Mega Zoé
Estudio #1312Iglesia en las casas

El Orgullo Y Envidia Corroe

El Orgullo Y Envidia Corroe enseña a volver al Señor con arrepentimiento y cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Antiguo Testamento1 Samuel4 min lectura

Todos los pecados de Saúl le visitarían antes de que viniera otro anochecer. Con dificultad fue persuadido a comer algo antes de seguir su "camino". El ternero engordado, pero no era una celebración. Rodeado de silencio tenebroso (oscuro, cubierto de tinieblas), el hombre condenado; una mirada alrededor, un silencio, el terror, las miradas, el cansancio de tan grande derrota, esa mirada tropieza con la pureza de su hijo Jonatán (1 Samuel 31:1-2), que ha de saber Saúl que lleva a la muerte sus hijos.

Mientras David gozaba de éxito en la batalla, Saúl enfrentaba la derrota.

Los israelitas fueron echados atrás y los tres hijos del rey fueron muertos.

Saúl es herido gravemente por los filisteos y muere luego por su propia mano.

De forma que ya no pudo huir ni seguir luchando, con lo que inevitablemente iba a caer en manos del enemigo.

Como había vivido "orgulloso" (soberbia, arrogante, altivo) y envidioso (celoso, ambicioso, egoísta), así murió, siendo el espanto de cuantos le rodeaban y de sí mismo.

El escudero no quiso rematarlo.

¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? (15)

Aunque Samuel venía con el permiso de Dios, reprocha a Saúl haberlo hecho venir del Seol, lugar de reposo de las almas de los justos hasta que fue cumplida la obra de la redención (salvación).

(15) …Saúl: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más: Dios hizo silencio a Saúl, su rebeldía, pecado, orgullo, envidia, ya el corazón está destrozado de maldad, ya no hay comunión con lo santo.

Saul está en gran aprieto; Dios lo abandonó: ¿ahora de qué le sirve el orgullo?

No podía esperar otra cosa "quien tan grave" y obstinadamente se había apartado de Dios.

Apartarse de Dios: ¿Cómo lo sabes? Dejas de orar, obedecer, leer la Palabra, amar la iglesia, dar a Dios lo que le pertenece (ofrendas, diezmos), dejar o amar a los hermanos.

El que está verdaderamente arrepentido de su condición, es capaz de reconocer en lo que vive la justicia de Dios sobre su vida. ¿Qué vives? ¿Qué has vivido? Observa lo que vives o lo que has vivido.

Sí, sí es cierto.

No cuestiones, mira lo que ha estado alrededor. ¿Qué has aceptado? ¿Qué has visto normal? ¿Cuándo has huido de donde debes estar?

Saúl actuó como un hombre rabioso de furor (arrebato, colera=ira), parece echar la culpa al mismo Dios.

Cuántas veces que se habla se le echa la culpa a Dios de lo que uno está viviendo, y no medimos las consecuencias de que lo que hacemos con envidia, orgullo, llegan a la vida de uno las consecuencias del alejamiento de Dios.

El miserable estado en que estaba Saúl era lo que él mismo había atraído para sí mismo, el orgullo y envidia.

Con todo Saúl pretende que Samuel le ayude con lo que él está viviendo.

Saúl no podía percatarse de que "cuando Dios ha apartado Su rostro de una persona," ni el mejor servidor de Dios, sea Moisés o Samuel (Jeremías 15:1), puede prestarle ninguna ayuda.

Hablamos de lo que teníamos o pretender de lo que uno ha querido o se haya obtenido.

Solo el manso y limpio de mano llega a Dios.

No hay que reclamar, demandar derechos, eso lo reclama el orgullo, el orgulloso y el que envidia.

Samuel le recuerda a Saúl su desobediencia (18): Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de Su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.

Orgullo, envidia, había en el corazón de Saúl, fue contra Dios y perdonó a Amalec que le hizo daño a Israel.

Por esta desobediencia, Saúl perdió el reino y Dios lo dio a David. (17)

(18) Al no haber escuchado Saúl la voz de Dios, Dios no le escucha a él ahora.

Ya Dios había dejado un corazón que estaba lleno de orgullo, envidia.

(19) Le predice la derrota de Israel a manos de los filisteos, y la muerte de él y de sus hijos en la batalla: "Mañana estarás conmigo tú y tus hijos: es decir, en el Seol.

Saul necesitaba la voz de Dios, pero para él no había buenas palabras de bienestar, ahora tendría lo que sembró: orgullo y envidia.

Siembra, cosecha. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz