El hombre fiero (como animal, cruel) había destruido a Israel, ahora ve las maravillas de Dios. (2) "Me place dar a conocer las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo." Cuán justamente le había humillado Dios y cuán benignamente le había restaurado después. Sus señales y ¡cuán potentes Sus (prodigios) maravillas! Su reino no era como el de Dios; es de Dios un reino sempiterno (eterno, perpetuo, que dura siempre, que no tendrá fin, no tiene principio ni fin). El señorío de ese Dios de Daniel perdura (seguir existiendo) de generación en generación.
(Hechos 6:8) La sabiduría
Al Espíritu con que hablaba.
Aquí se habla de un diácono, que le presento hoy a ustedes, Esteban.
Hombre apasionado por el cielo y de un interés grande por la obra, ayudaba dirigir la iglesia de Jerusalén.
Un joven lleno del Espíritu Santo. ¡Gloria a Dios!
Expresó sus creencias de una forma extraordinaria, magnífica y con la pasión del amor por Cristo y con la llenura del Espíritu.
Defendió su fe y exaltó al Señor.
Tal entrega no tenía medida, ni cuido, sino estaba expuesto que su pasión, tan reciente como todavía estaba la persecución del Nazareno, el Mesías, debía saber que tanta pasión lo llevaría a una muerte sorprendente. (Admirable, maravilloso, extraordinario), el que luego muere parecido al Maestro, daría la espléndida pasión por Dios.
Derramó su sangre; se hizo un mártir defensor de Cristo.
Era un hombre de milagros como los discípulos.
La oposición al poderoso ministerio de Esteban surgió de la sinagoga.
Esteban, un diácono.
Fue poderoso empleado por Dios para hacer milagros y predicar la palabra.
Eran lugares donde se reunían los judíos en "sábado" para ser instruidos en la ley.
Los libertos, judíos de Cirene, ciudad de África y Alejandría, así como de las provincias de Cilicia y Asia que comenzó a discutir con Esteban.
Eran esclavos de los romanos que habían sido liberados.
Tenían una sinagoga en Jerusalén.
Cual fuera la realidad, la verdad es que le llegó la proclamación del evangelio, por Esteban, lleno de poder, pasión.
Esto era la maravilla de Dios sobre ellos.
Comunidades de judíos de todos estos lugares que tenían en o cerca de Jerusalén.
(10-14) (10) No podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
Estaba la gloria de Dios sobre él.
Los celosos judíos no consiguieron rebatir a Esteban en sus discusiones con él.
Las palabras que decía y el poder con que las decía eran irresistibles (imposible de rechazar o evitar).
Desesperados de silenciarle, sobornaron a unos falsos testigos para acusar a Esteban de blasfemia contra Moisés y contra Dios.
Pronto se vio ante el Sanedrín (corte suprema de la ley judía), acusado de hablar "contra" el templo y "contra" la ley.
Le citaron (que había dicho) falsamente como diciendo que Jesús destruiría el templo y cambiaría todo el sistema que Moisés había legado a Israel. (herencia).
(15) El Sanedrín escuchó los cargos, pero al mirar a Esteban vieron no el rostro de un demonio, como ellos pretendían, sino el "rostro de un ángel."
Vieron "la misteriosa hermosura de" una vida totalmente rendida al Señor, decidida a proclamar la Verdad y más "interesada" en lo que Dios piensa" que en lo que los hombres dicen.
Igual que Daniel, con Nabucodonosor.
Así es que Dios puede bendecir; usar al que es capaz de amarlo tal cual Él es.
"Vieron algo de la gloria de Cristo reflejada en el radiante rostro de "Su" "consagrado" "seguidor."
Cómo puede ser tu rostro al día de hoy, porque él habla cómo estás o lo que eres.
Piensas: ¿Soy el consagrado seguidor?
Luego al final, Esteban lanza un cáustico (que quema, agresivo) ataque contra los guías de Israel, acusándoles de resistir al Espíritu Santo, de asesinar al Justo y de no guardar la ley de Dios.
Esteban debía saber que su vida estaba en juego.
Muchas veces cambiamos lo dicho; para salir con bien, lo único que tenía que hacer era pronunciar un discurso contemporizado (acomodarse una persona al gusto o deseo ajeno) aplacador.
Pero prefería morir antes que traicionar su "sagrada misión."
Seamos capaz de ¡admirar su valor!
Cuán valiente debemos de ser, para ver "las maravillas de Dios."
(7:55) Lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, al Hijo del Hombre que está a la diestra del (Padre), de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
