Mientras se lee la crueldad de Jonás, en gran asombro se puede leer también, con no menor asombro, de la ternura de Dios con él; Dios no rechaza, sino que le habla claro. Nuestro corazón está lleno de chispas de fuego (gotas de lluvia menuda y escasa, partícula encendida que salta de la lumbre (fuego que arde con llama y proporciona luz y color). Así es el corazón. Se hace un volcán de largos ríos de la impaciencia (esa ausencia de paciencia). La lava es magma (las masas de rocas fundidas del interior de la tierra) que, durante su ascenso a través de la corteza terrestre, alcanza la superficie. Cuando sale a la superficie, la lava suele tener temperaturas que oscilan entre 850°C (1562°F) y 1200°C (2192°F). A diferencia del magna que enfría lentamente a grandes profundidades. Aún puede fluir recorriendo largas distancias antes de enfriarse y solidificarse y matar vidas marinas.
Hay un hombre Jonás y habla con Dios.
Él huye de Jehová.
No quiere ir a Nínive.
Son un pueblo malo, pero no conocían a Dios como Jonás.
Toma otro rumbo que no fuera Nínive.
Aunque viene un gran pez para que se lo tragara.
No le importó seguir llevando su vida con las chispas del gran volcán que tenía en su corazón.
Aunque el pez lo vomitó, con el gran estrago (daño) en su cuerpo, eso no le trajo a él una conciencia de que era contra Dios que se levantaba.
Su impaciencia (impulsividad, a un alto nivel de activación, a cierta intolerancia a la frustración) lo lleva a vivir en pelea con Dios mismo.
Nínive se arrepiente, lo que Dios quería.
Jonás se molesta, esa chispa de enojo le hizo una gran erupción a su corazón que lo llevó a secar una actitud de reverencia, de amor para aquellas vidas y doblegar su lomo.
Dejó un gran río de lava que le salía del corazón y se enojó.
(3:4) Deuteronomio 18:22 dice: si el profeta habla en nombre de Jehová y no se cumple lo que dijo, ni acontece, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción (vanidad) la habló el profeta.
Tal vez era el pensamiento de Jonás: ¿Cómo he de regresar a Israel como profeta de Jehová, si predije la destrucción de Nínive y Nínive no ha sido destruida?
"El pecado" de Jonás consistió ahora en su desacuerdo con la voluntad de Dios acerca de la salvación de los ninivitas.
(4:4) ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
¿Cuánto te molestas o te llenas de enojo?
Es como cuando el volcán, la lava que es magma que es las masas de rocas fundidas (derretimiento) del interior de la tierra, así sale uno cuando hay enojo e impaciencia, se derrite lo de tu corazón y brotan por la boca palabras que son chispas de fuego contra Dios.
De reclamos, defensas, cuán grave esté el corazón.
¿Haces tú bien en enojarte tanto?
Ponerte al rojo vivo de tan caliente, como la lava que sale del volcán que llega a la mar y puede matar cuanta vida marina y ese humo que llegó a P.R., envuelto en el polvo de Sahara.
(V. 5) Jonás no le contesta a Dios y se marcha fuera de la ciudad.
(V. 6-9) Una planta que crece rápidamente hasta llegar a la altura de tres metros (118.11 pulgadas).
Tiene anchas hojas que pueden dar sombra; pero su tierno tallo puede ser dañado fácilmente.
Por única vez en todo el libro, Jonás está muy alegre.
Allí podrá esperar cuarenta días hasta que Jehová destruya a Nínive.
Dios prepara el ánimo de Jonás para la gran lección.
Hace surgir un gusano que hiere la calabacera y la seca.
Para colmo de males, sale el sol y le produce insolación a Jonás.
Estaba molesto e incómodo por el ardor del enojo y el del recio viento y la calabacera no le daba sombra.
Todo esto causa una tremenda pesadumbre (condición de aquello que es "pesado" = tristeza, congoja, capricho, pena) a Jonás.
A la nueva pregunta de Jehová: (4:9) ¿Tanto te enojas por la calabacera?
Jonás responde recalcando de nuevo su mortal pesadumbre y enojo: Mucho me enojo, hasta la muerte.
Quedó herido por la calabacera (que le daba sombra), qué orgullo.
No pudo ver las misericordias de Jehová Dios.
Jonás fue enviado a hacer un bien, pero él se amó más. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
