Mega Zoé
Estudio #1288Iglesia en las casas

Abandonar A Dios

Abandonar A Dios enseña a servir con humildad y discernir el estado del corazón.

Antiguo TestamentoDeuteronomio3 min lectura

Los peligros de olvidarse de Dios. Israel tenía inclinación de abandonar a Dios. Lo que es la abundancia y la prosperidad iban a ser, como suele suceder, ocasión de suficiencia (cualidad de "capaz", engreimiento, presunción), orgullo e insolencia (que habla o actúa con una falta de respeto que resulta ofensivo, atrevido).

Jesurún significa Recto.

Tiró coces como buey bien engordado.

Cuando Jesurún se vuelve intratable y se niega a llevar el yugo de su amo.

Se atrevió a tirar coces contra el mismo Dios incluso en medio del dolor que produce el cocear contra el aguijón de una evidencia que hiere porque confunde (Hechos 9:5: Pablo, dura cosa te es dar coces contra el aguijón), al que enfurece.

Cuando los israelitas se olvidaron de Dios y lo abandonaron, persiguieron a los profetas que Dios les había enviado y con esta misma furia llevaron a la cruz al mismo Hijo de Dios.

El otro ejemplo notable de su apostasía fue la idolatría.

Fue precisamente la idolatría la que los llevó a abandonar al Dios verdadero.

Al querer seguir sus propios caminos y al hacerse amantes de novedades, "se hastiaron" de servir y adorar al único Dios verdadero.

¿Qué, el mundo ha hecho algún bien en tu vida?

¿Qué te llena tanto?

El mundo lo que tiene es lo impuro contra lo puro.

Advertencias contra la "llenura del mundo".

(Salmos 17:10) Envueltos están con su grosura (grasa).

La lascivia y la glotonería engendran grosura vana en el corazón: que cierra (esa grosura) sus puertas contra toda emoción "compasiva y todo juicio razonable".

El viejo proverbio dice: "A vientres repletos, cráneos vacíos" y aún es más cierto que hacen con frecuencia, corazones "vacíos".

¿Cómo está tu corazón al día de hoy?

"Con su boca hablan arrogantemente".

El que se adora a sí mismo no dispondrá su corazón para adorar al Señor.

Lleno de placer egoísta en su corazón, el infiel llena su boca de expresiones jactanciosas y arrogantes.

La ambición a la prosperidad y a la vanidad con frecuencia se alojan juntas.

¡Ay del buey cebado (engordar) cuando brama (grita) a su amo; su fin está muy cercano!

(Ezequiel 16:49) Los pecados de Jerusalén se parecían a los de sus hermanas, en particular a los de Sodoma.

Esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad.

Un pecado lleva a otro más sucio.

El orgullo fue lo que convirtió en "demonios" a los ángeles caídos y el jardín de Jehová en un "infierno sobre la tierra".

La glotonería es llamada aquí "saciedad de pan".

"La abundancia de ociosidad" era el odio al trabajo y el amor a la comodidad lo cual abre la puerta a todos los vicios.

Con el orgullo, la abundancia y la ociosidad, iba de la mano "la falta de interés por el pobre y el desvalido".

(Lucas 6:25) ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!; llenos de vosotros, pero "sin Cristo", sin esperanzas y sin Dios (Efesios 2:12), porque habéis de pasar hambre; antes de lo que pensáis, seréis desposeídos de todo aquello en que ahora os jactáis.

¡Ay de vosotros, los que os reis ahora, los que siempre estáis prestos a reír con la risa del necio, risa estrepitosa (exagerada) y ostentosa (exageración para que los demás le vean) porque, sin tardar mucho, os lamentareis y llorareis!

(Apocalipsis 3:17) Laodicea se jactaba de no necesitar de nada, pero el Señor Jesús le descubre su verdadera condición.

Se creían prósperos en sus negocios, en sus beneficiosas transacciones bancarias.

Se creían autosuficientes, no necesitaban de nadie ni de nada, pero, en realidad, son unos "miserables" esto es, "dignos de lástima".

Tenían vista buena, pero el Señor les hace notar que se engañan; la triste realidad es que son "ciegos", pues no se percatan de su lamentable estado espiritual.

Lo peor de la iglesia de Laodicea era que estaban ciegos.

La peor desgracia la vive aquel que no quiere ver su propia condición. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz