Mega Zoé
Estudio #1295Iglesia en las casas

Lucho Por Mi Corona Incorruptible

Lucho Por Mi Corona Incorruptible llama a servir fielmente al Señor.

Nuevo Testamento1 Corintios5 min lectura

No lejos de Corinto se celebraban los juegos históricos. A los creyentes no le sería difícil entender lo que Pablo le quería enseñar. Eran unas competencias atléticas (Conjunto de pruebas en que una serie de contrincantes luchan por conseguir el triunfo). Solo Pablo les enseñaba como se debía ir a la competición para vencer y no ser vencido. Porque al fin y al cabo es conseguir una misma cosa.

Pablo les recuerda que, aunque muchos "corren" en el estadio, no todos reciben "el premio."

Nuestras vidas debemos llevarla a ganar, demanda un enérgico esfuerzo.

Nuestra vida es como una carrera.

Enérgico (activo, eficaz, diligente, fuerte, firme, entero) esfuerzo.

Debemos ser definidos porque esta carrera lo exige, para llevar a ganar.

No es que uno solo se lleva a ganar el premio.

Sencillamente, enseña que todos deberíamos correr como vencedores.

Todo el que ha creído, deberíamos todos practicar la misma clase de negación (negarse) de uno mismo que el Apóstol Pablo mismo practicaba.

Aquí, naturalmente, el premio no es la salvación, sino una recompensa "por un servicio fiel."

Ahora Pablo nos habla que debemos luchar (1 Corintios 9:25).

La carrera es hasta el final, nunca en la carrera se termina la fuerza, firmeza, entonces llevamos a ganar ese gran premio, aunque con golpes, cansancio, soledad le llevamos a ganar Su recompensa.

Por tanto, hay que luchar que "todo aquel que lucha", claridad, exactitud en los juegos, en todo se ejercita "el dominio propio."

Escuchaba una entrevista a un jugador de futbol (soccer) que cuando juegan tienen que quedarse en el hotel, ni beber, ni nada que no fuera comer lo de la dieta, en broma le decía no podían beber vino, le decía, nada, nada, en su país es común el vino.

No se puede beber, ni fumar y pasarlo bien y seguir en la carrera.

¡Claro que puedes!

Pero no podrás ganar así nuestras vidas.

Al pensar Pablo en los participantes en los juegos, contempla al vencedor accediendo a recibir su premio.

El que lucha llega a ganar.

¿Cuál es?

Una corona corruptible, una guirnalda de flores o una corona de laureles que pronto perecerá.

El mundo te da la corona corruptible: ¿Cuál corres, corruptible o incorruptible = que no se puede pervertir = costumbres reprobadas, vicios?

La corona incorruptible que será entregada a todos los que hayan sido fieles en su servicio a Cristo.

(26) A la vista de esta corona imperecedera, Pablo declara que por ello corre, "no como a la ventura", y lucha "no como quien golpea al aire, el que tal lo haga pierde.

Su servicio ni carecía de propósito ni era inefectivo.

Tenía ante sus ojos un propósito concreto, y su intención era que "todas sus acciones tuviesen peso."

No podía haber ningún malgasto de tiempo ni de energía.

En todo lo que emprendía en la obra del Señor, el apóstol no estaba interesado en fracasar.

(27) Pablo en su lugar, disciplina su "cuerpo"; ¿Quién lo hace, tú?

Pablo "lo ponía en servidumbre", no fuese "que habiendo proclamado a otros", él mismo fuese rechazado o descalificado.

En nuestra vida cristiana hay necesidad de auto dominio, de disciplina.

El Apóstol Pablo se daba cuenta de la terrible posibilidad de que después de haber "proclamado a otros, él mismo quedase descalificado.

Pablo sometía a severo control de los instintos y, sobre todo, de los sentidos (oído, olfato, vista, gusto y tacto).

Pablo sometía su cuerpo "lo conduzco a esclavitud en servidumbre (trabajos propios del siervo) da idea del rigor (firmeza, fuerza) con que el apóstol sometía su cuerpo por la gracia de Dios y el poder del Espíritu, que por él no calan en vano. (15:10)

El peligro al que conduce la negligencia en dominar las inclinaciones de la carne.

Esa grandiosa proclamación, a los cuatro vientos de la Buena Noticia, y esa es la labor a que había sido llamado (1:17) por encima de cualquier otra.

(27b) Al tomar Pablo parte en el "juego" (del que corre) triste cosa sería que, después de proclamar vencedores a otros, él mismo fuese descalificado de la competencia.

La forma de no llegar a nada es: No van a ninguna parte; simplemente van.

Es la forma de no llegar a ningún lado.

Tenemos que saber lo que vale nuestra meta.

El gran amor de Jesús es que se basaba raras veces en castigos y en consecuencias terribles.

Se basaba en la declaración: Considera lo que te pierdes si no sigues Mi camino. (Salmos 128:) (Deuteronomio 8:6)

La meta "es la vida", y no cabe duda de que vale la pena alcanzarla.

No podemos salvar a otros si no somos dueños de nosotros mismos.

¡Conócete a ti mismo!

Está claro que no podemos hacer nada por otros hasta que no lo hayamos hecho con nosotros mismos; no podemos enseñar lo que no sabemos; no podemos llevar a otros a Cristo hasta haberle encontrado nosotros.

Cuando el Cielo mira a la Tierra, siempre corriendo de acá para allá, ¿preguntará el ángel (que te cuida): ¿Qué están haciendo? Los millones de ángeles dirán: está bebiendo, en discoteca, jugando lotería, bebiendo vino con amistades del mundo, en el baile…sencillamente van de un lugar a otro; por tal razón, "en la manera de no llegar."

No hay santificación sencillamente van, pareciera que algún día.

Fíjate, corre en el estadio, pero uno solo lleva el premio.

Corred de tal manera que lo obtengáis.

No seas de los que van "a ninguna parte; simplemente van."

Porque es la manera de "no llegar a nada." Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz