Si no decides ser espiritual, no hay vida con Dios. Solo vives tú para ti, y nada más. Las oraciones y adoraciones que se hacen para Dios se piensa que cualquiera las puede hacer, pero si el corazón no se limpia, todo está contaminado con lo que hay en el corazón. Si haces oración, si adoras, no sirve si no se tiene el corazón limpio. Todo lo que haces no te aprovecha a ti tampoco. Aunque se multipliquen las oraciones, Dios no las oirá. La razón, porque no proceden de un corazón recto. Haces tu culto para ti, no para Dios. Te puedes presentar delante de Dios no para honrar Su templo sino pisar y maltratar al culto.
Un gran llamado al arrepentimiento y a la reforma.
Es a fin de modificar, mejorar e innovar la vida.
Es una transformación gradual de un sistema (conjunto, organización, institución).
Si queremos ser aceptados por Dios: ¡Limpiad el corazón!
El corazón limpia todo lo demás, quedará limpio.
¡Hay que dejar de hacer lo malo!
Esta es la forma de lavarse y limpiarse.
Hay que atacar las raíces del pecado.
(Jeremías 4:14) Lava tu corazón de la maldad, para ser salvo.
Jerusalén (Mega Zoé), cada uno de los habitantes de Jerusalén, pues cada uno tiene su propio corazón, y es la reforma personal la que causa la nacional.
No puede haber liberación sin reforma, y solo es sincera la reforma que llega hasta el corazón, pues del corazón, a cambiar una cosa variando su disposición o alguna característica sin alterar sus cualidades o características esenciales, salen los siniestros pensamientos que moraban (Jeremías 4:14 b) en el interior de ellos. (Mateo 15:19).
(Hechos 22:14-16) Pablo relata su conversión.
Lo que Ananías había dicho a Pablo: Conocer la voluntad, y más al justo, y "oiga la voz de su boca."
¿A qué esperas? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando Su nombre.
Es creer, y ser bautizado para que muriera el viejo Pablo, y ahora fuera el hermano Pablo.
La ordenanza del bautismo no debe retrasarse más de lo necesario, para que el pastor tenga una seguridad de la genuina conversión de la persona.
Ese es el beneficio del bautizado que recibe al ser bautizado.
La mención del perdón de los pecados en conexión con el bautismo no significa que el bautismo de agua sea el medio necesario para tal perdón, sino el signo exterior de la fe interior mediante la que la persona es justificada.
(2 Corintios 7:1) (6:16-18) Perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
No solo se nos dice que echemos a un lado aquello que contamina, sino que debemos ir "más y más" amoldándonos al "Señor Jesucristo en nuestras vidas diarias."
No tan solo en la iglesia.
Hermano, llegar en esta tierra a ser perfectamente santo no es lo que este versículo sugiere.
La santificación práctica es un proceso que prosigue a todo lo largo de nuestra vida.
Vamos creciendo en la semejanza al Señor Jesucristo hasta aquel día que le veremos cara a cara y entonces "seremos" como "Él por toda la eternidad."
Es al tener un temor reverente o "maravilla" ante Dios que tenemos un deseo en nuestros corazones de llegar a ser santos.
McCheyne: "Señor, hazme tan santo como sea posible para alguien a este lado del cielo".
(2 Timoteo 2:17 y 21) Timoteo recibe el mandamiento de separarse de los hombres malos, y en especial de los maestros malos como los que Pablo acaba de mencionar: Himeneo y Fileto.
Era más bien de separarse de los malos y de evitar contaminaciones de malas doctrinas.
Dios solo puede emplear vasos limpios en el servicio santo.
Un hombre así será también "santificado" en el sentido de que estará separado del mal para el servicio de Dios.
Sera útil para el Dueño.
Esta cualidad muy de desear por parte de todos los que aman al Señor.
Finalmente, estará "dispuesto para toda buena obra."
"Estará listo para en todo momento ser empleado en todo lo que su "Dueño" pueda disponer.
(Santiago 4:8) Luego, debemos acercarnos a Dios.
Debemos hacerlo por oración.
(Mateo 15:22) La mujer cananea: Despídela (V. 23)
Jesús dice: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Jesús no era en ese "momento" para ella, así que esa oración era importuna (molesta), creyente (que cree), diciéndole todo lo que tenemos en nuestro corazón.
Al acercarnos así a Él, veremos que Él "se acercará" a nosotros.
Cuando nos "acercamos a Él", nos perdona y nos restaura de nuestra carnalidad.
Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Las "manos" hablan de nuestras acciones y los "corazones" representan nuestros "motivos" y "deseos".
Nos limpiamos las manos y purificamos nuestros "corazones" por medio de la confesión y del abandono de nuestros pecados, tanto los externos como los internos.
Como pecadores, necesitamos confesar las "malas acciones"; "como personas de doble ánimo", tenemos que confesar nuestros motivos mezclados.
(1 Juan 3:3) Todo aquel que tiene esta esperanza de ver a Cristo y de ser como Él, se purifica a sí mismo, y "así como Él es puro".
Hace largos años (tiempo) que los cristianos han comprobado que la esperanza del eminente regreso de Cristo tiene una influencia santificadora en la vida del creyente.
El creyente no quiere hacer nada que no quiera estar haciendo cuando Cristo regrese.
"La oración completa" se purifica a sí mismo, así como Él es puro.
El Señor Jesús nunca tuvo que purificarse a sí mismo; "es puro".
Para nosotros, se trata de un proceso gradual; para Él, es un hecho. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Espiritual Tu Vida
Isaías 1:16
“Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo”
Si no decides ser espiritual, no hay vida con Dios: solo vives tú para ti. Las oraciones y la adoración no sirven si el corazón no está limpio, porque todo queda contaminado con lo que hay dentro. Estos son los puntos para la semana.
- Aunque se multipliquen las oraciones, Dios no las oirá si no proceden de un corazón recto. Uno puede presentarse delante de Dios no para honrar Su templo, sino haciendo el culto para sí mismo.
- Isaías hace un gran llamado al arrepentimiento y a la reforma. Si queremos ser aceptados por Dios, hay que limpiar el corazón y dejar de hacer lo malo, atacando las raíces del pecado.
- Cada uno tiene su propio corazón, y es la reforma personal la que causa la de todo el pueblo. No hay liberación sin reforma, y solo es sincera la reforma que llega hasta el corazón.
- Ananías le dijo a Pablo: «¿A qué esperas? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando Su nombre». El bautismo no es el medio del perdón, sino el signo exterior de la fe interior que justifica.
- Perfeccionar la santidad en el temor de Dios es ir más y más amoldándonos a Cristo en la vida diaria, no tan solo en la iglesia. Es un proceso de toda la vida, hasta que le veamos cara a cara.
- Dios solo puede emplear vasos limpios en el servicio santo. El que se separa de los malos y de las malas doctrinas será útil para el Dueño y estará dispuesto para toda buena obra.
- Acerquémonos a Dios en oración, y Él se acercará a nosotros. Limpiamos las manos, que son las acciones, y purificamos el corazón, que son los motivos, confesando y abandonando nuestros pecados.
Antes de orar o adorar esta semana, examina tu corazón y confiésale a Dios lo que tenga sucio, tanto las malas acciones como los motivos mezclados.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Agua y Jabón para el Corazón
Isaías 1:16
Para leer en voz alta con los niños
“Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios nos pide que nos limpiemos por dentro y dejemos de hacer lo malo. Así como te lavas las manos con agua y jabón, Dios quiere lavar tu corazón para que tus oraciones le agraden.
- Puedes cantar y orar en la iglesia, pero si tu corazón está sucio con enojo o mentiras, eso no le agrada a Dios. Dios mira primero el corazón.
- Pero cuidado: Dios dijo que no oiría las oraciones de un corazón que no quiere dejar lo malo. Para limpiarse de verdad hay que dejar de hacer lo malo.
- Cada persona tiene su propio corazón. No esperes a que otros cambien: empieza tú, y Dios usará tu cambio para bendecir a otros.
- Cuando Pablo creyó en Jesús, le dijeron: «¿A qué esperas? Levántate y bautízate». El bautismo muestra por fuera que ya creíste en Jesús por dentro.
- Parecerse a Jesús no pasa en un día: vas creciendo poquito a poco toda la vida, en la escuela, en la casa y en la iglesia, no solo el domingo.
- Dios usa vasos limpios. Cuando te acercas a Dios orando y le dices lo que hiciste mal, Él se acerca a ti, te perdona y te limpia.
¿Qué cosa te ensucia el corazón, aunque nadie la vea?
Esta semana, cada noche, dile a Dios lo que hiciste mal ese día y pídele que te limpie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
