad, prejuzgar).
(Hebreos 11:6) La fe no solo cree que Dios existe, sino que confía en que Él galardona (premiar) a aquellos que Le buscan.
No hay nada en Dios que haga imposible que los hombres crean.
La dificultad reside en la voluntad humana.
Cuanto más nosotros, como sus seguidores, debemos buscar solo hacer la voluntad del Padre lo mejor que podamos, porque si lo hacemos: "Él es galardonador de los que le buscan diligentemente (cuidadoso, exacto y activo, "presto", pronto o ligero en el accionar).
A Él. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Que Lo Busca Diligentemente A Él
Juan 5:30
“No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.”
Jesús no hacía nada por Sí mismo: según oía al Padre, así juzgaba, porque no buscaba Su voluntad sino la del que lo envió. Si así vivió el Hijo de Dios, cuánto más nosotros debemos buscar la voluntad del Padre, porque Él galardona a los que le buscan diligentemente. Estos son los puntos para la semana.
- El Antiguo Testamento nos ayuda a entender el Nuevo. Salomón comenzó fiel y se desvió; los libros de Reyes muestran el contraste entre los que obedecieron y los que desobedecieron, y cómo Dios juzga y bendice.
- El tiempo no se puede atesorar ni detener, y nada se guarda para el futuro. Lo que tenías que hacer ahora y no lo hiciste, lo perdiste, y ya nadie tiene la culpa, solo tú.
- Jesús estaba tan unido al Padre que no actuaba en base a Su propia autoridad. Obraba en perfecta obediencia y en plena comunión con Él; no había en Él rastro de voluntariedad.
- No era una imposibilidad física sino moral: tenía el poder de hacerlo todo, pero no podía hacer nada que estuviera mal. Escuchaba a diario las instrucciones del Padre, y así pensaba, enseñaba y actuaba.
- Como no tenía motivos egoístas, Sus juicios eran justos e imparciales. Nuestras opiniones suelen estar afectadas por lo que queremos hacer y creer; las de Él no se inclinaban a Su propio favor.
- La fe no solo cree que Dios existe, sino que confía en que Él premia a los que le buscan. No hay nada en Dios que impida creer: la dificultad está en la voluntad humana.
- Búscalo diligentemente: con cuidado, exacto, activo, pronto y ligero en el accionar. Él es galardonador de los que buscan hacer Su voluntad lo mejor que pueden.
Cada mañana de esta semana, antes de decidir tu día, pregúntale al Padre qué quiere Él, y no dejes para después lo que te toca hacer hoy.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Oídos Atentos al Padre
Juan 5:30
Para leer en voz alta con los niños
“No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús no hacía las cosas a su manera, sino que escuchaba a su Padre y hacía lo que Él quería. Imagina a Jesús con los oídos atentos cada día, oyendo al Padre antes de hablar y de actuar.
- El tiempo es como un reloj que nunca se detiene. Lo que te toca hacer hoy, si no lo haces, se pierde, y no le puedes echar la culpa a nadie más.
- Jesús podía hacer cualquier cosa, pero nunca escogió hacer algo malo. Siempre obedeció a su Padre, todos los días, aunque nadie lo estuviera mirando.
- Antes de decidir, Jesús escuchaba al Padre. Primero oía, y después hablaba y actuaba. Tú también puedes preguntarle a Dios antes de hacer las cosas.
- Muchas veces queremos lo que nos conviene a nosotros, aunque no sea justo. Jesús no era egoísta: por eso siempre era justo con todos.
- Creer en Dios no es solo saber que existe. Es buscarlo con ganas, y Dios premia a los que lo buscan así.
- Buscar a Dios diligentemente es hacerlo con cuidado y enseguida, no con pereza. Cuando haces su voluntad lo mejor que puedes, Él te lo premia.
¿Qué crees que Dios quiere que hagas hoy?
Esta semana, cada mañana, haz una oración cortita preguntándole a Dios qué quiere que hagas ese día, y hazlo sin dejarlo para después.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
