Todos los pecados de Saúl le visitarían antes de que viniera otro anochecer. Con dificultad fue persuadido a comer algo antes de seguir su "camino". El ternero engordado, pero no era una celebración. Rodeado de silencio tenebroso (oscuro, cubierto de tinieblas), el hombre condenado; una mirada alrededor, un silencio, el terror, las miradas, el cansancio de tan grande derrota, esa mirada tropieza con la pureza de su hijo Jonatán (1 Samuel 31:1-2), que ha de saber Saúl que lleva a la muerte sus hijos.
Mientras David gozaba de éxito en la batalla, Saúl enfrentaba la derrota.
Los israelitas fueron echados atrás y los tres hijos del rey fueron muertos.
Saúl es herido gravemente por los filisteos y muere luego por su propia mano.
De forma que ya no pudo huir ni seguir luchando, con lo que inevitablemente iba a caer en manos del enemigo.
Como había vivido "orgulloso" (soberbia, arrogante, altivo) y envidioso (celoso, ambicioso, egoísta), así murió, siendo el espanto de cuantos le rodeaban y de sí mismo.
El escudero no quiso rematarlo.
¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? (15)
Aunque Samuel venía con el permiso de Dios, reprocha a Saúl haberlo hecho venir del Seol, lugar de reposo de las almas de los justos hasta que fue cumplida la obra de la redención (salvación).
(15) …Saúl: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más: Dios hizo silencio a Saúl, su rebeldía, pecado, orgullo, envidia, ya el corazón está destrozado de maldad, ya no hay comunión con lo santo.
Saul está en gran aprieto; Dios lo abandonó: ¿ahora de qué le sirve el orgullo?
No podía esperar otra cosa "quien tan grave" y obstinadamente se había apartado de Dios.
Apartarse de Dios: ¿Cómo lo sabes? Dejas de orar, obedecer, leer la Palabra, amar la iglesia, dar a Dios lo que le pertenece (ofrendas, diezmos), dejar o amar a los hermanos.
El que está verdaderamente arrepentido de su condición, es capaz de reconocer en lo que vive la justicia de Dios sobre su vida. ¿Qué vives? ¿Qué has vivido? Observa lo que vives o lo que has vivido.
Sí, sí es cierto.
No cuestiones, mira lo que ha estado alrededor. ¿Qué has aceptado? ¿Qué has visto normal? ¿Cuándo has huido de donde debes estar?
Saúl actuó como un hombre rabioso de furor (arrebato, colera=ira), parece echar la culpa al mismo Dios.
Cuántas veces que se habla se le echa la culpa a Dios de lo que uno está viviendo, y no medimos las consecuencias de que lo que hacemos con envidia, orgullo, llegan a la vida de uno las consecuencias del alejamiento de Dios.
El miserable estado en que estaba Saúl era lo que él mismo había atraído para sí mismo, el orgullo y envidia.
Con todo Saúl pretende que Samuel le ayude con lo que él está viviendo.
Saúl no podía percatarse de que "cuando Dios ha apartado Su rostro de una persona," ni el mejor servidor de Dios, sea Moisés o Samuel (Jeremías 15:1), puede prestarle ninguna ayuda.
Hablamos de lo que teníamos o pretender de lo que uno ha querido o se haya obtenido.
Solo el manso y limpio de mano llega a Dios.
No hay que reclamar, demandar derechos, eso lo reclama el orgullo, el orgulloso y el que envidia.
Samuel le recuerda a Saúl su desobediencia (18): Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de Su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.
Orgullo, envidia, había en el corazón de Saúl, fue contra Dios y perdonó a Amalec que le hizo daño a Israel.
Por esta desobediencia, Saúl perdió el reino y Dios lo dio a David. (17)
(18) Al no haber escuchado Saúl la voz de Dios, Dios no le escucha a él ahora.
Ya Dios había dejado un corazón que estaba lleno de orgullo, envidia.
(19) Le predice la derrota de Israel a manos de los filisteos, y la muerte de él y de sus hijos en la batalla: "Mañana estarás conmigo tú y tus hijos: es decir, en el Seol.
Saul necesitaba la voz de Dios, pero para él no había buenas palabras de bienestar, ahora tendría lo que sembró: orgullo y envidia.
Siembra, cosecha. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Orgullo Y Envidia Corroe
1 Samuel 28:15-19
“Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.”
Todos los pecados de Saúl le visitarían antes de otro anochecer. Como había vivido orgulloso y envidioso, así murió, siendo el espanto de cuantos le rodeaban y de sí mismo. Siembra, cosecha. Estos son los puntos para la semana.
- Mientras David gozaba de éxito en la batalla, Saúl enfrentaba la derrota: Israel fue echado atrás, sus tres hijos murieron, y él, herido gravemente, murió por su propia mano.
- «Dios se ha apartado de mí, y no me responde más.» Dios hizo silencio a Saúl: su corazón estaba destrozado de rebeldía, orgullo y envidia, y ya no había comunión con lo santo.
- ¿Cómo se sabe que uno se aparta de Dios? Dejas de orar, de obedecer, de leer la Palabra, de amar la iglesia y a los hermanos, de darle a Dios lo que le pertenece.
- El que está verdaderamente arrepentido reconoce en lo que vive la justicia de Dios. Observa: ¿qué has aceptado, qué has visto normal, de dónde has huido que debías estar?
- Saúl parecía echarle la culpa a Dios. Cuántas veces se culpa a Dios sin medir que lo que hacemos con envidia y orgullo trae las consecuencias del alejamiento de Dios.
- Cuando Dios ha apartado Su rostro de una persona, ni el mejor servidor de Dios puede ayudarle. Solo el manso y limpio de manos llega a Dios; reclamar derechos es cosa del orgullo.
- Saúl no obedeció la voz de Jehová contra Amalec, y Dios le quitó el reino y lo dio a David. Al no escuchar él la voz de Dios, Dios no le escucha a él ahora.
Revisa en cuál de esas señales has empezado a apartarte de Dios —la oración, la Palabra, la iglesia, los hermanos— y vuelve a ella esta misma semana, con humildad y sin culpar a nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Corona que Saúl Perdió
1 Samuel 28:15-19
Para leer en voz alta con los niños
“Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Saúl no le hizo caso a Dios, y por eso le llegaron cosas muy tristes. El rey Saúl, lleno de orgullo y de envidia, perdió su corona, y Dios se la dio a David.
- Saúl era orgulloso: se creía más que los demás. Y era envidioso: le molestaba que a David le fuera bien. Esas dos cosas le dañaron el corazón por dentro.
- Dios le había dado una orden a Saúl, y Saúl no la cumplió. Lo que uno siembra, eso mismo recoge, y Saúl sembró desobediencia.
- Llegó un día en que Saúl tenía mucho miedo de la guerra y quería que Dios le hablara, pero Dios ya no le contestaba.
- En vez de pedir perdón, Saúl estaba enojado y parecía echarle la culpa a Dios. Cuando algo sale mal por lo que hicimos, no es culpa de Dios.
- Nos alejamos de Dios poquito a poco: cuando dejamos de orar, de obedecer, de leer la Biblia o de querer a los demás.
- Dios escucha al corazón humilde, al que dice «me equivoqué». El orgullo pelea y reclama; la humildad pide perdón y obedece.
¿Has sentido envidia de alguien porque le fue bien?
Esta semana, cuando sientas envidia, dale gracias a Dios por esa persona y felicítala.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
